martes, 8 de marzo de 2011

Día Internacional de la Mujer

Flores para las flores
Hoy, martes 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. El tema de este 2011 es: “La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología: el camino hacia el trabajo decente de la mujer”. Además, este año coincide que se celebra el centenario de este reconocimiento.

Cien años ya deberían haber bastado para que la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres hiciera innecesaria la celebración de este día. Desgraciadamente esto no es así, y no está mal reivindicar el papel de la mujer en la familia y la sociedad que tanto le deben y muchas veces, tan poco les reconocen.

Para las mujeres, madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, nueras, abuelas, suegras, blancas, negras, amarillas, jóvenes, maduritas, trabajadoras a doble turno o a turno sencillo, políticas, deportistas, artistas, guapas, más guapas, ricas, pobres, creyentes, no creyentes, amigas, enemigas, libres y oprimidas, mi pequeño homenaje. ¡Va por vosotras!

lunes, 7 de marzo de 2011

Gato multicolor

Gato doméstico. Felis silvestris catus.
De toda la familia de gatos subidos a un contenedor de basura, el único curioso que no salió zumbando al ser enfocado por la cámara, fue este bonito gato multicolor, que se acercó cauteloso, dando dos pasos adelante y uno hacia atrás, hasta colocarse a una prudencial distancia que nos permitió observarnos mutuamente.

Ladeando la cabeza, parecía preguntarse por mis intenciones y al contrario que a sus hermanos, le pudo más la curiosidad que la precaución, acercándose tanto como para atrapar mi reflejo en sus ojos.

Gato común europeo multicolor.
Su código salvaje le impidió traspasar la frontera de los veinte centímetros que separaban su hocico de mi mano, y hasta ahí llego nuestra incipiente amistad. Si hubiera pasado la línea, me habría puesto en el compromiso de adoptarlo. Al menos satisficimos la mutua curiosidad antes de continuar nuestro camino.

Ha tenido premio, los demás agazapados y escondidos, seguirán con sus vidas de gato, en cambio, el gato curioso y multicolor consiguió su propia estrella de la fama en mi particular galería de animales y aunque su vida gatuna y la mía no vuelvan a cruzarse, yo ya tengo atrapada su imagen.

domingo, 6 de marzo de 2011

Los Alonso Alfonso van de boda

Uno más en la familia Alonso Alfonso
Ricardo y Silvia son luchadores natos, solo así, contra corriente, contra escépticos, contra dificultades, de la mano de Dios y con su esfuerzo, han regalado al mundo 14 fantásticos hijos.

Su forma de ver la vida no encaja en el esquema actual, su escala de valores a muchos les puede sonar a otros tiempos, su compromiso ha resultado inquebrantable. Los resultados son inmejorables y perdurarán en el tiempo.

A los 14 primeros ya se habían sumado 2 y ahora llega el tercero, y seguirán llegando, porque de su casa no se va nadie definitivamente, al contrario, se van incorporando nuevos miembros. Hoy ha llegado el último, le han hecho hueco, en el centro, como no podía ser menos.

Un par de veces se les ha quebrado la voz, una de sus palomas alza el vuelo, enérgica, presurosa, buscando su vida propia. No hay caso, no irá lejos, el hogar familiar la seguirá esperando y ella, entre vuelo y vuelo, siempre encontrará momento de volver a su cobijo.

Miriam y Quique
 

sábado, 5 de marzo de 2011

Orejudo


Mi tío Cesar me apadrinó en el bautismo; era el hermano mayor de mi madre y también fue su padrino de boda en sustitución de su padre, asesinado durante la Guerra Civil. Catedrático de la Escuela Normal en la Universidad de Salamanca, era alto y espigado, con una frente despejada y un perfil que siempre me recordó al de Don Quijote.

Lo recuerdo como una persona enérgica, estricta y fundamentalmente culta. Sabía mucha, mucha historia del arte y la transmitía con tal entusiasmo que encantaba a sus alumnos, como solo un enamorado de su profesión podría hacerlo. Desafortunadamente no tuve demasiadas oportunidades para disfrutar de su ciencia, pero sí guardo con cariño algunos momentos de nuestra relación.

