domingo, 30 de enero de 2011

Casas cueva en Archivel

De Archivel son conocidas sus viviendas rurales, sus afloramientos de agua en Los Ojos y en La Muralla, sus yacimientos arqueológicos, su castillo romano y su Santo, además, claro está, de sus fiestas patronales en honor a Santa Bárbara y la Virgen de la Esperanza. Se sabe de su riqueza agrícola y ganadera así como de su situación privilegiada en el Noroeste murciano.


Sin embargo, pocas referencias se encuentran a un peculiar asentamiento en una ladera, al oeste del núcleo urbano del que forma parte. A simple vista es un cerro más de suave pendiente que rodea el pueblo, sin embargo al echar la vista al suelo, uno se topa con un singular entramado de senderos que acceden a todo un conjunto de viviendas excavadas en el subsuelo de la ladera.





Con los años, algunas de estas viviendas subterráneas pasaron a formar parte de viviendas en superficie, acreditando al menos, el paso de sus propietarios a mejor posición en la vida. Este grupo constituye una minoría en el conjunto del barrio.








El grupo más numeroso viene conformado por las viviendas excavadas que aún conservan sus puertas y ventanas y que aparentemente al menos, aún siguen siendo habitables, prueba de ello los postes de la luz con sus correspondientes contadores que hay junto a alguna de ellas, o los cuidados frutales plantados en su minúsculo recinto.

En el conjunto llama la atención la gran cantidad de pequeños montículos de piedra diseminados por doquier, y que son, ni más ni menos, la salida de las chimeneas de estos hogares subterráneos.




El último grupo de casas  cueva lo conforman aquellas que, bien a causa del derrumbamiento del techo, del abandono o del expolio, han quedado expuestas a los ojos curiosos que al ver su interior, con dificultad alcanzan a imaginar las condiciones de vida de sus habitantes, semienterrados en ellas durante tantos y tantos años en que se conocía a Barranda, Archivel, Singla y Caneja, como los cuatro pueblos del hambre vieja. 

En calesa por el Segura

Las autoridades competentes, ya que no pueden conseguir que el río Segura lleve más agua por su exiguo cauce, -no tienen la llave del grifo-, al menos han acondicionado sus riberas para facilitar el tránsito de personas y vehículos. Así, en una de ellas, los murcianos gozamos de carril bici (un poco estrecho), carril peatonal, carril de servicio para vehículos autorizados (por el que circulan a sus anchas todo tipo de ellos no autorizados), y una franja pedregosa que limita directamente con la rivera del río. En la contraria, no hay distinción de carriles, y solo una pista de tierra y grava permite el acceso a la misma; por aquella circulan coches, bicis, furgos, motos, caballos y entre ellos la calesa de las imágenes, que le da un ambiente retro-huertano a la mañana festiva.

Mientras tanto, por el carril agua circulan libremente los patos y demás fauna acuícola, ajenos al continuo trasiego  de personas y cosas que transitan sin cesar por sus márgenes.

jueves, 27 de enero de 2011

El Santo de Archivel

Sagrado Corazón. El Santo en el Cerro de las Fuentes, Archivel.

 En Archivel hay un cerro que domina el pueblo, con los restos de un castillo romano en restauración y coronado por una estatua que representa al Sagrado Corazón, aunque en el pueblo se le conoce como El Santo y de momento nadie ha pedido su demolición, ni su voladura ni su fusilamiento al amanecer. De hecho no hay mayor problema a su ubicación en plena plaza de armas del viejo castillo. Vamos, que no le molesta a nadie, al contrario, los archiveleros se sienten muy orgullosos de su Santo, al que pueden ver prácticamente desde todos los rincones del pueblo en el Cerro de las Fuentes, y El a ellos, claro.
Anochecer en el Cerro de las Fuentes, Archivel

miércoles, 26 de enero de 2011

Reciclaje con premio

PREMIO A LOS QUE RECICLAN

Reciclar en Pamplona tiene un premio de película.
Reciclaje en Pamplona. Foto: antena3.com
En la capital navarra se acaba de instalar un centro de recogida de envases pionero en España y por cada lata o botella de plástico que el ciudadano recicla, obtiene puntos canjeables por entradas de cine.

Entradas de cine a cambio de botellas de plástico o latas. Es el particular trueque que pretende incentivar el reciclaje en Pamplona. El funcionamiento es muy sencillo. Se introducen los envases y la máquina, expende estos tickets con puntos. Un punto por cada botella o lata que se recicle. Con 90 puntos, entradas de cine gratis.

Además el sistema separa los envases y los compacta reduciendo su volumen. La iniciativa, está siendo todo un éxito. Y con los tickets en la mano lo único que queda es acercarse hasta las taquillas del cine, elegir una película y canjear los 90 puntos por una entrada.

Ni quince días hace que publiqué unas serias reflexiones acerca de lo altruista que resulta salvar el planeta sin obtener nada a cambio, y ya está el Ayuntamiento de Pamplona haciéndose eco de mis sugerencias. Estos regalan entradas para el cine; entretenimiento a cambio de civismo, no está nada mal.

Espero que los munícipes murcianos tomen buena nota y ahora que están de ecológicos subidos con tanto tranvía verde, ciclocalles y demás zarandajas, se acuerden de los que rellenamos a diario sus contenedores de colores y nos ofrezca una compensación, aunque sea simbólica: que si reciclamos papel, pues vales para novelas o préstamos de libros; que son botellas de vidrio, pues unos tickets para tapitas con caña en los bares capitalinos; que son de plástico o lata, pues una cartillica de raciones de leche en polvo o similares. Por dar ideas que no quede, a lo mejor alguna les gusta y la ponen en práctica, y eso que habremos ganado.

Seguiremos reciclando, con regalo o sin regalo, reciclaremos de todo: papel, plástico, vidrio, hojalata, pilas convencionales y las de botón también. Estaría bien que tan buenos ciudadanos tuviéramos una gratificación, aunque fuera simbólica, como los pamplonicas, y si a ellos los mandan al cine, a nosotros nos podrían mandar al fútbol en el flamante tranvía.

martes, 25 de enero de 2011

Hola Mari Jose,

tu chico nos convocó el domingo con el móvil para una quedada el lunes por la tarde, y nos juntamos un montón; no fue para tomarnos una cerveza en el 5 Estrellas y menos mal, porque no cabemos tanta gente, además, no habría sido lo mismo sin ti.

