martes, 28 de diciembre de 2010

La Luz en la Navidad


Fieles a la cita con la Luz en la Navidad, llevamos acudiendo desde el primer año a la Plaza del Cardenal Belluga, para disfrutar del bonito espectáculo de luz, color y sonido, al que en los dos últimos años se ha añadido la interpretación en directo por la compañía lírica El Café de la Opera, de fragmentos conocidos de todo tipo de música.

Con el recuerdo de la representación del año pasado, este año no quería perdérmela de ninguna manera, y el último día, en el pase de las 8, allí estábamos, estratégicamente situados a medio camino del Moneo, el Obispado y la Catedral, aunque más cerca del Moneo para mejorar la perspectiva de la visual (Como los linieres en la banda para cantar el fuera de juego). En una noche fría de narices, la plaza estaba abarrotada; padres y madres con pequeños sobre los hombros y mucho, mucho calor humano, que dulcificaba un poco la gélida temperatura.

El evento, que duró unos 40 minutos aproximados, fue fantástico; los diez componentes del Café de la Opera, soberbios, dieron el do de pecho con largueza, distribuyéndose por los escenarios preparados al efecto por toda la plaza, llenaban esta con sus voces en cada interpretación. Este año estaban acompañados por una orquesta del Conservatorio Superior de Música, con los que se compenetraban a la perfección. Un único pero, eché de menos más música navideña y quizá algunos motivos alusivos en vez de tantas cartas del Tarot y abanicos multicolores.

Me he dedicado a buscar el nombre de las piezas interpretadas, que en cada pase eran distintas, salvo los bises finales, que se repetían, y estas fueron, por orden: "Song To The Moon", "Toreador", "La Cenerentola",  "Agnus dei", "El Tamborilero", "Amigos para siempre", "A mí manera", "La Parranda" y como remate, "O sole mío", que arrancó los más calurosos aplausos y vítores de los asistentes.

A pesar de la temperatura, mereció la pena el plantón a pie firme en la fría noche. Además, estas aglomeraciones siempre dan lugar a entretenidas anécdotas, como la del año pasado, cuando una pareja, situada delante de nosotros, se afanaba en retratar la fachada de la Catedral según iba siendo iluminada con diferentes motivos. La cámara debía ser nueva y por tanto, desconocida, ya que el hombre obtenía muy pobres resultados. Empeñado en usar el flash de la maquinita para iluminar la escena, foto tras foto le salían oscuras a más no poder.

Como yo estaba detrás, y comprobaba los tristes resultados de sus esfuerzos, no pude resistirme y le sugerí que desconectara el flash y lo intentara con la luz ambiente. Después de varias probaturas y algún consejillo más, las fotos del buen señor comenzaron a resultar aceptables, hasta el punto que acabado el espectáculo se mostró calurosamente agradecido y entablamos una amigable conversación que nos llevó a conocer de su origen ucraniano, profesor de Física en una universidad norteamericana y de intercambio durante el curso en la UMU. Enamorado de Murcia desde sus años jóvenes en que la conoció durante una breve temporada, había aprovechado la posibilidad de volver a trabajar en ella, y en aquellos días navideños, se trajo a su esposa, también ucraniana y profesora de ruso en la misma universidad americana, para enseñársela. Una pareja encantadora, él hablaba estupendamente el castellano, y durante un buen rato disfrutamos de una amena conversación sobre los avatares que habían llevado al profesor desde su Ucrania natal a los USA donde conoció a su mujer.

Este año, saludamos algunos conocidos y un niño le dio unos globazos a Marián con su espada globosa, hasta que su madre se hizo cargo de la situación. La mejor anécdota de esta edición ha sido el magnífico espectáculo, fundamentalmente por la soberbia actuación de los cantantes del Café de la Opera y el acompañamiento del Conservatorio, que ha resultado la Luz en la Navidad
Fotos: Internet

Navidad en Urgencias

25 de diciembre. Día de Navidad.

Urgencias. Sala de espera de familiares del Comarcal de Caravaca, seis o siete filas enfrentadas de asientos color toffee, que en su día debieron ser mullidos y cómodos y ya están hartos de vivir. Carteles informativos a medio arrancar por los bajos, señal evidente del paso continuo de chiquillos aburridos. Docena y media de parroquianos entre familiares y enfermos esperando su turno, varias parejas con sus niños chicos trepando por los sillones, unos cuantos abuelos, varias nacionalidades y nosotros con nuestra lesionada. Menos mal que había tele; cuando llegamos estaban a medio las andanzas de Cocodrilo Dundee con el volumen en "0", que viene muy bien para que cada cual se monte la historia y los diálogos a su gusto.

Al teléfono móvil:
- Pues nada, el papá, que anoche cenó en casa con nosotros y cuando lo llevamos a la suya iba un poco fatigado, luego sobre las tres se puso peor y le dio una fatiga que casi no podía respirar; aguantó hasta la mañana y nos lo trajimos para Urgencias. Desde las diez de la mañana estamos aquí, le pusieron oxigeno y lo tienen en las camas, en observación, pero mira la hora que es (nueve de la noche), no nos dicen nada, llevamos todo el día aquí metidos y no sabemos que hacer, voy a entrar otra vez por si me dicen algo, la batería está que se acaba, así que te dejo.

La buena mujer se recompone, va arreglada de Navidad, el pelo de peluquería, no esperaba pasarla en Urgencias; atraviesa la puerta de acceso y desaparece por un rato. Sigue el trasiego de idas y venidas y varias urgencias más urgentes adelantan a la nuestra. Paciencia, total, no queda otra. Vuelve la mujer que acampa desde la mañana, resignada, saca un cargador del bolso y lo enchufa donde encuentra para revivir su celular.

- Daniela Narcisa, acuda a la consulta de ginecología, y allá va la oronda Narcisa de la mano de su robusto chico de tupido pelo negro azabache, camino del ginecólogo, con la esperanza de que la ponga a parir antes del 31, y conseguir así el cheque bebé que ya expira.

Por mitad de la sala, muy formalitas, dormitando, dos abuelas vestidas como las abuelas de campo, colores oscuros, indefinibles, zapatos recios con medias gruesas, el pelo corto y cano les asoma a flecos por debajo de sendos gorros de lana de un azul desvaído; las dos con gafas de pasta oscura, como las que ahora vuelven a estar de moda. Repantingadas, dos angelitos iguales, como dos gotas de agua. ¡Lástima de no llevar la cámara para inmortalizarlas!

