viernes, 7 de enero de 2011

El 13. El Dinero

Ese es el nombre que los jugadores le dan al número 13. Siendo el tradicional número de la mala suerte, tiene un buen nombre para compensar. Cuando fui a cambiar el reintegro de unos décimos del sorteo de Navidad que jugamos en equipo, por otros para el del Niño, no pedí un número concreto y me dieron uno terminado en 13. Tentado estuve que me lo cambiaran por otro menos "desgraciao"; no lo hice, ya había salido un 13 en el sorteo de Navidad y me lo quedé.

Y el Gordo del Niño ha caído en el 70.013, así que pillamos la terminación y una pequeña alegría, que seguro es premonitoria de que este año, del que poco bueno esperamos, al final, será estupendo y cumpliremos con creces nuestros deseos, eso sí, habremos de poner nuestro granito de arena siendo positivos y esperando siempre lo mejor para que se hagan realidad.

Vándalos Navideños II

¡Que triste imagen para rematar la Navidad!
No tenemos nada que envidiar a los vándalos de Lepe que tras destrozar las figuras del Belén municipal, se llevaron al Niño Jesús de fiesta. Aquí nos dedicamos a lapidar, literalmente, a las figuras de los belenes con la excusa de arrojar unas monedas para su mantenimiento.

El Belén montado frente a la sede central de Cajamurcia en la Gran Vía estaba hoy repleto de monedas y figuras mutiladas: brazos, manos, cabezas... yacían a los pies de sus propietarios en una triste estampa, más propia de un campo de guerra que de una recreación histórica del nacimiento de Jesús. Por doquier abundaban los destrozos, algunas figuras  derribadas mostraban sus peanas en indigna postura. No hemos completado el recorrido, la pena y la indignación por lo contemplado nos ha hecho desistir de ello.

El triste espectáculo de ver la figura del Niño manco de sus dos brazos, rodeada de monedas y hasta colillas, es solo un detalle, pero hace pensar que algo no va bien, cuando obtenemos resultados como este, es que no lo estamos haciendo bien; padres, religiosos, educadores y políticos somos los responsables de este desaguisado, (uno más) y no vale decir que no hay mala voluntad en arrojar monedas a los belenes, porque no es cierto, sí la hay, quizá no en todos, pero la hay. Hay voluntad de hacer daño, y cuanto más, mejor.

Por ello, para el próximo año y los años venideros, propongo sustituir los belenes por casetas de feria con su pin, pan, pun!, tiros al blanco con escopetas, dardos y pelotas, lanzamiento de monedas y premio para el más certero. O mejor aún, montar los belenes con mecanismo de devolución, de tal forma que por cada moneda recibida, devuelvan otro tanto al rostro del lanzador, para que la diversión sea recíproca y los pastorcicos se crujan de risa cuando le atinen en un ojo al cretino de turno.

Naranjitas y Limones ...

Los paseos por la huerta siempre deparan sorpresas y curiosidades; por mucho que conozcas los carriles y sendas que eliges cada vez, nunca dejas de encontrar nuevos detalles. Esta mañana, uno triste: en el camino del Reguerón, donde otras veces parábamos a saludar a un simpático perro enjaulado, en una casa típica huertana de dos pisos, con una exuberante vegetación, siempre cuajada de flores, hoy la hemos encontrado quemada, abandonada, la jaula vacía,  las maceticas empezando a languidecer... Una víctima más de esa autovía que aún tardará en llegar.

El otro, divertido: me ha recordado una vieja canción que nos cantaba mi madre de pequeños, cuando en el recodo de un carril nos hemos topado con un naranjo injertado de limonero o al revés, una suerte de "limonanjo", que rápidamente me ha transportado a la niñez y a todas aquellas canciones que nos cantaban de chicos (Jugando al escondite; el cocherito leré; tengo, tengo, tengo; la reina Berenguela; estaba el señor Don Gato; estaba una pastora; tengo una muñeca... y tantas otras)


AL CORRO DE LA PATATA

Al corro de la patata
comeremos ensalada,
lo que comen los señores,
naranjitas y limones,
¡Achupé! ¡Achupé!
sentadita me quedé.

Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan,
el marinero en la popa
aserrando un banco está.
Aserrín, aserrán,
las palomitas se van,

Aserrín, aserrán,
las campanas de San Juan,
las de "alante" corren mucho,
las de atrás se quedarán.