Así que nos reunimos en San Benito, y mientras el señor de la estola verde hablaba de sus cosas, yo te recordaba animando a nuestras hijas durante sus partidos de voley por esos pabellones de Dios, donde hacía más frío aún que en San Benito ayer. Recordaba tu entusiasmo y tú urgencia por exprimir y disfrutar hasta la extenuación la aventura de tus hijos en la vida, sin perderte ni uno solo de sus buenos o malos momentos. Lo abarcabas todo con ese buen humor con el que no podían las mil y una perrerías que te hicieron para robarle tiempo al tiempo, y que tú regalabas a manos llenas a los que te rodeaban.

En silla de ruedas te llevó tu chico al último partido en que nos vimos y al que vino hasta la abuela, allí estaba tu risa grande y contagiosa, tu sonrisa socarrona, poniéndote los obstáculos por montera. Ni una queja, ni un mal gesto, eso lo dejabas dentro, y tu niña se dejaba el alma en cada salto, cada saque, cada remate, haciendo gala de la ganadora que lleva dentro y que supo sacar de ti.

Dicen que es bueno tener amigos hasta en el infierno, y será verdad, pero yo prefiero si dudar tenerte a tí allá donde estás, y no es por darte coba, es que no todos tienen a quién recurrir cuando las cosas se tuercen, y ahora tú estás atenta a que no le falte de nada a los tuyos, igual que has hecho siempre, ahora lo tienes más fácil, porque aunque no te presentaste voluntaria, te han ascendido en el escalafón y tienes más mano.

Ayer, entre todos los que quedamos, nos reencontramos con tus amigos, tu familia, con la gente del equipo, con las niñas, con tu chico grande, con su cazadora en la que se siente cómodo, y tus chicos más pequeños, tan formales, tan guapos ¡qué buena escuela! A tu peque le dije lo que la echamos de menos; sin el voley de por medio, nos vemos poco y ¡se está haciendo de mayor!, como la mía, pero eso tú ya lo sabes y seguro que esa mano que ahora tienes con el de arriba, se la pasarás protectora a ellas en su difícil transitar por este complicado mundo, sin olvidarte de nosotros, a quienes también nos viene bien una manita de vez en cuando. Aunque ahora que lo pienso, puede que ya nos la hayas echado y si es así, para ser novata, no te ha salido nada mal. No te duermas en los laureles que tienes mucha faena por delante y seguimos teniendo pendiente unas cañas y unas risas.

Sorpresas te da la vida

Líderes en fiabilidad. Toyota: la marca más fiable en el informe TÜV 2011


Toyota se ha situado en 17 casos entre los 10 primeros en el Informe TÜV 2011, con ocho modelos en las cinco distintas categorías de antigüedad del vehículo (2 3, 4-5, 6-7, 8-9 y 10-11 años). Esto la convierte en la marca con mejores resultados de todas las incluidas. Tras alcanzar el Corolla Verso el primer puesto en el informe TÜV 2009 para los vehículos de entre dos y tres años de antigüedad, el Verso vuelve a encabezar en 2011 la categoría de vehículos de entre cuatro y cinco años, con un índice de defectos de sólo el 4,2 %.

El informe TÜV es el referente en fiabilidad sobre el motor que se realiza en Alemania. Es un documento anual donde se analizan las averías y consiguiente fiabilidad de los coches. El TÜV es un organismo similar a la ITV española que se encarga de las inspecciones obligatorias de vehículos y hace un informe con el número de fallos medio que tiene cada coche.

Cuando el pasado mes de julio nuestro querido Nissan Primera 1.6 Confort se pegó el segundo calentón en dos semanas, la cosa estaba clara, con diez años cumplidos y más de 250.000 Km. a sus espaldas, llegó el momento de su relevo. Hasta entonces, nuestra berlina japonesa se había comportado como la mejor, nos había paseado por media España con comodidad y bajo consumo y su maletero inmenso permitía almacenar la ingente cantidad de bártulos con los que viajamos habitualmente.

El tránsito debía ser rápido y las arcas, como siempre poco boyantes, limitaban el círculo de posibilidades. Había que decidir el tipo de vehículo: Berlina, monovolumen, familiar, compacto, 4x4, suv, cupé, cabrio... Después el combustible y la cilindrada (Esta parte era fácil porque siempre nos hemos decantado por los motores 1.6 de gasolina, por su buen rendimiento, bajo consumo y mantenimiento económico). La capacidad del maletero también es un apartado importante en nuestra elección por lo antes apuntado. La marca elegida constituye el penúltimo requisito en la selección, que se completa con el más importante de todos: el precio.

Con todos estos ingredientes se elabora un cuadro con no más de ocho aspirantes homogéneos, de los cuales se desechan los dos o tres más caros y los que obtienen peores puntuaciones en fiabilidad y seguridad según los estudios consultados. De los tres o cuatro finalistas, solo queda encontrar el más oportuno en el momento, es decir, el que antes esté disponible y por el mejor precio posible, y este fue, totalmente por sorpresa, el Toyota Verso 1.6 VVTI Active 7 plazas. Un coche a medio camino entre la berlina y el monovolumen, no excesivamente grande, con una habitabilidad enorme y una capacidad de maletero impresionante; comodísimo de conducir y por añadidura nos gustó el color del que estaba disponible. Como colofón, a la que iba a ser su conductora habitual, le encantó.

Diez días después de que el viejo Primera dijera basta, salíamos del parking de Toyota a bordo de nuestro flamante Verso,  y ahora nos enteramos por los alemanes que hicimos una magnífica elección. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡Ay Dios! ... Como diría la canción.

lunes, 24 de enero de 2011

Pasa la vida



Archivel. Enero 2008
Archivel. Enero 2011
Los hijos y los árboles son una buena referencia del paso de los años y este pino americano es prueba de ello; en solo tres años ha pasado de ser apenas un respingo de metro y medio, a alcanzar los más de tres metros y medio que mide en la actualidad. Todos los días el espejo nos devuelve una agradecida imagen, sin que en nuestra vanidad caigamos en la cuenta del diario e imperceptible deterioro.