Nuestra lesionada sigue aguantando valiente y comprensiva con los que la adelantan, están peor que ella y solo hay un traumatólogo de guardia. Por fin le llega el turno, desaparece un rato de la sala de espera, para regresar sobre ruedas a falta del resultado de la radiografía. ¿Qué será? ¿Tendinitis? ¿Esguince? ¿Frío? ¿Calor? Vuelta al box y regreso triunfal con diagnóstico y venda compresiva para aliviar los dolores.
Renqueando nos vamos, casi tres horas fuera del guión marcado, atrás quedan las gemelas dormilonas, la señora del padre indispuesto desde la mañana, algunos sufridores más acurrucados en los sillones toffee. No sabremos si Daniela Narcisa conseguirá su propósito antes de Fin de Año. En la tele una de la época de "Vente para Alemania, Pepe", con Alfredo Landa y José Sacristán en plena forma.

Celadores, enfermeras, médicos, auxiliares, guardias de seguridad, limpiadoras, trabajando el Día de Navidad para que todos los demás podamos disfrutar de la fiesta con la tranquilidad de que ellos están ahí, y ahí seguirán por mucho que les toquen el sueldo, las horas y los co...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Preparativos

Esta noche nace el Niño, es Nochebuena. Por la mañana, villancicos de los de siempre para ir entrando en ambiente, desayuno rápido y últimas compras apresuradas para preparar la celebración; esta vez somos pocos, solo cuatro, tampoco eran muchos hace dos mil y pico de años en Belén y se apañaron. A Blanca la recibimos ayer como al turrón que siempre vuelve por Navidad, aunque ella solo faltaba quince días. Para la comida ha habido consenso, unos aperitivillos y pasta, pensando en la cena y dejar hueco.

La tarde relajada, una americanada navideña por la tele y más villancicos; a media tarde comienzan a calentarse motores, los fogones se encienden y el aroma del solomillo con base de zanahoria, receta de la suegra sabia y que cocina Marián, se expande por toda la casa, del brazo de los pastores, las zambombas y demás personal navideño.

Otro paso importante, el montaje de la mesa en el salón; el mantel de Damasco, azul con sus servilletas a juego, la vajilla de las ocasiones, también azul con escenas campestres, la cubertería del filo dorado con todas sus piezas alineadas marcialmente alrededor de los platos, copas para todos y la vela en el centro.

Llegada la hora de engalanarse,  cobra protagonismo el calentador que decide pararse, momento de agobio, ya empezamos como la última. Manual de instrucciones, aviso de avería "F2": "Atasco parcial o total del tubo de evacuación de gases o de la chimenea". ¿Se habrá colado un pájaro huyendo del frío?, escalera y golpes enérgicos en el tubo por si el atasco, ahí no hay nada; manual de instrucciones de nuevo: "Compruebe si en el lugar en que está instalado el aparato hay suficiente ventilación"  ¡Tate! Va a ser eso, las ventanas de la galería están cerradas a cal y canto; las abrimos, ventilamos, y tras un minuto volvemos a intentarlo. ¡Bluff! llama azul, prueba superada.

La cena va tomando forma, la sopa de menudillos huele a gloria, suena Noche de Paz, el solomillo también se hace notar; llega la hora de los aperitivos. El cuchillo afilado, el jamón a punto, esta vez sí conseguiré preparar un plato decente, el queso y los patés, van cogiendo sitio en la mesa y una docena de gambones reclaman un buen lugar al lado del jamón. Ahora le toca el turno a Campana sobre Campana, redobla el trajín, nos vamos poniendo guapos, esta noche nace el Niño y lo vamos a recibir como Dios manda, en Paz y con Alegría. Hoy damos gracias por todo lo que hemos recibido durante el año.

Apresurémonos, se acabaron los preparativos, como cuatro pincelicos nos sentamos a la mesa, daremos gracias al Señor y disfrutaremos la Nochebuena. ¡Feliz Navidad!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Gordito

Todos los años lo mismo, te levantas el 22 de diciembre henchido de entusiasmo y de ilusión por el Sorteo de Navidad, con todo tu ser predispuesto a la celebración super-mega-estupenda al resultar agraciado con alguno de los suculentos premios que se reparten, que por supuesto, ya tienes más que invertido y gastado de antemano y te vas a tus quehaceres habituales con una oreja puesta en el soniquete de la radio, preparado para la explosión de júbilo en cualquier momento.

La mañana va desgranando lentamente la letanía de los chiquillos de San Ildefonso, junto con las frases hechas de todos los años, intercaladas con los anuncios que pagan la cosa. De vez en cuando, un revuelo lejano, se agudiza el oído, un nuevo número, un premio ¿En qué acaba? ¿Dónde se ha vendido? Nada, aún quedan algunos por salir; sigue la mañana salpicada de sobresaltos lejanos, se van llenando las casillas con los números premiados, y al final, ni la fecha de la visita del Papa, ni la de la victoria en el Mundial de Sudáfrica, ni las de las goleadas del Barsa o del Madrid, ni siquiera la de Nadal ganando el último Grand Slam. Han salido los de siempre, los que el azar ha querido y ese Gordo henchido y lustroso con el que amanecimos todos debajo del brazo, se ha ido desinchando y desvaneciendo poco a poco, hasta quedar reducido a un suspiro resignado y agradeciendo la salud de hierro de que disfrutamos.

 Pero hoy, a quienes sí les ha caído el gordito, ha sido a los de casi siempre, los funcionarios, que no tienen por donde escapar de los nuevos recortes presupuestarios, viendo como una y otra vez, son los paganos de la mala gestión de los que alegre e irresponsablemente, en muchos casos, se han gastado lo que tenían y lo que no, lo que podían y lo que no debían, en la inconsciencia de que ya lo arreglará el próximo manirroto que llegue.

Por la Calle


“La Matanza de los inocentes” (1626). Nicolás Poussin, Musée Condé, Chatilly. Óleo sobre tela.

Esta tarde paseando por esas calles de Dios, iluminadas de Navidad, rebosantes de gentes de tienda en tienda, cargadas de paquetes y bolsas, apresurando compras, ajustando presupuestos en animado charloteo, hemos aprovechado para hacer lo propio.