Al corro de la patata
comeremos ensalada
lo que comen los señores,
naranjitas y limones,
¡Achupé! ¡Achupé!
sentadita me quedé.

jueves, 6 de enero de 2011

Narcisos y Narcisas

Narciso, por Caravaggio. 1595
"Narciso un día sintió sed y se acercó a beber a un arroyo, quedando fascinado por la belleza de su reflejo, por lo que no se atrevió a beber por miedo a dañarlo e incapaz de dejar de mirarlo. Finalmente murió contemplando su reflejo y la flor que lleva su nombre creció en el lugar de su muerte".

Desde que se inventaron las cámaras fotográficas digitales han cambiado las costumbres de los fotógrafos aficionados en varios sentidos: Por una parte, desapareció la limitación que los carretes tradicionales de 12, 24 o 36 exposiciones imponía al artista, y que además obligaba a errar lo menos posible al no haber lugar a rectificación. Por otro lado, aumentó la privacidad de los resultados, al no ser necesario pasar por la tienda de revelados para finalizar el proceso. También se abarataron tremendamente los costes, porque la nueva tecnología permite obtener infinidad de imágenes, que pueden contemplarse al instante  sin desembolso alguno.
Eco y Narciso, de William Waterhouse. 1903
Todas estas circunstancias, y alguna más, han hecho triunfar un nuevo modo de concebir la fotografía (entre otros), que consiste en la autocontemplación complaciente de los nuevos fotógrafos, que encuentran en sí mismos su principal fuente de inspiración, y así, se ha convertido en habitual ver en todo momento y lugar a jovencitos y no tanto, retratándose insaciablemente en mil y una posturas sin el más mínimo pudor o sentido del ridículo.

Aunque la afición se practica individualmente, también tiene considerable éxito en grupo, y se amplifica exponencialmente gracias a las redes sociales de Internet, mediante las cuales se completa la ecuación: Sujeto/s-foto-Narcisismo-redes sociales-Exhibicionismo-autosatisfacción. Como ejemplos extremos, dos: El primero, de un grupo de chavales practicando parkour (el arte del desplazamiento) urbano, frente al Hotel Victoria, en el paseo camino del Malecón desde el Puente Viejo, que repetían una y otra vez sus saltos imposibles, mientras uno de ellos intentaba inmortalizar el mejor escorzo, cámara en ristre. El segundo, relativamente cerca del anterior, en la Glorieta, y a cargo de un grupo de skater ramperos, que saltando sobre las barandillas y rampas de la plaza a pique de romperse la crisma, mientras alguno de ellos intentaba sincronizar el salto con la foto, realizaban la pirueta sin descanso, para acto seguido correr para ver el resultado en la pantalla.

Es una fórmula superexitosa, porque se practica mundialmente y de momento, no parece decaer, aunque con seguridad, como toda moda, acabará pasando por el mero aburrimiento de los retratistas-retratados al contemplarse una y otra vez a sí mismos, y a sus clónicos colegas en Facebook, Twenti, Twitter, Myspace, Fotolog, etc, etc.

Nuestros modernos Narcisos, son guapos y guapas, con dientes perfectos de ortodoncia, pelos planchados, iconos televisivos, sueños de modelos, cantantes o bailarines de éxito, bien alimentados y equipados con sus móviles de última generación, sus iPod, sus netbooks y sus cámaras digitales. ¿Quién alimenta el narcisismo de nuestras juventudes?, ¿Quién les provee de todo lo necesario para cultivar el culto a su propia imagen?, ¿Quién  se planta ante la constante tiranía de estos modernos Narcisos?

Nuevos tiempos, nuevas culturas, nuevas formas de comunicación, nuevas escalas de valores. Viejos, muy viejos resultados, conocidos ya desde la mitología griega. ¡Qué paradoja!

martes, 4 de enero de 2011

Vándalos Navideños

Europa Press


Roban el Niño Jesús y dañan otras figuras del belén de tamaño natural de Lepe (Ya la robaron el año pasado)

Unos desconocidos han robado la figura del Niño Jesús y han dañado otras en el belén de figuras a tamaño natural de Lepe (Huelva), según ha confirmado el propio alcalde de la localidad, Manuel Andrés González.

La figura del Niño Jesús ha sido robada del belén de Lepe, según ha informado el alcalde de la localidad. Los desconocidos han dañado también otras figuras.

