lunes, 7 de mayo de 2012

Calles sin Ley


En los últimos años han proliferado los centros comerciales en nuestras ciudades y todos ellos cuentan con aparcamientos subterráneos, tan grandes como el propio centro comercial que los cobija. Son unas instalaciones enormes, con largos viales y toda clase de señales indicativas de acceso al centro comercial o a las salidas con y sin vehículo; también cuentan con una escasa señalización horizontal y vertical que en muchos casos no se corresponde con las normativas existentes de señalización al efecto, recogidas en las instrucciones de carreteras normas 8.1-I.C. y 8.2-I-C.,  y de señales verticales de circulación y balizamiento, amén de lo dispuesto en el Reglamento General de Circulación. Los únicos agentes que velan por su seguridad suelen ser vigilantes del propio centro comercial sin cualificación  para estas funciones.

Los vehículos y sus conductores son los mismos tanto fuera como dentro de los aparcamientos y por tanto en el interior de estos, ya sean en superficie o subterráneos, deben darse las mismas condiciones de seguridad y movilidad que en el exterior, si no más, de modo que existan limitaciones de velocidad visibles, zonas convenientemente señalizadas para paso de peatones, señales tanto horizontales como verticales que regulen realmente el tránsito y hagan en su conjunto más segura la circulación de personas y vehículos por estos recintos.

¿Y a qué viene tan sesuda disertación? Pues sencillamente, a que estoy más que acostumbrado a ver aprendices de Fittipaldi por esos centros comerciales de Dios, sorteando sufridos parroquianos cargados de niños y empujando atestados carritos de la compra, refugiándose entre los autos e intentando llegar al suyo de una pieza, mientras los aprendices de kamikaze enchufan la directa al grito de ¡El parking es mío!, y uno los ve pasar acordándose de sus antepasados directos...

viernes, 4 de mayo de 2012

La Plaza de Babel


Media hora en la plaza del Ayuntamiento de Mazarrón a media mañana, no da para hacer un estudio demográfico y mucho menos etnológico, aunque sí para tomarse un té con media de tomate de fábula y fijarse un poco en el personal.

En el tendido de sol de la plaza, dos parejas de guiris almorzando y tostándose como solo ellos saben hacerlo. Otra pareja de los mismos, altos, fornidos (tanto él como ella), en calzones cortos, se entretienen leyendo la placa a la puerta del Casino en español y en inglés, y comentando en su jerga lo bonita que es la fachada del antiguo Ayuntamiento.

En el tendido de sombra, mi tostada y yo, y en un banco, a medio camino entre ambos tendidos, una pareja de sudamericanos de nacionalidad indefinida en animada charla en una jerga un poco más inteligible que la anterior. Hay pocos transeúntes, dos magrebíes del Magreb (ignoro si marroquíes, tunecinos o argelinos), más allá, dos vistosas señoras de etnia gitana gesticulando a su manera se cruzan con otras dos, estas nativas del lugar y convencionalmente vestidas; otro par de guiris, estos, varones los dos, parecen recién sacados de un libro de Asterix y Obelix, uno grandote y panzudo con una coleta a lo galo y el otro menudo y nervudo con el pelo muy blanco y muy corto, se sientan en el tendido de sol, ¡cómo no!  y se piden unas birras.

Mientras termino mi tentempie atraviesan la plaza más norteafricanos, más sudamericanos, más europeos del norte, algún que otro español y puede que entre ellos algún mazarronero genuino, pero el que no falta y por eso lo he dejado para el último, es el tonto del pueblo, en el sentido más aséptico del término, sin ánimo de mofa o burla, sino únicamente como descripción del sujeto.

Sentado en su mesa, en la terraza del bar, vocifera machaconamente a todo el que pasa, y los paisanos se paran, le contestan, hablan con él, él replica a gritos que resuenan en toda la plaza. Al uno le dice que recoja el correo porque ya pasó el cartero, y a otro que Manolo ya se ha ido, que Manolo ya se ha ido; sus interlocutores, continúan la marcha y él sigue en amigable charla consigo mismo.

Cuando ya me disponía a marcharme le oigo comenzar una animada conversación con un móvil; oigo ¡Buenos días! y él contesta: ¡Buenos días!, la charleta continúa y cuando me fijo un poco más, ¡Es una radio de bolsillo! y él muy serio, con ella pegada a la oreja, charla y charla en su lenguaje, sin preocuparse de los que le rodean y mucho menos del idioma en que se entiendan. A él, todos le entienden y es feliz.

jueves, 3 de mayo de 2012

El Puente del Hospital


Todos los días cruzo varias veces el río Segura, andando, en moto o en coche, por alguno de los puentes y pasarelas de que disponemos los ciudadanos para ello. Cada uno de ellos tiene sus peculiaridades y ventajas o inconvenientes en función del modo de transporte que se utilice.

Para el peatón resulta especialmente antipático el Puente del Hospital -en la foto-. Antiguamente este puente conectaba el Polígono del Infante Juan Manuel con el antiguo Hospital Provincial. Era un puente sencillito: un tablero por el que circulaban los automóviles en ambos sentidos y dos aceras laterales para el tránsito de peatones. Sencillo, vulgar, cómodo y funcional.