Como aquel en su casa-museo de Salamanca, que visitamos de pasada camino de Galicia, cuando al escuchar unos extraños “clapeos” que provenían del exterior, y al asomarnos a las ventanas, nos explicó que aquel curioso ruido lo producían las cigüeñas instaladas en las “picorutas”, como él llamaba a los remates que coronan la Catedral de Salamanca y aprovechó la ocasión para contarnos su historia, estilos y curiosidades, en el marco de un magnífico atardecer sobre la Catedral.

Entre aquellas curiosidades nos contó como algunas viejas vigas de madera del tejado de la Catedral Vieja, retiradas para su reparación, habían ido a parar al taller de un artesano afincado en Cabrerizos, localidad cercana a Salamanca, y que las utilizaron como materia prima para realizar tallas mediante antiguas técnicas de policromía, tomando como modelo imágenes de corte románico. A las tallas realizadas les quedaron algunos cantos lisos sin labrar, para dejar constancia de su origen.


Una pequeña Virgen con Niño, de unos 30 cm de altura y procedente de las antiguas vigas, formaba parte de la colección de arte que a lo largo de los años habían atesorado mis tíos en aquella casa. Al comprar su casita veraniega en San Javier, se la llevaron allá y cuando iba de visita siempre marchaba con la misma petición, quería aquella imagen como recuerdo de mi padrino.

Sin tiempo para despedidas, en una fría y desapacible tarde castellana, con el viento tocando a duelo en los árboles del cementerio, dijimos adiós a D. Cesar en su Salamanca de adopción. Poco a poco había entrado en la nebulosa intemporal que todo lo borra, hasta que sin darse cuenta, se fue en paz.

Aquella imagen, que siempre asocié a mi tío y su amor por el Arte y su Historia, fue a parar a casa de una de sus hijas, la pequeña como él la llamaba, y allí la encontré un día de visita. Recordé las cigüeñas, las charlas sobre historias familiares, su disposición a prestarme ayuda la única vez que recurrí a él, mi orgullo porque fuera mi padrino, y le recordé mi interés por ella. Cuando ya nos íbamos, entre besos y despedidas, su pequeña, generosa, apareció con ella en las manos, y la Virgen continuó su peregrinaje familiar desde aquellas decimonónicas vigas a mi dormitorio, donde el recuerdo de mi padrino me despide por las noches y me saluda a la mañana, en la paciente espera de su futuro destino.

Muchas gracias.

martes, 1 de marzo de 2011

Brotes verdes


Aquí el que no ve brotes es porque no mira al suelo. Así de fácil, por todas partes, solo hay que molestarse en buscarlos, lo malo es que los que encontramos no dan ni para comer a una cabra (que ya comen poco), pero ese es otro cantar, además, si el animal no tiene hambre y no se los come, a lo mejor crecen y se multiplican y con un poco de tiempo, lo mismo llegan para un rebaño.

Pues eso es lo que pasa, que en cuanto el Gobierno se suelta con lo de los brotes verdes, sean o no raquíticos, alguien (bancos, brokers o especuladores) vienen y se los comen antes de que se afiancen las raíces y vuelta a empezar. Cuatro briznas mal contadas, que alegran el panorama y poco más. Y encima con obstáculos que impiden avanzar libremente por la senda marcada.

Total, que haberlos, “hailos”, y encontrarlos no es difícil, la filigrana está en regarlos, dejarlos crecer y procurar que se multipliquen, removiendo los bolardos que se interpongan en el camino, o por lo menos sortearlos con habilidad. Porque para darse trompazos, ya tenemos a nuestros próceres de la Patria, especialistas sin igual en operaciones de jardinería financiera.