Pasa la vida. Sevillanas

Nos vemos jóvenes porque nos sentimos jóvenes, y ¡Ay de aquel que no lo haga!, porque ese sí que envejecerá rápidamente. La edad la llevamos en la cabeza y nuestro cuerpo le sigue, aunque no siempre consigamos sacarle el partido que nuestra mente optimista espera.

Hace unos días retaba a mi hija voleibolera a tocar el techo del pasillo de un salto; ella, con calcetines de andar por casa, y yo con pantuflas de suela de fieltro:

- Ten cuidado al saltar, que puedes resbalar al caer y darte un buen golpe.

Ella, suficiente, toma carrera, salta y se queda a un par de palmos del techo.

- Parece mentira, yo creí que saltabas más.

Vuelve a la otra punta, se concentra, toma carrerilla de nuevo y salta con todas sus fuerzas. Esta vez ha ganado altura, pero insuficiente.

- Ahora verás de lo que es capaz tu anciano padre.

- ¡Papá, no saltes que te la vas a pegar!

- ¿Pegármela yo? De ninguna manera, esto está chupado.

Ahí me perdí, en mi ansia por deslumbrar, cogí impulso, me agarré con una mano al marco de una puerta y con un ágil salto (así me lo pareció, al menos), estiré el otro brazo hasta tocar el techo con la mano. Durante una millonésima de segundo disfruté de mi hazaña, porque en el resto del segundo tomé clara conciencia del batacazo que me iba a pegar, al aterrizar con los talones de mis pantuflas de fieltro en el suelo del pasillo.

Según me iba dando la costalada pasaron por mi mente las múltiples posibilidades de hacerme daño que sobrevenían, eligiendo sobre la marcha la menos dolorosa e intentando no cascarme el melón contra el suelo. Como resultado de mi agilidad mental (que no de la otra), conseguí retorcerme en el aire lo suficiente como para caer de medio lado y parar el suelo con el "salva sea la parte", además del brazo y la pierna correspondientes.

Un escorzo inigualable que me dejó hecho un trapo a todo lo largo del pasillo. La espectadora de excepción, de inicio, se llevó un susto considerable pensando que me había roto la crisma, mientras yo, inmóvil en el suelo hacía una rápida evaluación de daños, alegrándome de que mi cabeza hubiera resultado incólume. 

Pasado el susto inicial llegó el pitorreo infame y despiadado de mis dos vástagas: mientras la mayor intentaba ayudarme a levantar mi saco de huesos del suelo, muerta de la risa, la pequeña, tras un gesto de humanidad que le honra, al colocarme una prenda de ropa bajo la cabeza para procurarme alivio en el primer momento, una vez me supo vivo y sin sangre a la vista, salió disparada buscando la cámara de fotos para inmortalizar el momento, lo cual consiguió con creces.

Curiosamente, aunque dolorido, no me sentí humillado, había pasado lo que tenía que pasar, ya se fueron los veinte, los treinta y algunos más  también,  y aquella agilidad juvenil que todos los días me refrenda el espejo, quedó atrás, aunque seguro que a los cincuenta y con el entrenamiento adecuado  aún se puede dar mucha guerra. Y si no, al menos, se ha de conservar el sentido del humor, que alarga la vida.

domingo, 23 de enero de 2011

Gato montés


Gato montés. Felis Sivestris
 En una fría mañana de invierno, allá por los campos de Archivel, estaba el señor Don Gato acostadito entre los terrones cálidos de un bancal recién labrado, cuando nuestras miradas se encontraron fijamente durante unos segundos. A él no debió gustarle lo que vio, porque a regañadientes abandonó su descanso, y de veloz carrera puso tierra de por medio danzando sobre los caballones; debió pensar con su mente de gato que le iba a perseguir, y razonablemente huyó dado mi tamaño y feroz aspecto cámara en ristre. ¡Pobre iluso! Menuda carrera se dio a cuenta de una persecución imposible de este pobre pecador, por cuya mente solo pasó retratarlo dignamente.

FICHA TÉCNICA
Orden: Carnívora
Familia: Felidae
Género: Felis
Especie: Felis silvestris (Schreber, 1777)
Longitud de la cola: de 28 a 35 cms.
Alzada a la cruz: De 60 a 70 cms.
Peso: Los machos entre 5 y 10 kgs., las hembras entre 4 y 6 kgs. Excepcionalmente puede alcanzar los 14 kgs. (Brink, 1967).
Status de la especie: Especie catalogada de interés especial.
  
El gato montés o europeo es un mamífero carnívoro que, aunque presenta similitud con la raza doméstica conocida como “gato romano”, es más grande y corpulento que este. El gato montés posee un cráneo más ancho y robusto que el gato doméstico. También puede diferenciarse por la forma de la cola, así mientras que el gato doméstico y los híbridos tienen la cola fina y puntiaguda, la del gato montés es roma y gruesa. Son apreciables los largos pelos de los bigotes o vibrisas, así como sus pupilas verticales, adaptadas a la visión nocturna. También pueden diferenciarse por la longitud del pelo, que suele sobrepasar los 4 cms. en el montés y no pasar de los 3 cms. en el doméstico. 

La raza ibérica es de mayor tamaño que la del resto de Europa, pudiendo superar fácilmente los 8 Kgs. Es un animal solitario, tímido, crepuscular y nocturno, aun cuando se vuelve de hábitos más diurnos en invierno. Las horas de sol suele pasarlas en huecos de árboles y oquedades del terreno, siendo la hembra más sedentaria que el macho, que suele desplazarse en un radio de unos 20 Kms. a una velocidad de 3 a 6 Kms. /hora, durante la noche, practicando una caza itinerante.

El gato montés es un típico predador de roedores, aun cuando las aves (particularmente pájaros), anfibios, reptiles e incluso insectos también constituyen un porcentaje significativo de su dieta. No consume los frutos otoñales. Se estima que gato montés tiene unas necesidades alimenticias de unos 500 gramos diarios.