Cuando al Hospital Provincial se lo llevó para adelante la aluminosis, el nivel freático y alguna otra causa más, los gobernantes regionales decidieron construir un nuevo y fastuoso hospital en su lugar, el Hospital General Universitario Reina Sofía, y ya que estaban, remodelaron la zona y los accesos, reordenando el tráfico y ampliando la capacidad del antiguo puente.  

Aquí entró en escena el afamado Arquitecto e Ingeniero, D. Santiago Calatrava, quién partiendo de los mimbres existentes, dio a luz el precioso puente que nos ocupa, y que algún maledicente no tardó en bautizar como "La compresa con alas". Al tablero original se añadieron dos laterales para el tráfico rodado, quedando el original para paso de peatones y acoplando a los laterales dos vistosas alas blancas, señas de identidad del autor y que confieren al conjunto un punto de elegancia.

Pero D. Santiago seguramente no ha cruzado nunca el río Segura por su puente, porque de haberlo hecho, se habría dado cuenta de lo absurdo que resulta tener que atravesar cuatro pasos de cebra con sus correspondientes cuatro semáforos, además del puente, para cambiar de barrio, cuando para hacerlo por cualquier otro puente o pasarela, no son necesarios más de dos. Don Santiago lo hizo bonito y además cómodo para vehículos, pero se olvidó de los pobres mortales que caminamos y que esperamos de los genios nos faciliten la vida, aunque sea a costa de estrujar su cerebro un poco más, en ocasiones.

martes, 1 de mayo de 2012

El Precio de la Sabiduría


Despiden a una profesora en Andorra por enseñar "demasiado" a sus alumnos.

Los padres de los niños, – de cuatro y cinco años –, que ya saben leer, sumar y restar, han pedido ayuda a la embajada española. 
LIBERTAD DIGITAL 2012-04-30
Una profesora de la Escola Espanyola d'Escaldes-Engordany ha sido despedida por enseñar "demasiado" a sus alumnos de Educación Infantil. El inspector dio la razón al centro y recomienda que vuelva a España, según informa el Periódic d’Andorra y que recoge La Vanguardia.

Los niños, de entre cuatro y cinco años, saben leer, sumar, restar y están aprendiendo a escribir. El nivel excesivo de los alumnos ha sido determinante para que la educadora sea apartada de sus funciones, aunque no ha habido una explicación oficial por parte del centro.

Los padres de los alumnos han recurrido a la embajada española de Andorra para que la maestra sea readmitida. Sólo han conseguido que la profesora termine el curso escolar y bajo la condición de que rebaje su nivel de enseñanza. Y eso a pesar de que los niños no se han quejado. Al revés: ellos "piden y ella les da más", cuentan los padres.


Al primero que habría que despedir es al inspector de educación por su magnífica recomendación, después, al director de la Escola Espanyola por su alienación mental, a continuación al claustro de profesores por no plantarse ante el despropósito cometido con su compañera, seguidos muy de cerca por las autoridades competentes de la consejería o ministerio del ramo.

Como alternativa a tantos despidos, y en defensa de la mediocridad,  habría de hacerse una hoguera en la que quemar todos los libros, cuadernos y enseres de los párvulos de la Esccola, a continuación se les procuraría ayuda psicológica a fin de que pudieran superar los graves traumas producidos por el desmesurado conocimiento adquirido, para finalizar con un sesudo informe glosando las magnificencias del sistema educativo y su triunfo sobre la mala praxis de maestras descontroladas que son la vergüenza de nuestra sociedad del "bien estar".

lunes, 30 de abril de 2012

¡Bien por su Señoría!



Nada más que por esto, ya me caen simpáticos la Magistrada y el Guardia Civil, por "antisistema", pero no de esos que van por ahí con la cara tapada rompiendo escaparates y quemando contenedores, sino de los otros, de los que no están dispuestos a pasar por el aro, de los que no aceptan lo establecido como justo cuando no lo es, los que defienden sus derechos y una forma de impartir justicia alejada de lo políticamente correcto.

Así que según la Administración, no poner suficientes multas equivale a un “notable descenso en el rendimiento, interés e iniciativa” de un Guardia Civil, que por poco más de 213 € tiene que afilar el lápiz y freír a denuncias al ciudadano; pues yo me quedo con la otra parte que justifica el raquítico “plus”: que sirve para compensar la especial penosidad de su trabajo, expuesto a los riesgos de la carretera y auxiliando a los accidentados a cualquier hora del día y de la noche.

¡Bien por su Señoría!

sábado, 28 de abril de 2012

Anuncio de Colores

Con todo lujo de detalles

Dos niñas, pequeñas, de siete u ocho años, en una esquina, con varios folios y un rollo de cinta adhesiva, discuten el mejor método para pegar un cartel en la pared de modo que quede bien sujeto y lo vea todo el que pase. Al poco, se deciden, el sitio justo, la altura adecuada (un metro escaso, su estatura) y mientras una sujeta, la otra fija el cartel con un par de tiras adhesivas. Dan dos pasos atrás para contemplar el efecto y, satisfechas, continúan hacia la siguiente esquina con sus trastos en una bolsa.