Ha sido una tarde interesante, sin contar los euros que rápidamente han cambiado de propietario en un par de tiendas, nos hemos encontrado con gentes de distintas épocas de nuestras vidas, a las que no veíamos en mucho tiempo y con las que ha sido agradable compartir una felicitación y mejores deseos. También ha habido ocasión de visitar un par de belenes y escuchar las explicaciones de padres a hijos, en ocasiones peregrinas, acerca de las distintas escenas que los pequeños presenciaban:

- ¡Papá, ese soldado va a matar a un niño! ¿Porqué?
- Porque es malo.
- Papá, hay más soldados matando niños.
- Sí, son muy malos y los matan a todos la misma noche.
- ¿Y no queda ninguno?
- Sí, queda el Niño Jesús que se va con sus padres porque allí no lo quieren.
- ¿Adonde se van?
- Lejos. Cómete el bocadillo.

Esto en el Belén instalado en el Patio del Obispado, cuajadito de carteles: "por favor, no arrojen monedas", con el fin de preservar de la mutilación a las preciosas figuritas navideñas que lo integran.

Poco antes, en el escaparate del Corty, admirando las delicadas figuras de Griñan en una imponente representación navideña allí expuesta, justo al lado de unas maniquíes en sugerentes posturas y ataviadas con atrevida lencería, al pasar por la escena de la matanza de los inocentes, oigo a nuestra espalda:

- ¡A Herodes le tenían que hacer santo también!

Al mirar de reojo para ver quién se atreve con tamaña barbaridad, veo a una muchacha menuda, de treintaipocos o veintimuchos, normalita, con cara de buena. La frase le ha salido espontánea, sin aspavientos. ¿Será la típica interina a la que sus alumnos machacan un día sí y otro también? ¿Será una profe de infantil con treinta chillones por banda? ¿Será una madre agobiada que ha salido a tomar el aire para despejarse? En cualquier caso, sus razones tendrá para pedir la santidad de Herodes ¿Quién no la ha pedido en un momento de ofuscación, para acto seguido arrepentirse profundamente?

Al pasar por el Gato Negro hemos comprado un décimo para el sorteo de Navidad, que ya estaba bien de matanzas de inocentes y de Herodes, por esta tarde.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Trío de Ases


Los Ingenieros de Caminos celebraron su tradicional cena navideña de hermandad en el hotel Nelva, este año también, a pesar de todas las dificultades de un año convulso para la profesión, los de Caminos se reunieron de nuevo respondiendo con generosidad a la convocatoria colegial. Una ocasión, junto con la festividad de Santo Domingo de la Calzada, para compartir una agradable velada, mantel por medio, con los compañeros de profesión, reviviendo anécdotas y recuerdos, y dando la bienvenida a los nuevos ingenieros, en muchos casos, los últimos antes de que Bolonia atomice las antiguas profesiones para reconvertir la enseñanza a los tiempos venideros.

Este año la cena de Navidad ha resultado especial por distintas circunstancias, un nuevo decano  tomó las riendas del Colegio hace apenas ocho meses, se honró a los más antiguos de la profesión en la Región, se dio con humor la  bienvenida a los nuevos colegiados, y sorpresivamente, ante el desconcierto de los protagonistas, se reconoció el buen hacer durante años al servicio de la Demarcación, a su secretario, Emilio, alma mater, confesor y conseguidor, todo en uno y a su mano derecha, Mª Carmen, quienes durante los últimos 25 años le han puesto cara al Colegio de Ingenieros de Caminos en Murcia. Ellos que todo lo saben, desconcertados por la sorpresa recibida y con la emoción del momento, pasaron un agradable sofoco entre los aplausos de los asistentes.

Pero con todo, hubo algo más que hizo especial la noche para mí; en la mesa que compartía con mis compañeros de trabajo en la Demarcación quedaban tres sitios libres, y de la mano de Daniel, tres jóvenes personajes completaron nuestro grupo. Juan y Sergio recién terminada la carrera e Irene por finalizar el proyecto. Hablamos de sus estudios, de sus experiencias Erasmus, de sus expectativas laborales, de su preocupación por el futuro cercano, de sus ilusiones.

Tres chicos encantadores, educados, inteligentes y preparados, y no se habla de ellos  en los noticiarios, ni en los periódicos ni tan siquiera en los programas televisivos de audiencias millonarias ¿Porqué?, en todos los medios siempre hay cabida para los jóvenes tambaleantes y chillones esparcidos entre botellas por parques y jardines, también la hay para los cafres que aprovechan la menor escusa para destrozar todo lo que encuentran a su paso, con sus apellidos de okupas, antisistema, kale borroka, hooligans, bandas extremistas o latinas; sin olvidar los realitys televisivos dedicados a los ni-nis, a descerebrados hedonistas o a tarados sociales. Ni una palabra de los cientos de jóvenes como Irene, Sergio y Juan, educados, responsables, estudiosos, trabajadores, respetuosos, que en su anonimato se preparan para dirigir nuestro destino en el futuro y que constituyen la esperanza de nuestra sociedad.

Pero están ahí y son muchos, no hacen ruido, no tienen afán de protagonismo, van llegando y buscan su sitio, hoy los recibimos con calor y los arropamos con cariño, les ayudamos en sus primeros pasos y ellos superando las crisis presentes y futuras, nos devolverán una sociedad mejor y más justa. Entiendo lo suficiente de poker para saber que un Trío de Ases es una jugada ganadora y estoy seguro de que estos jóvenes  ganarán la partida final. 

Arbol Navideño para Miopes y Otros


Los miopes vemos cosas que no ven los que gozan de buena visión y estos no aprecian detalles que nuestra limitación visual nos muestra. Tenemos suerte porque podemos ver de las dos maneras: sin lentes correctoras vemos las luces del árbol difuminadas sobre un fondo que se desvanece, y con ellas apreciamos otros detalles, como los adornos, las bolas, la forma de las ramas o el entorno, quedando en segundo lugar las luces que antes eran protagonistas.

En la vida acostumbramos a ver las situaciones de una determinada manera, no nos cuestionamos otras alternativas; la rutina habitual nos resulta cómoda y pocas veces hacemos un alto, respiramos hondo y nos planteamos otras perspectivas. Deberíamos hacerlo, quizá descubriéramos nuevas respuestas a las preguntas de siempre y no serían tan importantes muchos convencionalismos que rigen nuestra existencia.

Quizá no sea tan sencillo como quitarse y ponerse unas gafas, pero posiblemente el simple hecho de cuestionarnos continuamente todas las encrucijadas de la vida, sin dar por buenas las rutas preestablecidas, sería un sano ejercicio de supervivencia  que nos permitiría afrontar los retos diarios con mayores garantías de éxito, caminando al margen del adocenamiento y aborregamiento imperante y sus inercias.