Lo dicho, dejemos que la naturaleza haga su trabajo, y si no sabemos mejorarlo, estémonos quietos y al menos no empeorará la cosa; vamos, que si llueve, procuremos que el agua llegue a los brotes en vez de malgastarla en pompas de ilusión.

lunes, 28 de febrero de 2011

En el tren


Las anécdotas ferroviarias son incontables, tanto como viajeros surcan los caminos de hierro a bordo de los convoyes que recorren el mundo. Me gustan tanto los trenes como me aburre viajar en ellos; no soporto el tedio que me producen las horas del viaje que a pesar del paso del tiempo, siguen inalterables entre la Capital de la Huerta y la de la España plural. Ni la película, ni la merienda me sacan del sopor que producen tantas horas de viaje, así que me dedico a observar a mí alrededor.

Samuel, así se llamaba un chaval de no más de cinco o seis años, que junto a su hermana, algo mayor que él y sus padres, compartían rincón turista en mi vagón. Durante tres horas más que largas, Samuel, a los mandos de su consola de videojuegos movía sus diminutos dedos a la velocidad del rayo mientras acompañaba con la lengua sus andanzas en la pequeña pantalla. De vez en cuando su padre participaba en el juego en clara inferioridad de reflejos, ¿quién soy yo, Samuel? Y Samuel pacientemente lo colocaba en órbita con el jugador correspondiente. El padre inseguro lo intentaba por un rato, hasta que Samuel aburrido de la torpeza paterna, tomaba de nuevo el mando.

Samuel dominaba toda la electrónica familiar, incluida una pequeña cámara digital con la que arrancaba poses y sonrisas a su familia. Dos niños pequeños, con sus videoconsolas y sus ratos de aburrimiento movido; ni una mala cara de sus padres, ni una voz más alta que otra. Complicidad entre los cuatro y paciencia a raudales hasta llegar a Calasparra.

Insólito lo del joven que en llegando a destino, baja su bolsa de viaje y con parsimonia saca de ella una caja de reloj, y esta de una ajada funda de cartón, se quita el reloj de la muñeca, extrae de su almohadilla el de la caja y lo sustituye por el que se acaba de quitar, y que a su vez ciñe a la almohadilla y guarda en la caja que introduce de nuevo en su macuto. ¿Por qué? ¿un regalo? ¿una promesa? ¿un capricho? ¿una coquetería? ¿una superstición? Cogió su petate y se fue y la duda quedó sin resolver.


- Señor, disculpe, el 6A es mi asiento.

- ¿Cómo dice?

El viajero interpelado, sentado ya, saca su reserva y un tanto desconcertado intenta conectarse a Internet (estamos en la estación aún) para confirmarla.

El tren arranca y la azafata de guantes negros le pide con cierta brusquedad a la muchacha que despeje el pasillo y se salga al descansillo hasta que el Interventor aparezca y solucione el entuerto.

17 0 18 años, no más, la maleta, el bolso y su billete apretado en la mano, nerviosa pero segura de su razón, el asiento 6A es suyo. A mi lado hay un hueco y le ofrezco esperar ahí al Interventor, que aparece a la altura de Alcantarilla, el convoy está lanzado.

- Buenas tardes, ¿cuál es el problema?

La chica le enseña su billete.

- Este señor y yo tenemos el mismo asiento ¿este es el coche 2, no?

- Sí señorita, es el 2, ¿a dónde va usted?

- A Valencia, claro.

- Pues este tren va a Madrid....

Desconcierto total de la joven viajera.

 - ¿Y ahora que hago? ¿cuál es la próxima parada?

- Cieza, pero no pasa otro de vuelta hasta la noche.

El nerviosismo de la chiquilla aumenta, la situación la ha superado por completo. Me acuerdo de mis niñas cuando viajan en tren y de lo impotente que se siente uno ante una situación así.

Paso de observador y me inmiscuyo en la conversación.

- Quizá si sigue hasta Albacete pueda enlazar con alguno de Madrid a Valencia.

El Interventor menea la cabeza.

- Ahora con el AVE no pasan por Albacete, y de Albacete a Valencia solo hay un par de viajes al día. Quizá pueda enlazar con alguno que vaya a Alicante y luego coger un regional a Valencia.

Mientras la chica se lo piensa, el Interventor reanuda su ronda. Al poco, esta recoge sus bártulos y se aleja en busca de algún asiento libre. Cuando el hombre regresa, me pregunta por nuestra amiga y le indico hacia donde se fue.