El ancestro más antiguo que se le conoce al gato es el MIACIS, uno de los primeros mamíferos en poblar la tierra, de cráneo achatado, cuerpo largo y delgado, patas cortas y cola larga. Se cree que habitaba en los árboles, cazando pequeños animales para alimentarse. Como los gatos de hoy en día poseían uñas retráctiles que usaba para cazar, pelear, correr y trepar los árboles. Es aceptado por la gran mayoría de los científicos como el ancestro de mapaches, osos, civetas, hienas, perros y gatos. De este MIACIS, surgieron dos grandes líneas de félidos una de las cuales, la de félidos de gran tamaño da origen al Smilodon (el tigre dientes de sable) de la cual no quedan exponentes pues toda esa línea se extinguió. La otra, que incluye al Dinictis produjo una serie de felinos más pequeños, ágiles e inteligentes que el Smilodon.

Fuente de la ficha técnica, descripción y datos:

sábado, 22 de enero de 2011

Naranjas bordes

 Los naranjos forman parte del paisaje murciano. Muchas calles cuentan con estos frutales como ornamento y sombrajo, y junto con las moreras constituyen la seña de identidad arbórea de nuestra capital. Estos días de enero se muestran repletos de apetecibles frutos que colorean alegremente la ciudad. Alcanzado su punto de madurez óptima, ahora llega el momento de la recolección y en ella se afanan los operarios de Parques y Jardines, que subidos a sus perigallos y a la forma tradicional, a mano, descuelgan una a una las frutas maduras que apilan en grandes cestones a pie de árbol. Apenas termina la poda de las moreras comienza la cosecha naranjera, ardua labor la que realizan los jardineros municipales de descargar del amargo fruto, árbol a árbol y calle a calle.
Cuando veo la recolección siempre me planteo la misma cuestión ¿Por qué decorar nuestras calles con árboles de sombreo, cuyo fruto resulta incomestible o únicamente apto para elaborar mermelada de naranja amarga? ¿Será porque si la fruta fuera apetecible para el paladar, ahora encontraríamos a nuestros conciudadanos encaramados a los árboles llenando sus morrales y eso crearía problemas de orden público? ¿Será por miedo de la municipalidad a las tripoteras reales o fingidas que el consumo de la fruta podría causar a los vecinos, y las consiguientes reclamaciones de éstos por los perjuicios sufridos? De listos está el mundo lleno.

Y en otro orden de cosas ¿Quién no ha probado alguna vez, dejándose llevar por su magnífico aspecto, una naranja borde y se ha llevado un amargo chasco? Dudas existenciales no son, lo sé, pero ver como acaban en los contenedores de basura, tantos y tantos canastos repletos de naranjas de magnífica presencia, me recuerda la cantidad ingente de recursos de todo tipo que nuestra sociedad derrocha a manos llenas, convencida erróneamente de su  infinitud.

jueves, 20 de enero de 2011

¡Uy que susto!

NOTICIA DE LA VERDAD:

ALHAMA DE MURCIA
Romero cree que los mosaicos de Los Patos no vulneran la Ley de Memoria Histórica

Los técnicos ante el mosaico de la medalla del trabajo. P. ESPADAS
18.01.11 -PACO ESPADAS
La reforma del jardín saca a la luz dos obras de los años cincuenta en las que se aprecian un yugo con flechas y el lema 'Una, grande y libre'

La remodelación que el ayuntamiento está realizando en el céntrico jardín de Los Patos, ha removido el pasado. Y es que las obras han sacado a la luz dos mosaicos de cantos rodados sobre cemento, realizados a principios de los años cincuenta del pasado siglo, cuando se construyo este jardín. Los motivos que representan son un ancla y la Medalla al Trabajo, que poseía el almirante Bastarreche, en honor de quien se hizo el jardín, que conserva un busto del almirante, responsable de la llegada del agua potable del Taibilla a la localidad.

Pero un par de detalles han alertado a los grupos políticos: en la medalla se representa en una esquina el yugo y las flechas del régimen franquista, así como con la leyenda «Una, grande y libre», también de eco franquista. El descubrimiento ha hecho que surjan diferentes criterios sobre si dejar los restos descubiertos, o taparlos adecuadamente para su buena conservación, por el posible incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

La Plataforma Ciudadana que se constituyo para consensuar con el ayuntamiento estas obras ya ha presentado un escrito recomendando que se taparan los mosaicos, de la forma que recomendaba el técnico de Patrimonio Local, José Baños.

Para intentar consensuar posturas, el pasado viernes se realizo en el ayuntamiento una reunión entre concejales y representantes de la plataforma y otros vecinos de la localidad. Juan Romero, ex alcalde y actual concejal de Cultura y Urbanismo, aseguro que no estaba de acuerdo con tapar los restos, ya que la plataforma presentó en su día 4.000 firmas, así que no daba validez a la presencia de tan solo tres personas en la reunión. Romero puso en duda que los símbolos que aparecen en la medalla, incumplan la Ley de Memoria Histórica, argumentando que siempre habrá tiempo de tapar los mosaicos aparecidos: «Si se demuestra lo contrario, yo seré el primero en echar la palada de tierra» aseguraba Romero.

Todo parece indicar que el asunto llegará al Pleno, donde IU se opondrá a la conservación, aunque todo apunta a que la votación seria en mayoría favorable a la conservación a la vista.

Hasta aquí la noticia. Me enternecen esos técnicos de la foto tan serios escrutando el mosaico desenterrado, ¡Y ahora qué hacemos! Menos mal que tienen a mano a los chicos de la Plataforma Ciudadana dispuestos a cumplir y hacer cumplir la Ley de Memoria Histórica, aprobada por unos pocos, pero aplicable a todo bicho viviente, incluidos mosaicos enterrados.

A ver si de entre los cantos rodados incrustados en el cemento del Parque Alhameño, dando forma a la Medalla al Mérito en el Trabajo, se escapa el espíritu del Tío Paco y les da unos pescozones indiscriminados. ¡Que pavor!, habrá pensado alguno de los desmemoriados históricos de la Plataforma, que rápidamente ha recomendado echar tierra sobre el asunto para ahuyentar a los malos espíritus.

Vamos, que al pobre del Almirante Bastarreche, que en la página web de la Memoria Histórica de Cartagena, tildan sin florituras de  golpista, asesino  y criminal de guerra (http://mhcartagena.wordpress.com/2010/10/09/cambio-de-nombre-del-i-e-s-bastarreche-por-el-de-i-e-s-sta-lucia-cartagena/) y que el pasado 1 de octubre, vía BORM, vio (desde donde se halle), como el IES cartagenero al que daba nombre, pasaba a llamarse IES Santa Lucía, se encuentra ahora con que en otro pueblo de la Región se cuestiona que el homenaje en forma de mosaico, que en su día le brindó la ciudadanía agradecida por llevar el agua potable del Taibilla a la localidad, deba permanecer a la vista de todos, o por el contrario, ser soterrado de nuevo para no remover conciencias, de las buenas, de las malas y de las regulares también.