A los miopes nos agobia la falta de luz, nos sentimos más a gusto en la luminosidad que en la penumbra, de igual modo, ¿Que necesidad tenemos en nuestro día a día de andar a dos velas, cuando tenemos a nuestro alcance todas las candelas del mundo? Sólo tenemos que prender la chispa en nuestro interior para encenderlas.

Y puestos a ver, a vueltas de nuevo con el Corty y su Belén, resulta que ha llegado el señor Griñán, reputado belenista murciano, y ha montado un monumental Belén con más de 200 figuras en el escaparate más guay de su centro estrella de Murcia. Una pasada de bonito y además rescatando antiguas costumbres orientales en la representación del Misterio.

Después de leer el artículo que traigo más abajo, con el director del Corty, las Reinas de la Huerta y el resto de la parentela inaugurando el escaparate con sus cientos de figuritas navideñas, solo me queda proclamar ¡Viva el Corty y sus tradiciones navideñas, mientras las mantenga!


domingo, 19 de diciembre de 2010

Jamones Proscritos

Acabo de leer con incredulidad esta noticia en Internet y no puedo por menos que subirla a mi cajón desastre, para dejar constancia de lo tolerantes que nos estamos volviendo. Lo peor de todo es que aquí le damos cancha a cualquiera que la pida con tal de no ser tachados de racistas, xenófobos, integristas, reaccionarios y mil lindezas más. Así nos va y peor que nos va a ir.

Me imagino al profesor musulmán poniendo a parir a los Reyes Católicos en cualquier escuela de Rabat, y que el hijo del españolito inmigrante proteste lo más mínimo. Bueno, la verdad es que no puedo imaginármelo, ni con mucho esfuerzo.

Llegarán a juicio y habrá sentencia. Esta es la historia:

diariodecadiz.es

Una familia musulmana denuncia a un docente por hablar de jamones en clase.



El profesor de La Línea indicó que el clima frío de Trevélez favorecía su curación y un alumno que practica esta religión se sintió ofendido • La Policía Judicial le toma declaración y recaba información del menor.

ESTRELLA BLANCO / LA LÍNEA
ACTUALIZADO 18.12.2010 - 09:13

"Le dijo a mi hijo que se fuese a su país si no le gustaba. Mi hijo es español, nació...

Un profesor del instituto Menéndez Tolosa ha sido denunciado por una familia musulmana de La Línea pues su hijo, alumno de primer curso de Secundaria, considera que se le ofendió durante el transcurso de una clase de geografía, según informaron a este periódico fuentes del instituto.

Este medio pudo saber que el docente se encontraba dando clase con normalidad sobre los distintos climas del planeta y usó a la localidad granadina de Trevélez como ejemplo de clima frío y seco. A modo de anécdota, el profesor contó que precisamente ese clima favorecía la curación de los jamones. Entonces el alumno pidió al docente que no hablara de jamones puesto que le ofendía la cuestión al ser musulmán.

Según pudo saber este diario de fuentes del centro, el profesor le contestó que simplemente se trataba de un ejemplo y que él no tenía en cuenta en sus clases la religión que practican sus alumnos.

Esto podría haberse quedado simplemente en un intercambio de pareceres pero la familia del menor, que en ningún momento acudió a hablar con el profesor sobre este incidente en clase, no ha dudado en interponer una denuncia contra el docente en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía.

Aunque nadie se puso en contacto con él, al parecer un familiar del menor sí que acudió al centro educativo para hablar con la Jefatura de Estudios y protestar por el ejemplo que el profesor había puesto en clase de geografía.

Agentes de la Policía Judicial acudieron ayer al Menéndez Tolosa para que el profesor prestase declaración sobre los hechos ocurridos durante la clase. Además, los funcionarios han solicitado la documentación disciplinaria y académica del menor en este instituto y en el centro anterior en el que estaba escolarizado.

Este medio ha podido saber que el docente está acusado de ser autor de un supuesto delito de maltrato de obra, alegando además motivaciones racistas y xenófobas.

La Delegación Provincial de Educación confirmó también ayer a este periódico que, efectivamente, sabía que se habían producido estos hechos y que un profesor había sido denunciado al Cuerpo Nacional de Policía pero declinó hacer declaraciones al respecto.

Profesores y alumnos del centro están indignados por esta situación porque además es un profesor de trayectoria reconocida que lleva más de dos décadas dedicándose a la docencia, por lo que ha impartido clase a miles de jóvenes y nunca ha tenido un problema de estas características. Por este motivo se encuentra muy afectado.

A pesar de estar atravesando un momento difícil, el docente continúa acudiendo al instituto y cumpliendo con su obligación para con sus alumnos.

El Cuerpo Nacional de Policía mantiene abierta la investigación de estos hechos denunciados por la familia del menor y habrá que esperar a la resolución que dictamine la autoridad judicial en el juicio de faltas cuando se celebre.

London Transport Routemaster 468 AEC

No todas las colecciones tienen la misma motivación para su inicio. Esta la comencé por añoranza. Mi padre me regaló un precioso autobús inglés de dos pisos, con conductor y cobradora, y sus faros eran dos brillantes incrustados.

 Este modelo a escala 1:65, salió al mercado en junio de 1964 y durante la década que estuvo en producción, se fabricaron 1.394.000 ejemplares, de los cuales uno era el mío. Lo recuerdo con 12 o 13 de mis años, por lo que debió llegar a mi poder en 1970-71. Entonces no todo era made in China, y este modelo viene con su número de patente: el 904525 y su made in GT. Britain en los bajos.

Aquel autobús era muy especial, durante el tiempo que lo tuve, lo limpiaba y cuidaba con mimo, daba gusto lo bien que se deslizaba por el pasillo bamboleándose gracias a su sistema de amortiguación. Luego estaban el conductor y la cobradora, ambos de uniforme, él con su gorra de plato aferrado al volante muy serio, y ella, rubia con la cartera en bandolera, de pie en la trasera y esperando a los viajeros.

Por las ventanillas podían verse las filas de asientos con sus respaldos rayados y la escalera de caracol para subir al piso de arriba, donde te imaginabas sentado por encima del conductor, recorriendo las calles de un Londres desconocido.

El mantenimiento constituía un capítulo importante de la relación con mi CORGI. Siempre lo tenía a punto, limpio, sin pelos enredados en los ejes de las ruedas e impecable de pintura, que ya me preocupaba yo de repasar con un pincelito y pintura roja para maquetas, cualquier desconchón fortuito en su carrocería.