Pasamos Albacete, y mientras nuestro tren toma velocidad de nuevo, el Interventor pasa por mi lado y me cuenta que hubo suerte, ha podido reubicar a la jovencita despistada en un tren que se cruzó con el nuestro, camino de Alicante, y de allí a Valencia, su destino final.

Moraleja, cuando uno viaja en tren hay que seguir varias reglas:

1ª Meter en la maleta todo aquello que vamos a necesitar.

2ª Llegar a la estación con tiempo suficiente para asegurarnos de que el tren que cogemos es el correcto.

3ª Cuando todo se tuerce, pedir ayuda, sopesar las posibilidades y escoger la solución más adecuada.

Final feliz para un viaje del que su protagonista podrá presumir que para ir de Murcia a Valencia, se dio un garbeo por Albacete.

domingo, 27 de febrero de 2011

Emparedada

Torre desde la calle La Fuensanta
Si hay algo que destaca en el horizonte murciano cuando te acercas a la ciudad por cualquiera de sus cuatro puntos cardinales, ese algo es la Torre de la Catedral, que con sus 98 metros a la punta de la veleta, hasta hace muy poco constituía el referente indiscutible en el skyline murciano. Renacentista, plateresco, barroco, rococó y neoclásico, son los estilos arquitectónicos que se superponen a lo largo de los más de dos siglos y medio que llevó su construcción.

Además de torre, es campanario, nada menos que 25 campanas se alojan en su interior, cada una con su nombre, desde la más antigua, La Mora, hasta la última, La Nueva, y que con su tañido llevaron y llevan hasta los confines de la huerta el anuncio de riadas, guerras, defunciones, celebraciones y fiestas, vamos, como el twitter o el facebook de ahora.

La última vez que subí a la Torre de la Catedral fue hace muchos, muchos años, con la intención de tirarle los tejos a una moza en la soledad de sus alturas. La jugada no me salió como esperaba, porque apareció guarnecida por una nutrida parentela que me impidió dar rienda suelta a mis anhelos. La moza se escurrió en aquel momento, y bajé con las orejas gachas y calambres en los gemelos, pero con el tiempo acabó sucumbiendo a mis múltiples encantos, tal como me había sucedido a mí con los suyos.

Cuando todas las mañanas paso presuroso por la intersección entre las calles Isidoro de La Cierva y La Fuensanta, no dejo de echar una fugaz mirada a la torre que al fondo se aparece, emparedada entre dos anodinos bloques de hormigón y cristal que aún resaltan más su belleza de caliza dorada y me recuerda aquel fugaz asalto de juventud.

A mi chica.

Flor de febrero

Almendro. Prunus dulcis, prunus amygdalus.
Magnífico ejemplar de almendro de más de siete metros de altura y en plena floración a finales de febrero. De la familia de las rosáceas, los almendros engalan tradicionalmente los campos durante los meses de enero y  febrero con sus vistosas flores rosas y blancas, segun las variedades. 

PRINCIPALES VARIEDADES DE ALMENDRO CULTIVADAS EN ESPAÑA

Son muchas las variedades cultivadas, no obstante, las almendras dulces pueden clasificarse en dos grupos, las de cáscara blanda llamadas 'mollares' y las de cáscara dura.

- Marcona. Cáscara dura. Maduración tardía. Polinización cruzada. Mazapán y turrón.
- Largueta. Cáscara dura. Semilla alargada. Floración precoz y maduración semitardía. Polinización cruzada. Chocolates y almendras tostadas con piel.
- Planeta. Cáscara dura. Algo menos alargada que la largueta. Utilizada para elaborar almendras garrapiñadas con azúcar.
- Mallorca. Es realmente un conglomerado de variedades. Cáscara dura. Turrón y mazapán. Leche de almendras.
- Valencias (Comunas). Otro conglomerado de variedades. Cáscara dura. Utilizada en pastelería (bastones, trozos, láminas, granillo, harina...).
- Mollares. Cáscara blanda. La principal variedad es Mollar de Tarragona. Se vende con la cáscara para consumo directo. Peligro de ataques de insectos y de hongos
- Fitas. Almendras de Ibiza, cáscara semiblanda, mezcla de variedades.
- Desmayo rojo. Fruto grueso, alargado y rosado, cáscara dura. Floración tardía.