De este modo, el regidor ha asegurado que ha desaparecido la imagen del Niño Jesús, la cual ya fue robada el año pasado y "apareció en la puerta de una discoteca", por lo que el primer edil considera que una vez más se trata de "un acto de vandalismo".

González ha indicado que el incidente ha tenido lugar hace un par de días y además del robo de la figura, han dañado los cuernos y las orejas de las figuras del buey y la mula.

Esta noticia puede incluirse, tanto en la sección de sucesos, como en la de actualidad, en la de sociedad o en la de chistes. Estoy seguro que en pocos países, de los llamados civilizados, cabe este tipo de noticia, por no hablar de otros en los que la cosa religiosa se toma más en serio, y una profanación como la aquí relatada puede acabar con las manos del artista separadas de su cuerpo a la altura de las muñecas.

Pero aquí vale todo, y no se trata de la decadencia de occidente, no, es mucho más sencillo: las normas más elementales de educación, respeto y tolerancia se han ido diluyendo en nuestra sociedad a la misma  velocidad que se han restaurado durante los últimos 35 años, las libertades democráticas en este bendito país.

Una generación tras otra se han ido "deseducando" laboriosamente para desprenderse de cualquier rastro que pudiera identificarlas como reaccionarias, y abrazando entusiásticamente la progresía ascendente, que mola más, y es mucho más cómoda, ya que todo gira alrededor del YO, del MI y de lo MIO.

Con estos antecedentes, no es difícil ponerse en la esponjosa sesera de los atontados que destrozan un Belén para llevarse al Niño a la Disco y presumir con los colegas de ingenio y audacia, aunque luego, al primer dolor de muelas o fiebrón por haber cogido frío, acuden lloriqueando a sus mamis para que los cuiden y le piden al Señor que no se los lleve al otro barrio. Sin olvidar que esos mismos, seguro, segurísimo, cuando llegue la Semana Santa, serán los primeros costaleros que a grito pelado proclamarán su fervor por la Virgen, la misma a la que han arrancado los dedos, y se matarán por saltar la Reja para procesionar a la Blanca Paloma.

Porque folclore, religión, fiesta, botellón, futbol y toros, forman parte del todo denominado FIESTA y da lo mismo por cual se empiece o acabe, lo importante es que no decaiga. Pobres padres y madres, sufridores de sus atontados y desorientados hijos, y pobres Leperos, a los que además del sanmbenito de los chistes, ahora les ha caído la gracia de que se llevan al Niño Jesús a la Discoteca por Navidad.

martes, 28 de diciembre de 2010

La Luz en la Navidad


Fieles a la cita con la Luz en la Navidad, llevamos acudiendo desde el primer año a la Plaza del Cardenal Belluga, para disfrutar del bonito espectáculo de luz, color y sonido, al que en los dos últimos años se ha añadido la interpretación en directo por la compañía lírica El Café de la Opera, de fragmentos conocidos de todo tipo de música.

Con el recuerdo de la representación del año pasado, este año no quería perdérmela de ninguna manera, y el último día, en el pase de las 8, allí estábamos, estratégicamente situados a medio camino del Moneo, el Obispado y la Catedral, aunque más cerca del Moneo para mejorar la perspectiva de la visual (Como los linieres en la banda para cantar el fuera de juego). En una noche fría de narices, la plaza estaba abarrotada; padres y madres con pequeños sobre los hombros y mucho, mucho calor humano, que dulcificaba un poco la gélida temperatura.

El evento, que duró unos 40 minutos aproximados, fue fantástico; los diez componentes del Café de la Opera, soberbios, dieron el do de pecho con largueza, distribuyéndose por los escenarios preparados al efecto por toda la plaza, llenaban esta con sus voces en cada interpretación. Este año estaban acompañados por una orquesta del Conservatorio Superior de Música, con los que se compenetraban a la perfección. Un único pero, eché de menos más música navideña y quizá algunos motivos alusivos en vez de tantas cartas del Tarot y abanicos multicolores.

Me he dedicado a buscar el nombre de las piezas interpretadas, que en cada pase eran distintas, salvo los bises finales, que se repetían, y estas fueron, por orden: "Song To The Moon", "Toreador", "La Cenerentola",  "Agnus dei", "El Tamborilero", "Amigos para siempre", "A mí manera", "La Parranda" y como remate, "O sole mío", que arrancó los más calurosos aplausos y vítores de los asistentes.