Desapareció en algún momento de mi transición a la adolescencia,  y ya no volví a verlo. No lo eché mucho de menos en aquella época, a esa edad surgen intereses nuevos a cada instante y su recuerdo quedó archivado para más adelante. Tuvo que pasar media vida más para recuperarlo; ya tenía otras colecciones en marcha y en algún momento surgió la necesidad de encontrar mi autobús, o al menos uno igual.

No tenía ni idea de los detalles concretos por los que empezar a buscarlo, sólo que era un autobús ingles de dos pisos, rojo, y de un tamaño que recordaba vagamente. Sin embargo pensé que no sería difícil encontrarlo; empecé por las jugueterías especializadas en Madrid y encontré alguno, pero no el mío; lo busqué en el Rastro muchas, muchas veces, hasta que en una ocasión apareció un ejemplar bastante destartalado, con el conductor y sus faros de brillantes, pero sin cobradora y en un estado de pintura lamentable. Aún así, pedí precio por él y se descolgaron con ¡12.000 pesetas! de hace 20 años; mi bolsillo no estaba a la altura de mi entusiasmo y allí se quedó.

No volví a encontrar uno igual. Para medio conformarme, los Reyes Magos me trajeron un modelo estupendo, de lujo, el mismo modelo redondito que yo recordaba, con retrovisores y todo, pero más grande y made in France. Fue el primero, y ya se sabe, uno llama a otro y a otro... El problema es que estoy en el país equivocado para buscar autobuses ingleses; si hubieran sido gitanas o toreros no habría sido difícil conseguir un número considerable en poco tiempo. Hube de recurrir a la familia y los amigos que visitaban la Gran Bretaña para hacerles el encarguito y la verdad es que se portaron, la vitrina se fue poblando de autobuses rojos, verdes y amarillos, todos de dos pisos (condición indispensable), de similares tamaños y distintos entre sí.  Entre los más curiosos, tengo un antecesor tirado por caballos, y dos iguales, uno cerrado y otro descubierto; también tengo uno muy original, de color morado y tres pisos, réplica del que sale en una de las películas de Harry Potter. Hasta un coleccionable de temporada me proporcionó algunos ejemplares.

Cuando ya tenía claro que nunca encontraría un clon de mi autobús, empezaron a popularizarse  los buscadores de Internet y las páginas especializadas en-todo-lo-que-se-te-pueda-ocurrir-y-mucho-más, y retomé la búsqueda a nivel mundial. En poco tiempo localicé el modelo exacto que había tenido, solo faltaba encontrarlo a la venta, y ebay fue la solución; mi hermano Jose que ya trajinaba el asunto de las pujas, me puso al corriente e incluso me consiguió un ejemplar similar al mío pero con distinta decoración. Me hice una cuenta de Pay-Pal y pujé por algunos ejemplares similares que llegaron a mi poder, perfectamente embalados y sin contratiempos. 

La perseverancia es una virtud que no suele defraudar (salvo si juegas a la lotería), y así, 20 años después de retomar la búsqueda, apareció un London Transport Routemaster 468 AEC de Corgi, en perfecto estado y con su caja original, nada menos que en Canadá. Diez días después lo tenía en mi poder, como recién salido de fábrica, flamante y reluciente, mil vueltas le dí, miraba y remiraba todos los detalles que revivían en mi memoria. ¡Qué ilusión! De golpe retrocedí 35 años, un cabo suelto entonces dejaba de estarlo ahora. Se acabaron las urgencias, ya lo tengo y ahora lo disfruto como antaño y algún día llegará, (espero) que veré a un nieto con ese brillo especial en los ojos, que le hará digno sucesor de mi Routemaster inglés. 

viernes, 17 de diciembre de 2010

Aledo y La Santa

Aledo

Plaza del Castillo de Aledo

Iglesia de Santa María la Mayor (Aledo)

Torre del Homenaje. Castillo de Aledo

Ermita de Santa Eulalia de Mérida (La Santa) Totana
 
Campanario de la Ermita de La Santa


jueves, 16 de diciembre de 2010

Jamón navideño

Ayer aterrizó en casa en forma de jamón el obsequio navideño de mi oficina. Una hermosa pieza de más de 7 kilos de jamón ibérico con su pezuña negra. No es que no comamos jamón en casa, pero ibérico, ibérico, la verdad es que no a menudo, y menos 7 kilos de golpe. Realmente, sólo ponemos un jamón en marcha al año, y si es regalado, pues mucho mejor, porque se disfruta el doble. El de este año es imposible que no salga bueno, que ya se encarga Bertín Osborne de anunciarlo con su gracejo habitual, porque "con la calidad no se juega". 

Luego está el ritual de instalarlo en el jamonero y darle el primer tiento. Todos los años me pasa lo mismo, se me olvida la técnica de corte y tengo que recurrir a Internet para refrescar la memoria. El problema ahora es elegir el vídeo bueno, ya que según el profesional que lo grabe, el comienzo de la operación puede ser con la pezuña hacia arriba, o hacia abajo, y cada uno con las razones pertinentes de la elección.

Una vez recuperadas las lecciones básicas para iniciar la operación con posibilidades de éxito, decidido por la pezuña hacia arriba y armado con el cuchillo que acompañaba al jamonero de usar y tirar (previamente montado), acometo con decisión el asalto a la pieza, despojándola de la primera capa de grasa, según las indicaciones recibidas. Poco a poco van apareciendo las primeras vetas coloreadas entre el blanco tocino y las asistentes empiezan a hacerle ojitos a las primeras virutas que llegan al plato. Poco a poco, las finas lonchas van adquiriendo la tonalidad y la consistencia esperada, el aroma se extiende por la cocina, las copas de vino están dispuestas y comienza el asalto al plato.

Aunque este año la operación se ha quedado un poco coja porque Blanca está fuera y se ha perdido el primer acto, el resultado viene siendo el mismo: no hay manera de que en el plato haya más de dos lonchas a la vez, da lo mismo la velocidad con que me afane en llenarlo, pues las comensales dan buena cuenta de lo que llega al plato, a la misma  velocidad que el cuchillo hace su trabajo.