OTRAS VARIEDADES ESPAÑOLAS (o adaptadas)

(D = dura, SD = semidura, SB = semiblanda, B = blanda)

- Antoñeta (D).   - Atocha (D).   - Ayles (D).   - Bertina (D).   - Blanquerna (D).   - Cambra (D).   - Cristomorto (D).   - Esperanza (D).   - Ferraduel (D).   - Ferragnes (SD).   - Garrigues (D).    - Guara (B).   - Jordana (D).   - Moncayo (D).   - Non pareil (B).   - Tuono (D).

Las variedades Antoñeta, Marta, Penta y Tardona, han sido obtenidas por el CEBAS-CESIC en Murcia, siendo especialmente resistentes a las heladas.

http://www.cebas.csic.es/pag-general/web_cebas/cebas/noticia1_es.htm

http://www.dicat.csic.es/rdcsic/rdcsicesp/rdbi32esp.htm

viernes, 18 de febrero de 2011

Huertos familiares. 1950

Cuando empiezas a rebuscar en una caja de lata con fotos antiguas, es sorprendente la cantidad de curiosidades que surgen de su profundidad insondable. Eso ocurrió una tarde de febrero cuando al preguntarle a mi padre por una foto del abuelo Isidro, en una plaza de toros con su puro en ristre, se fue a buscar la vieja caja y empezamos a investigar.

Revolvimos durante un buen rato entre los retazos de historia en blanco y negro envejecido. Por allí desfilaron antepasados ilustres, situaciones históricas, eventos familiares y hasta un servidor en paños muy menores en su tierna infancia, pero ni rastro de la foto del puro.

Intenté retener en la memoria cuantos datos llegaban acompañando a las fotos, y eran muchos, mi padre no necesita “pen drive” para almacenar unos cuantos megabytes de información en su memoria personal. Yo en cambio he de suplir la falta de recuerdos con la búsqueda planetaria por medio de Internet. Nuevos tiempos, nuevos recursos.

Entre las fotos que me resultaron curiosas había dos, según la nota manuscrita de D. Isidro, relativas a la entrega de unos “huertos familiares” en La Granjuela, localidad cercana a Peñarroya-Pueblonuevo de donde a la sazón era alcalde. ¿Qué sería eso de los huertos familiares? Ya en casa, abrí la ventana al mundo y empecé a bucear en el pasado con los resultados siguientes:

La Vanguardia. 19 de octubre 1950 (En referencia al mes de julio)

En primer lugar contrasté la noticia de la entrega de los huertos familiares en los periódicos de la época; tanto el ABC como La Vanguardia se hicieron eco de la entrega de los huertos a “28 jornaleros agrícolas o pobres de solemnidad”, a la que asistió el Gobernador Civil de la provincia, D. José María Revuelta, el Obispo de Córdoba, así como las autoridades provinciales, comarcales y locales, que en conjunto debían ser tantos como jornaleros beneficiarios, quienes tras la oportuna bendición de los huertos, recibieron los títulos acreditativos. Y ahí estaba mi abuelo haciendo entrega de los huertos a sus paisanos.

Acto de etrega de los huertos familiares. La Granjuela, julio 1950

¿De donde surgió la idea? La explicación a sus orígenes la encontré en un documento titulado “Los Huertos Familiares de la provincia de Córdoba. Estudio de la obra realizado por el Instituto Nacional de Colonización”, de Bartolomé Valle Buenestado y se puede consultar en la siguiente dirección:

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1249213

Sólo destaco unos párrafos del documento:

“Los huertos familiares suponen una experiencia agraria llevada a cabo por el Instituto Nacional de Colonización que tiene su origen en un decreto de 12 de Mayo de 1949, mediante el cual se autorizaba al mencionado instituto para adjudicar en venta aplazada a los Ayuntamientos las fincas que adquiriese y que fueren aptas para el establecimiento de huertos familiares o para su aprovechamiento comunal”.