ESPAÑA 1960 - MEDALLA AL MÉRITO EN EL TRABAJO - PLATA CON PALMAS DE ROBLE

Todo a cuenta de un yugo, unas flechas y la leyenda "Una, Grande, Libre". Me he permitido buscar en la red una medalla como la que debió de servir de modelo para el mosaico de la Plaza de los Patos, en la que figuran el yugo y las flechas de los fascistas Reyes Católicos, así como la leyenda sobre la cabeza del águila de San Juan, que sustituyó a la de "Tanto monta", propia de los católicos Reyes. Vamos, es todo de un facha que espanta. Es duro pensar que "Una, Grande, Libre" sea una divisa para olvidar y de la que hayamos de avergonzarnos enterrándola en el pasado. ¿Preferimos que la nueva sea: "Diecisiete, Mediocres, Esclavas"?

Pues llevamos camino de que esta sea la nueva divisa sobre el Escudo de España. Al tiempo. Mientras tanto, el exalcalde de Alhama (del PP), espera con la pala en la mano si enterrar la historia o recordarla para siempre. (Como curiosidad, recuerdo que esta legislatura la comparten a partes iguales un alcalde de derechas y otro de izquierdas, que se han repartido los cuatro años como buenos hermanos; todo un ejemplo de cohabitación y apego al sillón)

No quiero ni pensar lo que habría propuesto la Plataforma Ciudadana, si el mosaico hallado hubiera sido de la época de los romanos o de los andalusíes. Esa será, seguro, otra historia.

miércoles, 19 de enero de 2011

Tirar la piedra y esconder la mano

Pedro Alberto Cruz. consejero de Cultura de la CARM
De aquellos polvos, estos lodos. Frases, dichos y refranes del acervo popular aplicables al hecho objetivo de la cara partida del Consejero Cruz, hay muchos, y entre ellos el que traigo a colación, me parece de lo más oportuno.

Cuando el pasado jueves 23 de diciembre el colectivo funcionarial tuvo noticias del recorte en sus economías domésticas, que el ejecutivo murciano planeaba aprobar con el nombre de "Ley 5/2010, de 27 de diciembre, de medidas extraordinarias para la sostenibilidad de las finanzas públicas.", y se formó una manifestación espontánea en la Cámara de Comercio murciana para decirle cuatro lindezas a Valcárcel (Que oliéndose la tostada, no se presentó), y un grupo de exaltados zarandeó a los primeros populares que se echaron al cuerpo, se inició una escalada de incontinencia verbal y de la otra, que ha calentado y mucho al personal.

Estamos saliendo a manifestación semanal con lanzamiento de huevos incluido contra la fachada donde vive el Presidente (Que está quedando niquelada con tanta yema y tanta clara); con los sindicatos coreando consignas y persiguiendo a los consejeros como si fueran del Cobrador del Frac, que te sigue y te persigue con ahínco, y para remate, con el partido de la leal oposición, que no se ha visto en otra para tocarle las narices a los que gobiernan (Aunque, paradojas de la vida, su jefe supremo, el de la Ceja, les haya felicitado por las medidas adoptadas).

Vamos por partes: que hay que tomar medidas de austeridad porque si no el invento se va al cuerno, es algo que nadie discute; que las medidas que se han tomado no son las más oportunas, pues depende de a quién le haya tocado la china; que son manifiestamente mejorables y completables, por supuesto; que deberían ponerse de acuerdo en ellas los que gobiernan y los de enfrente, muy deseable. Pero calentar la cosa por intereses partidistas, hasta conseguir un clima de enfrentamiento que de lugar a que un miserable resentido se sienta legitimado para partirle la cara a un prójimo al grito de ¡Sobrinísimo, hijo de puta!, no es admisible bajo ningún concepto, y mucho menos en un Estado que se tiene por democrático y defensor de las libertades, donde todo se puede discutir y en último caso, se puede desalojar al inepto por la fuerza de las urnas.

Si te saltas las premisas básicas de la convivencia, la tolerancia y del sentido común, fomentando el odio y el revanchismo desaforados, te acabas encontrando con la guinda del pastel. Entonces es cuando llega el momento de esconder la mano y mirar para otro lado poniéndose muy digno, mientras el agraviado saca pecho dispuesto a vengarse trabajando.

Al bueno del Consejero le han partido la cara, pero el golpe nos ha tenido que escocer a todos, porque sabemos que ese no es el camino.

martes, 18 de enero de 2011

El negocio es el negocio


¡Cómo un hombre! Ahí está el Padre Emilio presumiendo de curriculum casamentero con sus 1.256 bodas oficiadas (Ya serán unas pocas más, que digo yo que no se habrá detenido después de protagonizar el anuncio). A esto  se le llama trabajar en equipo, nuevos tiempos, nuevos métodos, y este parece que lo hayamos importado de Las Vegas, donde el cura además de casarte, te hace la foto, te canta la marcha nupcial, te proporciona el convite y cobra por el completo.

Como para no verlo, el cartelón del Padre Emilio y su colegui Larache (Salón de Celebraciones), ocupa media pared inmaculada de un edificio de cuatro plantas, estratégicamente situado en un eterno semáforo donde acaba la Avenida de los Dolores y comienza la de Miguel Indurain. No se puede decir que sea un marketing muy sutil, aunque el mensaje está claro: Puedes contratar el paquete completo y tendrás el éxito garantizado en tu boda. Nada de casarse en la iglesia y luego desplazar a todo el mundo al lugar de celebración (Como mandan los cánones). No, mucho mejor, te casas en el Salón Ceremonial y tras unos metros de recorrido, lo celebras en el Salón Nupcial, rematando la jornada, a pocos pasos y con la última copa, en el Salón Disco.