A pesar de la temperatura, mereció la pena el plantón a pie firme en la fría noche. Además, estas aglomeraciones siempre dan lugar a entretenidas anécdotas, como la del año pasado, cuando una pareja, situada delante de nosotros, se afanaba en retratar la fachada de la Catedral según iba siendo iluminada con diferentes motivos. La cámara debía ser nueva y por tanto, desconocida, ya que el hombre obtenía muy pobres resultados. Empeñado en usar el flash de la maquinita para iluminar la escena, foto tras foto le salían oscuras a más no poder.

Como yo estaba detrás, y comprobaba los tristes resultados de sus esfuerzos, no pude resistirme y le sugerí que desconectara el flash y lo intentara con la luz ambiente. Después de varias probaturas y algún consejillo más, las fotos del buen señor comenzaron a resultar aceptables, hasta el punto que acabado el espectáculo se mostró calurosamente agradecido y entablamos una amigable conversación que nos llevó a conocer de su origen ucraniano, profesor de Física en una universidad norteamericana y de intercambio durante el curso en la UMU. Enamorado de Murcia desde sus años jóvenes en que la conoció durante una breve temporada, había aprovechado la posibilidad de volver a trabajar en ella, y en aquellos días navideños, se trajo a su esposa, también ucraniana y profesora de ruso en la misma universidad americana, para enseñársela. Una pareja encantadora, él hablaba estupendamente el castellano, y durante un buen rato disfrutamos de una amena conversación sobre los avatares que habían llevado al profesor desde su Ucrania natal a los USA donde conoció a su mujer.

Este año, saludamos algunos conocidos y un niño le dio unos globazos a Marián con su espada globosa, hasta que su madre se hizo cargo de la situación. La mejor anécdota de esta edición ha sido el magnífico espectáculo, fundamentalmente por la soberbia actuación de los cantantes del Café de la Opera y el acompañamiento del Conservatorio, que ha resultado la Luz en la Navidad
Fotos: Internet

Navidad en Urgencias

25 de diciembre. Día de Navidad.

Urgencias. Sala de espera de familiares del Comarcal de Caravaca, seis o siete filas enfrentadas de asientos color toffee, que en su día debieron ser mullidos y cómodos y ya están hartos de vivir. Carteles informativos a medio arrancar por los bajos, señal evidente del paso continuo de chiquillos aburridos. Docena y media de parroquianos entre familiares y enfermos esperando su turno, varias parejas con sus niños chicos trepando por los sillones, unos cuantos abuelos, varias nacionalidades y nosotros con nuestra lesionada. Menos mal que había tele; cuando llegamos estaban a medio las andanzas de Cocodrilo Dundee con el volumen en "0", que viene muy bien para que cada cual se monte la historia y los diálogos a su gusto.

Al teléfono móvil:
- Pues nada, el papá, que anoche cenó en casa con nosotros y cuando lo llevamos a la suya iba un poco fatigado, luego sobre las tres se puso peor y le dio una fatiga que casi no podía respirar; aguantó hasta la mañana y nos lo trajimos para Urgencias. Desde las diez de la mañana estamos aquí, le pusieron oxigeno y lo tienen en las camas, en observación, pero mira la hora que es (nueve de la noche), no nos dicen nada, llevamos todo el día aquí metidos y no sabemos que hacer, voy a entrar otra vez por si me dicen algo, la batería está que se acaba, así que te dejo.

La buena mujer se recompone, va arreglada de Navidad, el pelo de peluquería, no esperaba pasarla en Urgencias; atraviesa la puerta de acceso y desaparece por un rato. Sigue el trasiego de idas y venidas y varias urgencias más urgentes adelantan a la nuestra. Paciencia, total, no queda otra. Vuelve la mujer que acampa desde la mañana, resignada, saca un cargador del bolso y lo enchufa donde encuentra para revivir su celular.

- Daniela Narcisa, acuda a la consulta de ginecología, y allá va la oronda Narcisa de la mano de su robusto chico de tupido pelo negro azabache, camino del ginecólogo, con la esperanza de que la ponga a parir antes del 31, y conseguir así el cheque bebé que ya expira.