Como en algún momento se ha de parar, al primer despiste de las devoradoras de ibérico, doy por finalizado el primer acto, y ceremoniosamente cubro la herida recién abierta con las gruesas lonchas de tocino que separé al principio, con el fin de preservar la zona de corte. Como todos los años, y para mantener la tradición, rebusco en el fondo del cajón de los paños, hasta encontrar uno precioso que nos regalaron Maibe e Ian tras un viaje a la Pérfida Albión, y en el que se representan los monumentos más significativos de Londres. Es tan bonito, que solo lo usamos para cubrir el jamón y decora una barbaridad. Debajo coloco otro paño, no menos histórico, fruto de los trabajos manuales de Rocío, con su firma y todo.

Ahí está, presidiendo la cocina, con su pezuña plateada para no herir sensibilidades de quién no le gusta su negro original, y dispuesto a desplegar sus encantos en cuanto se le despoje de sus hábitos y se vuelva a poner su desnudez a disposición del afilado cuchillo, para disfrute de los presentes.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Por buen camino

Hace unos pocos días, abogaba yo por la "superpíldora" medicamentosa que nos aliviara de nuestros males y pesares de una tacada, y estos cerebros sanitarios puestos en ebullición han cocinado los "medicamentos en monodosis", que no es lo mismo que yo pedía, ni por allá pasó, sino que se queda a medio camino entre la píldora para todo y las cajas a porrillo.

Esto que anuncian a bombo y platillo como gran éxito, no pasa de ser un apaño loable para reducir el número de píldoras que nos colocan en la farmacia, ajustándolas al número exacto que nos recete nuestro médico de cabecera.

Lo que eufemísticamente llaman "monodosis", debería llamarse "cajadosis", "botedosis" o "bolsadosis", según el recipiente en que nos hagan entrega en el despacho de farmacia, del número exacto de pildorillas recetadas, porqué si realmente fuera "monodosis", con una sola toma del medicamento quedaríamos más que despachados, y eso, ni en nuestros mejores sueños.

Como hay previsto un ahorro del 2% en gasto farmacéutico con la medida (que menos da una piedra), bienvenida sea y espero sigan profundizando en mi idea de refundir en una sola píldora diaria la cura de nuestro males. Ya sean del cuerpo, ya del alma o al unísono, de ambos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Tabaco, luz y gasolina ... en pesetas.

Y además, el vino. Este mes de diciembre vamos tomando conciencia, poco a poco y de una en una, de las sucesivas subidas que graciosamente, se les han ido aplicando al precio de los artículos o servicios de uso cotidiano más o menos indispensables.

Se estrenó el mes con la subida de la luz; creo que tengo contratado el servicio con algo que se llama Ultimo Recurso de Iberdrola, que no se muy bien que significa, ni en qué se diferencia de la Iberdrola de toda la vida, pero que me factura una vez al mes y no cada dos como antes, y por lo que he podido observar, es la única forma de digerir el susto al repartir lo que pagamos en más veces, para que parezca que la púa es menor.

A pesar de que apenas hemos recurrido a la calefacción eléctrica hasta ahora, gracias a la soleada orientación al mediodía de mi casa, a que cocinamos y nos duchamos con gas natural y que el 90% de las bombillas que tenemos son de bajo consumo, la factura correspondiente al mes de noviembre se ha puesto del tirón en 134,00 € , o lo que es lo mismo, 22.296 pesetas, que no son moco de pavo. No quiero pensar en la cifra de la factura que nos llegará en plena cuesta de enero, después de calentar a la familia y al Belén durante la Navidad. Y esto es el principio, las Cías. Eléctricas no han dicho su última palabra y siguen pidiendo subidas.

La segunda y estratégica subida se produjo al inicio del puente de los controladores (antes llamado de la Constitución y de la Inmaculada) con la gasolina, gasóleo y derivados por la estratosfera, a pesar de que el petróleo en origen está un 60% más barato que en sus momentos de mayor esplendor. Debe ser a causa del céntimo solidario para la Sanidad. En la gasolinera de EROSKI, tradicionalmente de las más baratas de Murcia, he pagado el litro de 95º al precio record de 1,23 €, es decir, 205 pesetas del ala, que multiplicadas por 8,5 que son los litros que mi auto consume cada 100 km. por término medio, resulta que ir y volver a Archivel a regar las plantas, me cuesta 3.485 pesetas de gasolina.

La tercera subida la ha parido el BOE entre el 8 y el 10 de diciembre, con una subidita media de unos 40 céntimos la cajetilla de tabaco; como ejemplo, el Ducados se pone en 3,85 € el paquete blando, mientras el duro llega a los 4,70 €, o sea, 782 pesetas, que divididas entre los veinte pitillos de la caja, hacen la módica cantidad de 39 pesetas el cigarro y casi 4 la calada. Haciendo una estimación de 1 paquete fumado al día, multiplicado por los 365 días de cada uno de los 29 años que llevo sin fumar, he dejado de gastar, la friolera de 8.277.470 pesetas, a los precios de ahora. Gracias a la fuerza de voluntad y a la complicidad de mi costilla, nos hemos ahorrado entre los dos, 16.554.940 pesetas, y eso sin salirnos del paquete diario por cabeza. (También nos hemos ahorrado unos pulmones con más alquitrán que la marea del Prestige y alguna que otra secuela más)

¿Y el vino, qué? El vino bien, gracias; gracias a la gran variedad de denominaciones de origen y dentro de ellas, a la cantidad de bodegas que ofrecen sus productos, podemos comprar vino por debajo de 1 € (166,386 pesetas) para cocinar o beber sin pretensiones y hasta en botella de cristal con corcho de corcho. Desde ahí hacia arriba, el abanico de precios es total; por el precio de un litro de gasolina de 95º, te puedes agenciar una botellita de Rioja o de La Mancha de oferta, más que apañada. Las posibilidades se disparan si nos gastamos el equivalente a un paquete de tabaco, pudiendo elegir entre crianzas y reservas de todas las denominaciones. Para los no entendidos en el noble arte del vinateo, no hay nada como ir al hiper o a la bodega selecta con una guia de vinos recomendados a precios asequibles, que nos quiten el mal sabor de boca que dejan el tabaco, la gasolina, la luz ... y las que vengan.

Nos hemos olvidado demasiado pronto que 1 euro son 166,386 pesetas.

¡Que viva el vino! ¡Que viva siempre! Y que nosotros nos lo bebamos.   
Fotos: Internet 

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Información necesaria?

 
Que la tele proporciona mucha información innecesaria  y a todas horas es una obviedad. Que cuanto más se adornan con una pizca de morbo determinadas noticias, atraen más espectadores, es otra obviedad. Que las buenas noticias generalmente no venden, resulta palmariamente obvio.