La oferta se completa con un cartelón de similares dimensiones en otro edificio, frente al anterior, en el que una diligente concejal recuenta sus enlaces civiles en colaboración  con Larache, de modo que los futuros contrayentes tiene para elegir ceremonia civil o religiosa, al gusto, y tiempo al tiempo, que en nada tendremos la posibilidad de casarnos por el rito que más nos plazca en Larache Las Vegas (Los Ramos)

Que me queda la duda razonable de si el cura será cura de verdad, o es un figurante disfrazado que nos toma el pelo; me cuesta imaginar los espirituales motivos que pueden haber llevado al Padre Emilio, como Mayor Experto en Bodas, a protagonizar tan casposo anuncio. So pena que se trate de una nueva consigna Vaticana para conseguir fieles allá donde se pueda, sin reparar en los medios. Amén (Nunca mejor dicho)

domingo, 16 de enero de 2011

El calendario

o almanaque, constituye un complemento importante en mi organización personal. No se trata solo de saber en qué día vives, o de cual es el santo que la Iglesia festeja, que también. Fundamentalmente me sirve para suplir la falta de archivo suficiente en mi disco duro mental, en el que retener todas las cotidianeidades necesarias en el devenir diario: santos, cumpleaños, acontecimientos familiares, citas médicas y profesionales, puentes posibles, vacaciones y un largo etcétera de datos cuyo olvido puede acarrear contratiempos variados.

Por todos esos motivos, cuando llega un nuevo año procuro aprovisionarme de un buen surtido de calendarios de distintos tipos y tamaños en función del uso que les vaya a dar. Por ejemplo: Para la nevera de la cocina siempre busco uno de números grandes y con hueco suficiente para escribir entre ellos; en ese anotamos el grueso de la información familiar, que es mucha. Además de este, y tan importante, el dedicado a temas de trabajo, también de pared, no tan grande, pero igual de necesario, sobre todo en el tema de plazos. Otro de mesa tipo tienda de campaña, también es útil para una consulta rápida y con anotaciones a largo plazo. Bajando de tamaño, también suelo tener uno de los de toda la vida tamaño tarjeta con las puntas redondeadas, de cartera, y que desde hace varios años me surte un buen amigo, que los utiliza para promocionar su negocio, a costa de sus sufridas hijas posando con un loro yaco de cola roja como ilustración. En la oficina también tengo un par de ellos, en los que anotar el acontecer diario para burlar en lo posible al sr. Alzheimer.

 Nunca me han gustado las agendas, porque la experiencia me enseñó que tras apuntar cuidadosamente los datos de la primera página y comenzar con entusiasmo los primeros días de enero, la información que anotaba iba languideciendo con el paso de los días y normalmente a partir de mediados de febrero se convertían en un páramo desértico con sus páginas en blanco, acumulándose unas y otras por estantes y cajones sin utilidad alguna.

La única concesión a la técnica moderna se la he otorgado a mi veterano celular, que cuenta entre  sus aplicaciones con una agenda en la que introduzco los acontecimientos de los que impepinablemente no me puedo olvidar, y que me reproduce año a año actualizándolos; así, entre otros, me ayuda a recordar los cumpleaños de mis allegados junto con la pila de años que cumplen, incluido el mío.

A estas alturas de enero, aún no he completado mi colección de calendarios y eso me tiene un poco descolocado, aunque antes de fin de mes, seguro, todos estarán en su lugar y cumpliendo su función, como está mandado. Faltaría más.

sábado, 15 de enero de 2011

No fumes que es peor

¡Menudo lío se ha organizado con la nueva regulación sobre el consumo del tabaco! El personal anda soliviantado con tanta prohibición  y a muchos no les hace falta fumar para echar humo por las orejas. Habría sido más lógico permitir el libre albedrío de cada cual, que para eso nacimos con él y lo educamos día a día.

Los hosteleros gastan y arriesgan su dinero para poder vivir dignamente, cumplen lo mejor que pueden todas sus obligaciones con Hacienda, Sanidad, los ayuntamientos, la SGAE, y por supuesto, con sus clientes. Al menos podrían tener el derecho a decidir si en sus locales se fuma o se baila la jota, que para eso lo pagan ellos, y sin tener que constituirse en sociedades gastronómicas o clubes de fumadores.

Que fumar es malo, lo sabemos todos, pero permitir la producción, elaboración y venta del tabaco, para cobrar las tasas desorbitadas que se cobran y luego poner trabas burocráticas y legales a su consumo, constituye una hipocresía suprema. ¿No quieres que se fume?, pues ayuda a los productores de tabaco para que realicen una actividad alternativa, compensa a los estancos para reconducir sus negocios en otras direcciones, y destierra el tabaco de la sociedad, porque lo de recoger beneficios con una mano y dar pescozones con la otra, esta muy mal visto por la sufrida ciudadanía.

Visto el contenido de un cigarrillo es normal que me alegre por haber dejado de fumar hace mucho tiempo. No me gusta que fumen cerca de mí, pero lo tolero, siempre puedo alejarme del fumador, pero no se lo echo en cara. Volvemos a lo de siempre, es más fácil prohibir que educar; educar en la tolerancia y el respeto haría innecesario recurrir a normas represoras y coercitivas que a casi nadie agradan.

El sentido común debería llevar a no fumar junto a los niños, ya fuera en parques, en vehículos o en su propia casa; igualmente el sentido común llevaría a la inconveniencia de fumar en lugares cerrados o en aglomeraciones humanas, al igual que no se hace en donde tradicionalmente está prohibido por el peligro que conlleva y nadie lo discute.

El fin perseguido por la norma es bueno, eso es indiscutible, en cambio, los medios utilizados sí que son cuestionables cuando consiguen encrespar a la gente como ahora está sucediendo. Antes, el humo salía por las ventanas de los bares, ahora en cambio, entra por esas mismas ventanas procedente de los parroquianos que toman su café apoyados en el alfeizar con un pitillo en la mano. Antes los partidos de futbol se veían dentro del bar y ahora los forofos se agolpan en la calle tras las cristaleras para cantar los goles con el cigarro en la boca.

Lo dicho, cuestión de educación desde la cuna, que da mucho mejor resultado que el ordeno y mando de sopetón.  Para quien no pueda resistirse, siempre le queda el pitillo electrónico, el chicle de nicotina o el tratamiento para dejar de fumar en cuarenta pastillas y que con un poco de suerte le subvencionará la Ministra del ramo, antes de que le concedan la Cruz de la Orden de Carlos III.

jueves, 13 de enero de 2011

La Navidad en el Trastero


Un año más la Navidad volvió al trastero. Un año más, y van 24, cumplimos con el ritual navideño de montar el Belén, el Arbol, los adornos... Quién nos conoce sabe que el despliegue navideño que llevamos a cabo es más que considerable.