Por mitad de la sala, muy formalitas, dormitando, dos abuelas vestidas como las abuelas de campo, colores oscuros, indefinibles, zapatos recios con medias gruesas, el pelo corto y cano les asoma a flecos por debajo de sendos gorros de lana de un azul desvaído; las dos con gafas de pasta oscura, como las que ahora vuelven a estar de moda. Repantingadas, dos angelitos iguales, como dos gotas de agua. ¡Lástima de no llevar la cámara para inmortalizarlas!

Nuestra lesionada sigue aguantando valiente y comprensiva con los que la adelantan, están peor que ella y solo hay un traumatólogo de guardia. Por fin le llega el turno, desaparece un rato de la sala de espera, para regresar sobre ruedas a falta del resultado de la radiografía. ¿Qué será? ¿Tendinitis? ¿Esguince? ¿Frío? ¿Calor? Vuelta al box y regreso triunfal con diagnóstico y venda compresiva para aliviar los dolores.
Renqueando nos vamos, casi tres horas fuera del guión marcado, atrás quedan las gemelas dormilonas, la señora del padre indispuesto desde la mañana, algunos sufridores más acurrucados en los sillones toffee. No sabremos si Daniela Narcisa conseguirá su propósito antes de Fin de Año. En la tele una de la época de "Vente para Alemania, Pepe", con Alfredo Landa y José Sacristán en plena forma.

Celadores, enfermeras, médicos, auxiliares, guardias de seguridad, limpiadoras, trabajando el Día de Navidad para que todos los demás podamos disfrutar de la fiesta con la tranquilidad de que ellos están ahí, y ahí seguirán por mucho que les toquen el sueldo, las horas y los co...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Preparativos

Esta noche nace el Niño, es Nochebuena. Por la mañana, villancicos de los de siempre para ir entrando en ambiente, desayuno rápido y últimas compras apresuradas para preparar la celebración; esta vez somos pocos, solo cuatro, tampoco eran muchos hace dos mil y pico de años en Belén y se apañaron. A Blanca la recibimos ayer como al turrón que siempre vuelve por Navidad, aunque ella solo faltaba quince días. Para la comida ha habido consenso, unos aperitivillos y pasta, pensando en la cena y dejar hueco.

La tarde relajada, una americanada navideña por la tele y más villancicos; a media tarde comienzan a calentarse motores, los fogones se encienden y el aroma del solomillo con base de zanahoria, receta de la suegra sabia y que cocina Marián, se expande por toda la casa, del brazo de los pastores, las zambombas y demás personal navideño.

Otro paso importante, el montaje de la mesa en el salón; el mantel de Damasco, azul con sus servilletas a juego, la vajilla de las ocasiones, también azul con escenas campestres, la cubertería del filo dorado con todas sus piezas alineadas marcialmente alrededor de los platos, copas para todos y la vela en el centro.

Llegada la hora de engalanarse,  cobra protagonismo el calentador que decide pararse, momento de agobio, ya empezamos como la última. Manual de instrucciones, aviso de avería "F2": "Atasco parcial o total del tubo de evacuación de gases o de la chimenea". ¿Se habrá colado un pájaro huyendo del frío?, escalera y golpes enérgicos en el tubo por si el atasco, ahí no hay nada; manual de instrucciones de nuevo: "Compruebe si en el lugar en que está instalado el aparato hay suficiente ventilación"  ¡Tate! Va a ser eso, las ventanas de la galería están cerradas a cal y canto; las abrimos, ventilamos, y tras un minuto volvemos a intentarlo. ¡Bluff! llama azul, prueba superada.

La cena va tomando forma, la sopa de menudillos huele a gloria, suena Noche de Paz, el solomillo también se hace notar; llega la hora de los aperitivos. El cuchillo afilado, el jamón a punto, esta vez sí conseguiré preparar un plato decente, el queso y los patés, van cogiendo sitio en la mesa y una docena de gambones reclaman un buen lugar al lado del jamón. Ahora le toca el turno a Campana sobre Campana, redobla el trajín, nos vamos poniendo guapos, esta noche nace el Niño y lo vamos a recibir como Dios manda, en Paz y con Alegría. Hoy damos gracias por todo lo que hemos recibido durante el año.

Apresurémonos, se acabaron los preparativos, como cuatro pincelicos nos sentamos a la mesa, daremos gracias al Señor y disfrutaremos la Nochebuena. ¡Feliz Navidad!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Gordito

Todos los años lo mismo, te levantas el 22 de diciembre henchido de entusiasmo y de ilusión por el Sorteo de Navidad, con todo tu ser predispuesto a la celebración super-mega-estupenda al resultar agraciado con alguno de los suculentos premios que se reparten, que por supuesto, ya tienes más que invertido y gastado de antemano y te vas a tus quehaceres habituales con una oreja puesta en el soniquete de la radio, preparado para la explosión de júbilo en cualquier momento.