Con tanta obviedad, lo que generalmente hace uno es poner el piloto automático selectivo cuando enciende la caja tonta, y según el entrenamiento de cada cual, filtra lo que le interesa. Hoy estaba en pleno ejercicio automático durante la comida, cuando tres noticias seguidas, convenientemente ilustradas con sus correspondientes vídeos han desconectado mi piloto, a saber:

1ª Un grupo de jóvenes descerebrados correteando por el arco de un puente a considerable altura en Valencia, actividad sumamente peligrosa pero escasamente castigada legalmente.

2ª Otro grupo de descerebrados, igualmente jóvenes, lanzándose desde el tejado de una casa atados a una goma estilo "puenting", con grave riesgo de desparramarse contra las paredes, entre grandes risas de los artistas y el asombro del presentador mientras describe la acción.

3ª Una madre desesperada grabando en vídeo las atrocidades de su hijo adolescente con la pretensión de que los servicios sociales se hagan cargo de él, antes de que este se la cargue a ella.

Y me he acordado de la reincidencia veraniega en el conteo de pobres descerebrados (literalmente), que uno tras otro se lanzaban a la piscina desde los balcones de sus hoteles vacacionales. Ya entonces me pregunté sobre la necesidad de contar todos y cada uno de los episodios descritos, con todo lujo de imágenes y detalles morbosos. 

¿Es necesario mostrar a nuestros jóvenes y adolescentes cómo se escala un puente, se salta de un balcón o de un tejado con total desprecio por las consecuencias y la propia vida, de forma tan atractiva y sugerente?

¿Es necesario difundir continuamente agresiones entre iguales, a incapaces desvalidos, a docentes, a padres y madres atormentados, a ciudadanos anónimos, victimas de ególatras retroalimentados por la emisión de sus hazañas?

¿Es necesario fomentar el mimetismo fruto de la despersonalización irracional, que identifica a muchos integrantes de las nuevas generaciones que ni se forman ni se informan, y solo en la emulación encuentran sentido a sus existencias?

Y todo ello amplificado hasta el infinito por la más moderna, descontrolada y peligrosa caja tonta: El ordenador personal, cuando como ventana a Internet, da su chance a los ciberheroes y sus hazañas, que campan por la red al alcance de cualquiera, con un inocente ¡clic!

El derecho a la información ha de conjugarse con mayúsculas sin oponerse al derecho a la dignidad, a la intimidad y de rebote, al derecho a la vida.

Ilustraciones: Internet

martes, 7 de diciembre de 2010

Rectificación

El pasado día 3 y a propósito de la iluminación navideña, le tiré una puyica al Corty por prescindir del Nacimiento en la decoración navideña de sus fachadas nobles y hoy, compungido, me veo en la moral obligación de rectificar.

Porque el Corty tiene más fachadas, aparte de las que dan a la calle salón que le ha montado el Ayuntamiento en la Avenida de la Libertad y la contigua al yacimiento árabe de San Esteban. Tiene la fachada trasera en la calle Condestable; ahí, donde las rejillas de ventilación y sobre los portones de la entrada de mercancías, ha instalado el viejo Nacimiento luminoso que yo recordaba.
Cuestión de oportunidad y marketing. Hoy lo he entendido, el Corty no abjura de nuestras viejas tradiciones religiosas, solo se trata del lógico cambio de ubicación motivado por el barrio árabe recién excavado, que se ha llevado por delante el Jardín de San Esteban, donde tradicionalmente el Corty instalaba su macromontaje de Cortylandia, el cual ha ido a parar a la fachada Libertaria, relegando al Nacimiento a la trasera para goce y disfrute de los esforzados transportistas, que un día tras otro acuden al portal.

A los niños de hoy, les pone mucho más Cortylandia que el Niño Jesús y su parentela, y el Corty lo sabe, y como futuros clientes que son, practica con ellos la vieja máxima del comerciante: "El cliente siempre tiene la razón". Por otro lado, y después de ver a un niño de unos cuatro o cinco años, armado con una "espada globo", escalar el banco que da acceso en Santo Domingo a un Nacimiento iluminado que hay allí sobre un parterre, y emprenderla a globazos con la cuna y su ocupante ante sus contemplativos padres, quizá sea mejor que el Santo José y los suyos, se refugien en la trasera del Corty, donde al menos, podrán pasar tranquilos la Navidad. 

lunes, 6 de diciembre de 2010

Pulpo a la Murcianica

Hace un par de semanas, mi primo guasón me mandó un sms, o correo, pidiéndome la receta del Pulpo a la Murciana, cosa que yo no tenía idea de que existiera, por lo que me hice el distraido. Ante su posterior insistencia, le endilgué un recetario de postres de chocolate para chuparse los dedos.

El muy desagradecido, no solo no supo apreciar los postres, sino que intentó hacer escarnio de mi incompetencia culinaria. Y por ahí no paso. Tras pedirle explicaciones y enterarme que lo que quería era hacer pulpo al horno de ese que se vende por trozos (nada baratos por cierto), en todos los bares de Murcia, me puse manos a la obra y le conseguí dos recetas que en lo único que se parecían era en el Pulpo.

Para continuar con mi desquite, interrogué a nuestra colaboradora necesaria en casa, quien me proporcionó la receta que a continuación transcribo y que a su vez ha obtenido de un bar donde les sale especial. Por supuesto, no me hago responsable de los resultados, como tampoco a mis informadores, pues ya se sabe que cada cual interpreta las cantidades y las medidas a su antojo y luego pasa lo que pasa (Que le pregunten al archiconocido Pavo al Güisqui)   

Ingredientes y preparación:

Un pulpo congelado de un kilo aproximado (Los pulpos para eso del peso son muy suyos)

Si es posible que sea de origen marroquí, (que los tienen mejor enseñados)

Limpiar y quitar de la cabeza la piel y todo lo que sobre ...

Con la maza del mortero (o similar) sacudirle con entusiasmo al pulpo en las ventosas para chafarle los nervios (por si le quedaba alguno una vez cazado, congelado y descabezado)

Poner el pulpo, una vez tranquilo del todo, en una olla, con una cebolla (a elegir el tipo), con una hoja de laurel (de regular tamaño), dos bolas de pimienta (del tamaño de dos bolas de pimienta) y un chorro de coñac (se supone, al gusto del usuario)

Cocer en su ser mismo durante media hora (no se añade agua), con una potencia de fuego adecuada a la cocción, esto es, que se cueza.