Desde que tengo conciencia recuerdo la Navidad con Belén; en mi casa familiar siempre pusimos un Belén de lo más completo. Nos pasábamos todo el mes de diciembre construyendo una cuna imaginaria para el Niño Jesús que nacía en Nochebuena; según nos portábamos, las cunas de cada cual eran de distintos materiales, desde la sencilla madera, hasta el oro fino; nos lo currábamos cantidad, y de paso hacíamos méritos para agradar a los Reyes Magos, que inexorablemente llegaban de Oriente.

Durante la etapa universitaria también me las ingenié para contar con variopintos belenes en mis distintos hogares de temporada, donde la imaginación y el entusiasmo suplían con creces la escasez de personajes y motivos navideños: las lentejas bordeaban los caminos y la harina ponía el típico toque nevado al conjunto.

Ya con casa propia y aún sin descendencia, continuó la tradición belenista y aunque incorporamos el Arbol, el resto siempre lo echamos en el Belén que año tras año fue creciendo en tamaño, complejidad y personajes. Los primeros años no contábamos con trastero y los aparejos navideños se guardaban en un armario, con lo que no resultaba excesivamente gravoso ponerlos en situación cuando llegaba el momento Navidad.

Los primeros belenes eran 100% naturales:  Rocas del campo de generoso tamaño, muy decorativas, pero que pesaban un quintal; cortezas varias para montar el pesebre; plantas naturales, musgo y ramitas simulando árboles y arena de la playa para el suelo desértico. Todos estos materiales los recogíamos durante nuestras excursiones y cuando aumentó la familia, se convirtió en tradición subir al monte e ir a la playa para hacer acopio de todo lo necesario para nuestro Belén. Hasta el Arbol fue natural durante muchos años, el último lo plantamos en Archivel y ahí sigue.

Cuando tuvimos trastero, la cosa se complicó: por un lado, podíamos guardar más cosas y la parafernalia navideña creció exponencialmente, y por otro, había que trasladarla tres pisos para llevarla a casa. Así que ahí me veo escaleras arriba, escaleras abajo acarreando cajas y cajas. Lo peor, las que contenían las piedras (la edad se hace notar), y que pronto fueron sustituidas por papel rocoso que se moldea de maravilla y no pesa nada. Poco a poco, según fueron creciendo las infantas, la cobertura vegetal fue siendo sustituida por sintética y el último bastión perdido fue la arena de la playa, que en las últimas ediciones se ha tornado en tierra perfumada para gatos, que da muy buena impresión.

El suspiro de alivio que se me escapa el día que terminamos de engalanar la casa para las fiestas navideñas, no es nada comparado con el resoplido de satisfacción cuando la última caja o bolsa, convenientemente etiquetada, junto con el árbol, atado como un salchichón ocupan su puesto en el trastero hasta el año que viene. (Con la firme promesa de que el próximo año, todo se quedará allí)

miércoles, 12 de enero de 2011

Reciclaje Remunerado

Hace muchos años que conozco el reciclaje, eso sí, era un reciclaje remunerado. Cuarenta años atrás, en plena Oprobiosa, existía la sana costumbre de devolver los cascos de las botellas cuyo precio te descontaban en la tienda a la que los llevaras, independientemente de que las hubieras comprado en ella o no. No era necesario llevarse otras llenas a cambio, podías cobrar únicamente por los envases devueltos.

Yo tuve la suerte de practicar el reciclaje remunerado en Campoamor, y digo suerte, porque por aquel entonces y durante mucho tiempo, la pinada que rodea la urbanización era lugar preferente para el picnic dominguero de los visitantes en busca de playa y sombra para la comida y merecida siesta. La comida traía la bebida y esta mayoritariamente venía en botella de cristal, ya que las latas todavía estaban en sus inicios.

Aquellos benditos domingueros, que bebían cerveza con el mismo o mayor entusiasmo que los de ahora, dejaban sus basuras moderadamente recogidas y las botellas vacías esparcidas por el campo, de modo que aquello se convertía en una especie de búsqueda de setas entre los matorrales, una vez que sus anteriores dueños recogían sus bártulos rumbo a casa.

Las recolecciones nos beneficiaban a todos: A los recolectores por supuesto, que obteníamos un buen dinerito a cambio de los sacos de botellas que llevábamos al Súper; a la pinada, y por ende, a la urbanización, porque contribuíamos a recoger los restos que afeaban y ensuciaban el entorno; a los botelleros, porque con las devoluciones de envases vacíos, optimizaban recursos al reutilizarlas y a nuestros padres, por las pesetillas que les ahorrábamos para nuestro caprichos.

Ahora, padres de familia, concienciados y respetuosos con el medio ambiente, acumulamos cubos de colores donde clasificamos y depositamos los desechos de todo tipo que nuestra envasista sociedad produce, incluidos los envases de vidrio. Hacemos malabares para ubicar tanto recipiente en nuestros minúsculos patios, gastamos bolsas y más bolsas de basura al día y peregrinamos con todas ellas entre las 20h. y las 23 h. a los grandes cubos de colores con los que el ayuntamiento adorna las calles.

Gratis, gratis total. Regalamos al ayuntamiento toneladas y toneladas de basuras convenientemente clasificadas, por la mera satisfacción de sentirnos ciudadanos ecológicos que nos esforzamos por dejar a nuestros hijos un mundo mejor. Guay, pero tampoco estaría mal volver al viejo sistema de reciclaje remunerado, que nos permitiera acudir a los Híper, Súper, etc., con nuestra carga de botellas, latas, envases diversos, periódicos y revistas, y obtener una compensación en especie o en metálico por ella.