La mañana va desgranando lentamente la letanía de los chiquillos de San Ildefonso, junto con las frases hechas de todos los años, intercaladas con los anuncios que pagan la cosa. De vez en cuando, un revuelo lejano, se agudiza el oído, un nuevo número, un premio ¿En qué acaba? ¿Dónde se ha vendido? Nada, aún quedan algunos por salir; sigue la mañana salpicada de sobresaltos lejanos, se van llenando las casillas con los números premiados, y al final, ni la fecha de la visita del Papa, ni la de la victoria en el Mundial de Sudáfrica, ni las de las goleadas del Barsa o del Madrid, ni siquiera la de Nadal ganando el último Grand Slam. Han salido los de siempre, los que el azar ha querido y ese Gordo henchido y lustroso con el que amanecimos todos debajo del brazo, se ha ido desinchando y desvaneciendo poco a poco, hasta quedar reducido a un suspiro resignado y agradeciendo la salud de hierro de que disfrutamos.

 Pero hoy, a quienes sí les ha caído el gordito, ha sido a los de casi siempre, los funcionarios, que no tienen por donde escapar de los nuevos recortes presupuestarios, viendo como una y otra vez, son los paganos de la mala gestión de los que alegre e irresponsablemente, en muchos casos, se han gastado lo que tenían y lo que no, lo que podían y lo que no debían, en la inconsciencia de que ya lo arreglará el próximo manirroto que llegue.

Por la Calle


“La Matanza de los inocentes” (1626). Nicolás Poussin, Musée Condé, Chatilly. Óleo sobre tela.

Esta tarde paseando por esas calles de Dios, iluminadas de Navidad, rebosantes de gentes de tienda en tienda, cargadas de paquetes y bolsas, apresurando compras, ajustando presupuestos en animado charloteo, hemos aprovechado para hacer lo propio.

Ha sido una tarde interesante, sin contar los euros que rápidamente han cambiado de propietario en un par de tiendas, nos hemos encontrado con gentes de distintas épocas de nuestras vidas, a las que no veíamos en mucho tiempo y con las que ha sido agradable compartir una felicitación y mejores deseos. También ha habido ocasión de visitar un par de belenes y escuchar las explicaciones de padres a hijos, en ocasiones peregrinas, acerca de las distintas escenas que los pequeños presenciaban:

- ¡Papá, ese soldado va a matar a un niño! ¿Porqué?
- Porque es malo.
- Papá, hay más soldados matando niños.
- Sí, son muy malos y los matan a todos la misma noche.
- ¿Y no queda ninguno?
- Sí, queda el Niño Jesús que se va con sus padres porque allí no lo quieren.
- ¿Adonde se van?
- Lejos. Cómete el bocadillo.

Esto en el Belén instalado en el Patio del Obispado, cuajadito de carteles: "por favor, no arrojen monedas", con el fin de preservar de la mutilación a las preciosas figuritas navideñas que lo integran.

Poco antes, en el escaparate del Corty, admirando las delicadas figuras de Griñan en una imponente representación navideña allí expuesta, justo al lado de unas maniquíes en sugerentes posturas y ataviadas con atrevida lencería, al pasar por la escena de la matanza de los inocentes, oigo a nuestra espalda:

- ¡A Herodes le tenían que hacer santo también!

Al mirar de reojo para ver quién se atreve con tamaña barbaridad, veo a una muchacha menuda, de treintaipocos o veintimuchos, normalita, con cara de buena. La frase le ha salido espontánea, sin aspavientos. ¿Será la típica interina a la que sus alumnos machacan un día sí y otro también? ¿Será una profe de infantil con treinta chillones por banda? ¿Será una madre agobiada que ha salido a tomar el aire para despejarse? En cualquier caso, sus razones tendrá para pedir la santidad de Herodes ¿Quién no la ha pedido en un momento de ofuscación, para acto seguido arrepentirse profundamente?

Al pasar por el Gato Negro hemos comprado un décimo para el sorteo de Navidad, que ya estaba bien de matanzas de inocentes y de Herodes, por esta tarde.