Nada de fotocopias, trabajo manual, con alguna "errata de imprenta" anecdótica y subrayadas en colores las palabras para imprimir mayor énfasis al mensaje en cada uno de los carteles. Puede que encuentren las bolsas olvidadas, e incluso, los patines que había dentro de ellas, puede que su esfuerzo e ingenua esperanza no tengan respuesta, pero, al menos, ahí queda su mensaje y su trabajo, y sí, por casualidad, alguien encontrara sus patines, por favor, que les llamen y se los devuelvan.

Se lo merecen.

¡Victoria!

Penitente

Gozosa

De un Viernes de Pasión, a otro Viernes de Pasión, (pero de la otra) Al fin, la magnífica y anónima nazarena “morá” dejó su cruz por el ramo de novia y se convirtió en un majestuoso cisne blanco irradiando luz y esplendor a su paso.

Con una ilusión que le desbordaba la sonrisa y brillaba como nunca en sus ojos, hizo honor de largo a su nombre. Triunfó, era su día, ese por el que ya había visto desfilar a sus hermanos y que esperó con impaciencia. Algo tendría que ver el mozo que la esperaba en el altar y que no soltó su mano durante toda la ceremonia mientras la miraba a los ojos sin atreverse a cerrarlos para no perderse un instante.

23+1...¡Y aumentando!

Tiene las cualidades suficientes y necesarias para hacer realidad su nombre en la vida, es lista, sensata, responsable, cariñosa, trabajadora... y ¡guapa hasta caerse de culo! (con perdón) Todo lo que emprenda lo conseguirá, con esa determinación con la que nació y te manifestaba solo con su mirada; será una esposa feliz, una madre excelente y una profesional como la copa de un pino, de casta le viene al galgo y en su familia las cosas no se hacen a medias, se hacen bien y listo. 


Siempre así

Qué fácil lo vas a tener, Rafa. Te llevas un pedazo de mujer, como muy bien nos dijiste a todos y seguro que tendrá la misma suerte o mayor que tú has tenido con ella.

Y que los demás lo veamos y lo disfrutemos. ¡Vivan los Novios!

jueves, 19 de abril de 2012

El Moruno y la Corneja

Corneja Común (Corvus corone) 1

Corneja Común (Corvus corone) 2

Corneja Común (Corvus corone) 3

Corneja Común (Corvus corone) 4

Corneja Común (Corvus corone) 5


Érase un inmigrante magrebí (comúnmente llamado moruno), desarraigado de su país, de sus costumbres y alejado de su familia, malviviendo en la tierra prometida de lujos y opulencia que le vendieron al otro lado del mar, y a la que llegó tras exprimir la hucha familiar para hacerse un hueco en una patera que únicamente cambió su pobreza de lugar.

Érase una corneja mutilada, repudiada y abandonada por los de su especie, condenada a desaparecer merced a la selección natural en la que solo los más fuertes sobreviven.

Y fue que por esos campos de Alá, coincidieron el Moruno y la Corneja y se conocieron, y que en su soledad encontraron mutuo consuelo, y que sin pedirse nada, se respetaron, y el Moruno encontró compañía fiel en tierra infiel, y la Corneja halló cobijo y alimento, y el Moruno la invitó a su casa y le procuró una jaula sin puertas, donde guarecerse, y la Corneja acudía a su mano a una sola llamada, y le cuchicheaba al oído palabras de Corneja en el idioma del Moruno, y este sonreía satisfecho tras una hilera de desparejados dientes.

Y en las tardes de solaz, el Moruno le contaba de su tierra, de su vida, de sus añoranzas, y la Corneja, en su hombro, escuchaba atenta, con sus ojos azules fijos en su amigo, con tranquilidad, desperezando las alas y agitando su cola inquieta. Y por momentos alzaba el vuelo hasta una rama cercana desde la que saludaba a su amigo, para de inmediato regresar a su lado entre enorme jolgorio de ambos.

Extraña pareja, ¡pero qué bien avenida!, el moruno y la corneja.

La Corneja Común, llamada también comúnmente Grajo, es una de las aves más familiares en nuestros campos. Está tan bien adaptada a las actividades humanas que sigue siendo común no obstante la persecución de cazadores y campesinos. Su vigilancia sin pausa y su apreciación del peligro causan, a veces, estupefacción, y es bien conocido que distinguen al hombre armado del inofensivo paseante.

martes, 17 de abril de 2012

lunes, 16 de abril de 2012

De Navidad, a Botswana


Elefantes africanos


Extracto del Discurso de Navidad (2011) de Juan Carlos I, Rey de España:

“Junto a la crisis económica, me preocupa también enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar.

Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos”.

Dios castiga sin piedra ni palo,  dice el refrán. En este caso, con fractura de cadera, que no es moco de pavo, y menos mal que la intervención quirúrgica llegó antes de los recortes en Sanidad, que lo mismo le hubieran colocado una prótesis de goma al accidentado.
  
Por la boca muere el pez y no tengo nada más que añadir.

Foto: Reuters