Precalentar el horno a 180º de temperatura antes de poner en una llanda, o bandeja (a ser posible de aluminio) a nuestro amigo convenientemente cocido, con el caldo y el resto de ingredientes, durante un periodo de 20 minutos.

Para servirlo, trocear en porciones adecuadas a las bocas de los comensales, y aliñar con un poco de pimienta negra en polvo y limón, o no, o unos trozos sí y otros no al gusto de cada cual.
Foto: Internet

sábado, 4 de diciembre de 2010

Control aéreo

Siempre que llegan las vacaciones, largas o cortas, la misma cantinela: a los controladores aéreos alguien les hace la cusqui, y ellos la devuelven corregida y aumentada a los pobres desgraciados de siempre, atrapados en su tela de araña en forma de avión o terminal de aeropuerto.

No es solo la cancelación del vuelo, que con ser mucho, es solo un medio. Lo verdaderamente trágico es lo que esto conlleva de ilusiones rotas, vacaciones esperadas, familias reunidas, ocasiones perdidas, hoteles vacíos, perjuicios sin fin, pérdidas… Pérdidas para todos, para los que van y los que esperan, para la imagen maltrecha de un país en caída libre descontrolada.

Impotencia han sentido cientos de miles de personas, cuando de golpe y porrazo han visto truncadas sus expectativas por el capricho de unos señores prepotentes, decididos a hacer valer sus derechos a costa del sufrimiento de los de siempre, de los que pagan.

Lo siento por todos aquellos a los que les han machacado sus vacaciones, me da pena verlos deambulando por los pasillos, me solidarizo con su indignación y me apunto al exabrupto espontáneo contra los culpables del desmán, ya sean los controladores aéreos, ya sea el Gobierno por encender la mecha con su habitual eficacia.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Se hizo la Luz...

... y comenzó la Navidad.

Empezamos como Americanos y acabamos como Españoles.

Me ha contado Marián porqué a principios de diciembre nuestras calles se cuajan de luces, aunque falten más de 20 días para celebrar la Navidad. Resulta que los yanquis celebran como día grande el Thanksgiving´s Day o Día de Acción de Gracias, el cuarto jueves de noviembre (este año ha caído en 25), fiesta nacional instaurada en 1789, en recuerdo de los primeros peregrinos en llegar a Norteamérica. Ese día, se ponen tibios de pavo relleno y pastel de nueces y calabazas, y al día siguiente, al que llaman "viernes negro", los escaparates engalanados, los adornos y las luminarias navideñas, redecoran las ciudades y se abre la veda a la compra compulsiva de regalos navideños.

Y claro, ¿Quien mejor que el Corte "Inglés", para importar a nuestro calendario festero tan consumistas costumbres? Ellos dan el pistoletazo de salida y como causa-efecto, el Ayuntamiento pulsa el interruptor de la iluminación navideña, dando por iniciada la Navidad a la Americana.

Cuando ayer vi la decoración que este año ha utilizado el Corty, la primera impresión fue que la crisis también ha llegado a sus presupuestos decorativos, con unos tristes copos de nieve luminosos diseminados por la fachada, que dejan una pobre impresión, comparados con las fastuosas luminarias, Nacimiento incluido, de otras ocasiones.

Después pensé en lo políticamente correcto y caí en la cuenta de que el Corty, como prototipo que es del pujante empresariado español, siempre a la cabeza y creando tendencias, ha despedido a San José y su Familia, para no ser tachado de reaccionario y se resienta su negocio, que al fin y a la postre es vender y vender. Así que se acabó el Nacimiento, aunque seguro que lo han guardado por si cambian las tornas en el futuro.

Y con las luces comienza la campaña a la Americana, nos lanzamos a la calle en busca de los regalos navideños, con la vista puesta en Santa Claus o Papa Noel, que como son más gordos y más grandes, desplazarán con sus regalos al Niño Jesús en la Nochebuena y se plantarán en nuestras casas el Día de Navidad haciéndose hueco en el Belén familiar.

Cuando los yanquis concluyen su Navidad en Fin de Año, a la campaña Española, que se solapó con la Americana a partir del 22 de diciembre con el Sorteo de Navidad (que es cuando empieza la nuestra), aún le queda cuerda para otra semana más, adelgazando nuestras ya más que depauperadas arcas con ocasión del Dia de Reyes y la visita de los Tres Magos de Oriente, que como vienen de donde vienen, todavía son políticamente correctos y además generan pingües beneficios a sus patrocinadores.

¡Pobre Niño Jesús, se nos ha quedado fuera del circuito comercial!

jueves, 2 de diciembre de 2010

Archivero

1 de diciembre, es el día. Semanas, meses,  recopilando datos, documentos, estudiando, componiendo el puzzle una vez más. Cada cierto tiempo siente la necesidad de enseñar sus recovecos a los demás y de una manera u otra consigue dar a luz un nuevo libro. Cosas de Murcia, su Murcia.
El niño que de chico criaba gusanos de seda, con la paciencia y la constancia que le llevaron a Madrid para hacerse Ingeniero, que acompañaba a su padre por las huertas empapándose del sentimiento de su tierra, heredero de escritores y poetas, sintió la llamada de la Historia desde siempre y la necesidad de capturarla, atesorarla y difundirla. Su formación científica le ha dado el gusto por la organización, la planificación y la rigurosidad que ha imprimido a todas sus obras. Su vena poética le aleja del cartesianismo y su deje murciano le acerca a su pueblo. Es uno más contándole a los suyos todo aquello que les es propio, unas en prosa y otras en verso, en castellano o en habla murciana, pero siempre desde dentro.

Su último proyecto ya está en la calle, primer acto de la celebración de los 600 años de la fundación de la Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Los Coloraos. Una magna recopilación de todo aquello que de interés han atesorado Los Coloraos en 600 años, que no es poco. Y si compilar la obra ya es tarea ingente, conseguir editarla y ponerla en manos de los murcianos, ya roza el milagro. Solo él sabe las puertas a que ha llamado, los amigos involucrados y los equilibrios realizados para financiar su publicación.

Dificil será superar el trabajo conseguido, puede que para el milenio de la Cofradía, otro Archivero con tanto tesón como el actual lo consiga, pero para eso faltan muchos años y ahora se impone disfrutar con el regalo que Emilio Estrella Sevilla y sus colaboradores han hecho a Murcia y a su Historia.

¿Para cuando la próxima aventura, Emilio?