Se entendía por huerto familiar “toda pequeña parcela de regadío, próxima a un poblado, en la que una familia campesina pueda obtener, empleando en su cultivo las horas libres de trabajo, productos hortícolas con los que atender sus necesidades elementales de consumo directo”

No solo se adquiría la tierra, también se procedía a su ordenación rural, parcelación y puesta en regadío, así como a la construcción de viviendas en aquellos lugares donde se juzgaban necesarias.

Los huertos no podían exceder las 20 áreas (media fanega) de superficie y una vez eran entregados a los beneficiarios, estos pasaban a disfrutar de él a cambio de un pequeño cánon que primitivamente se estableció en 12,50 pesetas mensuales, y que en la fecha del estudio (1977), no excedía de 150 pesetas por la tierra y 40 por la casa.

Beneficiarios de los huertos familiares de La Granjuela. Los 28 y alguno más
En otro documento titulado: “Anexo I.4. La observación del territorio: el caso del Valle del Guadiato”, que forma parte de la tesis de M. Ambrosio, se dice en relación a los servicios públicos e infraestructuras de Peñarroya-Pueblonuevo en la época en que D. Isidro fue alcalde:

“A finales de los cuarenta, casi tres cuartas partes de las calles de Pueblonuevo contaban con alcantarillado y el 10% de Peñarroya. A pesar de estas mejoras en el ornato público, al inicio de los cincuenta las condiciones de insalubridad y hacinamiento seguían estando muy extendidas; el déficit de viviendas en ese momento seguía siendo muy grave. Aun cuando comienza el declive de la actividad industrial y da comienzo la fuerte emigración en la comarca, se mantuvieron iniciativas de construcción de viviendas y barrios para los obreros, algunas de ellas con huertos familiares para atender el autoconsumo y otros auspiciados por el Obispo de Córdoba, Fray Albino”.


El bueno de D. Isidro que fue alcalde tras la guerra, y que tuvo que sortear con imaginación la hambruna de los cuarenta  para que no se le murieran sus paisanos por las calles, buscando alimentos bajo las piedras y recorriendo los cortijos con un camión del ayuntamiento, en busca de algo que llevar a sus mesas, aquel que entregó los primeros huertos familiares a los campesinos y pobres de solemnidad, y que hermoseo la Plaza del Mercado con los pocos recursos a su alcance, el mismo que nunca utilizó los cargos públicos para medrar ni enriquecerse, no mereció sin embargo ser recordado por sus vecinos en el callejero municipal, como sí lo fueron otros alcaldes.

No hay problema, porque aquí estoy yo para dedicarle una calle en Internet con la siguiente inscripción: ¡Alcalde, torero, los huertos de La Granjuela llevan tu sello! ¡Y olé!

jueves, 17 de febrero de 2011

Cuatro Quesos


Como la pizza Cuatro Quesos. De un tiempo a esta parte, y antes de poner el piloto automático a la hora de los telediarios, en cualquiera de las cadenas nacionales, regionales o de las otras, se me quedan siempre en el subconsciente los mismos cuatro ingredientes, a saber: Zapatero, Rajoy, El Barsa y el Real Madrid.

Son los ingredientes básicos de la pizza de cada día y ocupan prácticamente la totalidad de la información. El resto de los ingredientes suelen ser meramente testimoniales y de relleno; entre los de producción nacional, unas veces traen Faisan, otras Gürtel y otras víctimas de la violencia de género, y de los que importamos de fuera, los norteafricanos y arábigos ponen la nota exótica en la mezcla de sabores.

Supongo que estos ingredientes de la pizza informativa viene dados por la actualidad y que el libro de estilo del maestro pizzero incluye esta receta en el apartado de “éxito seguro”. De tal modo la aplican todas las cadenas, que prácticamente al unísono y en el mismo orden van confeccionando la pizza diaria, hasta meterla en el horno para gratinarla a la temperatura que marque el hombre del tiempo que remata la faena.

Hoy por hoy, yo me sigo quedando con la tradicional, como la de la foto, porque la otra cada día se me indigesta un poco más, y estoy al borde del empacho.

Foto: Internet