El civismo está muy bien, el ecologismo es encomiable, salvar el planeta, lo más de lo más, pero pagar todos los meses por que se lleven nuestras "basuras", resulta paradójico, cuando deberíamos cobrar por todo lo que les damos y que luego nos volverán a vender. Amén.

sábado, 8 de enero de 2011

A Remolque


Una mañana de soleado domingo en la bocana del puerto de Campoamor, en pleno mes de enero y en manga corta; el microclima funciona una vez más y la temperatura es fantástica. La escollera está salpicada de pescadores y paseantes disfrutando de la agradable jornada; los barcos entran y salen deslizándose por la mar en calma. Todos disfrutamos del sol, la brisa, la vista, el paseo, la charla... bueno, todos no, en la placidez del momento, un ronroneo atrae nuestra atención hacia mar adentro, dos lanchas se vislumbran a lo lejos dirigiéndose lentamente hacia el abrigo del puerto; cuando ambas embarcaciones se acercan en la distancia, el cabo que las une revela dificultades, alguien no está disfrutando como pretendía.

Algo que sucede a menudo, un motor que se para, combustible agotado, fallo eléctrico, timón descolgado, tantas posibilidades, que no es raro presenciar una estampa similar de cuando en cuando. Pero esta tiene un algo de tierna resignación que me llamó la atención. El patrón socorrido, ante lo inevitable de la situación, decidió sobrellevar su rescate apaciblemente sentado en la proa de su bote, dejándose llevar dócilmente por su salvador hacia la seguridad del puerto. Podría haberse quedado en la bañera desentendiéndose de la maniobra, o en su puesto de mando  conservando la dignidad del capitán, pero prefirió darle la cara al viento asumiendo su situación y agradeciendo la ayuda prestada, o al menos esa fue la sensación que me quedó.

Continuamente se nos plantean situaciones inesperadas y no siempre agradables, a las que debemos buscar la mejor solución, y esta llegará sin duda, si las encaramos con entusiasmo y sin dejarnos llevar por el fatalismo y el abatimiento. Mejor ir en la proa sacando el mayor partido de la situación, que enfurruñarnos en la popa compadeciéndonos de nuestras miserias.

viernes, 7 de enero de 2011

El 13. El Dinero

Ese es el nombre que los jugadores le dan al número 13. Siendo el tradicional número de la mala suerte, tiene un buen nombre para compensar. Cuando fui a cambiar el reintegro de unos décimos del sorteo de Navidad que jugamos en equipo, por otros para el del Niño, no pedí un número concreto y me dieron uno terminado en 13. Tentado estuve que me lo cambiaran por otro menos "desgraciao"; no lo hice, ya había salido un 13 en el sorteo de Navidad y me lo quedé.

Y el Gordo del Niño ha caído en el 70.013, así que pillamos la terminación y una pequeña alegría, que seguro es premonitoria de que este año, del que poco bueno esperamos, al final, será estupendo y cumpliremos con creces nuestros deseos, eso sí, habremos de poner nuestro granito de arena siendo positivos y esperando siempre lo mejor para que se hagan realidad.

Vándalos Navideños II

¡Que triste imagen para rematar la Navidad!
No tenemos nada que envidiar a los vándalos de Lepe que tras destrozar las figuras del Belén municipal, se llevaron al Niño Jesús de fiesta. Aquí nos dedicamos a lapidar, literalmente, a las figuras de los belenes con la excusa de arrojar unas monedas para su mantenimiento.

El Belén montado frente a la sede central de Cajamurcia en la Gran Vía estaba hoy repleto de monedas y figuras mutiladas: brazos, manos, cabezas... yacían a los pies de sus propietarios en una triste estampa, más propia de un campo de guerra que de una recreación histórica del nacimiento de Jesús. Por doquier abundaban los destrozos, algunas figuras  derribadas mostraban sus peanas en indigna postura. No hemos completado el recorrido, la pena y la indignación por lo contemplado nos ha hecho desistir de ello.

El triste espectáculo de ver la figura del Niño manco de sus dos brazos, rodeada de monedas y hasta colillas, es solo un detalle, pero hace pensar que algo no va bien, cuando obtenemos resultados como este, es que no lo estamos haciendo bien; padres, religiosos, educadores y políticos somos los responsables de este desaguisado, (uno más) y no vale decir que no hay mala voluntad en arrojar monedas a los belenes, porque no es cierto, sí la hay, quizá no en todos, pero la hay. Hay voluntad de hacer daño, y cuanto más, mejor.

Por ello, para el próximo año y los años venideros, propongo sustituir los belenes por casetas de feria con su pin, pan, pun!, tiros al blanco con escopetas, dardos y pelotas, lanzamiento de monedas y premio para el más certero. O mejor aún, montar los belenes con mecanismo de devolución, de tal forma que por cada moneda recibida, devuelvan otro tanto al rostro del lanzador, para que la diversión sea recíproca y los pastorcicos se crujan de risa cuando le atinen en un ojo al cretino de turno.

Naranjitas y Limones ...

Los paseos por la huerta siempre deparan sorpresas y curiosidades; por mucho que conozcas los carriles y sendas que eliges cada vez, nunca dejas de encontrar nuevos detalles. Esta mañana, uno triste: en el camino del Reguerón, donde otras veces parábamos a saludar a un simpático perro enjaulado, en una casa típica huertana de dos pisos, con una exuberante vegetación, siempre cuajada de flores, hoy la hemos encontrado quemada, abandonada, la jaula vacía,  las maceticas empezando a languidecer... Una víctima más de esa autovía que aún tardará en llegar.

El otro, divertido: me ha recordado una vieja canción que nos cantaba mi madre de pequeños, cuando en el recodo de un carril nos hemos topado con un naranjo injertado de limonero o al revés, una suerte de "limonanjo", que rápidamente me ha transportado a la niñez y a todas aquellas canciones que nos cantaban de chicos (Jugando al escondite; el cocherito leré; tengo, tengo, tengo; la reina Berenguela; estaba el señor Don Gato; estaba una pastora; tengo una muñeca... y tantas otras)


AL CORRO DE LA PATATA

Al corro de la patata
comeremos ensalada,
lo que comen los señores,
naranjitas y limones,
¡Achupé! ¡Achupé!
sentadita me quedé.

Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan,
el marinero en la popa
aserrando un banco está.
Aserrín, aserrán,
las palomitas se van,

Aserrín, aserrán,
las campanas de San Juan,
las de "alante" corren mucho,
las de atrás se quedarán.

Al corro de la patata
comeremos ensalada
lo que comen los señores,
naranjitas y limones,
¡Achupé! ¡Achupé!
sentadita me quedé.