lunes, 19 de diciembre de 2011

El rebaño


Al caer la tarde, el rebaño regresa a los corrales siguiendo a su jefe natural, el pastor. Mientras tanto, el perro ovejero  corretea a su alrededor atento a las órdenes que recibe,  agrupando el ganado, solícito e incansable.

Los pastores son gente muy especial, duros y correosos, pacientes y observadores, tranquilos y prudentes. Pasan la mayor parte de su jornada en el campo, a la intemperie, con sus animales, rumiando en su interior, en sus cosas. Con frío, a veces mucho, mucho frío, o con calor, también a veces, mucho calor, salen con sus animales a la búsqueda del escaso pasto, o de las cosechas perdidas por las heladas.

Sus perros son sus mejores amigos, con una mirada o un silbido se entienden a la perfección; no son perros bonitos, no harían carrera en un concurso canino, pero conocen su oficio y para sus dueños valen infinitamente más que un can de exposición. 

Todos ellos, ovejas, perros y pastor forman el conjunto perfecto, cada uno con su función, se mueven con orden y concierto, como una orquesta bien afinada, cuyo director no necesita batuta, si acaso una voz y alguna piedra bien dirigida, pone a cada artista en situación, y así, todos los días se representa la misma función por esos campos de Dios.

domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Qué hora es?

Reloj solar con morera

El más tonto hace relojes, pues eso me ha pasado a mí. A cuento del alcorque con el tronco de una antigua morera sobre el que crece una nueva, como alegoría del paso del tiempo y del resurgir de la vida sobre sí misma, me he inventado un cuasi-reloj de sol.

¿Qué más da que el tronco esté o no en la posición correcta con el ángulo adecuado y en la orientación precisa para que la hora marcada sea real? Y si no lo es ¿realmente le importa a alguien la precisión en la medida del tiempo?

Los primitivos medían el paso del tiempo según pasaban el sol y la luna sobre sus cabezas y las causas de muerte más habituales provenían de los bichos más grandes que ellos cuando se los comían, o de sus propios vecinos en la disputa por los bichos más pequeños que les servían de alimento, inmersos todos ellos en la cadena trófica de la vida.

Ahora hay empresas especializadas en optimizar los tiempos para incrementar la productividad. Ya no hay bichos grandes que se nos coman, pero la gente sigue muriendo igualmente, por cuenta del estrés y los infartos provocados por la necesidad de cumplir horarios, plazos y citas a toda prisa.

Cuando se olvida el reloj al salir de casa, además del aro blanquecino en la muñeca, nos queda un sentimiento de inseguridad absurda al no poder lograr la conjunción espacio-tiempo a nuestro antojo con solo un vistazo, y la sensación de incomodidad nos acompaña hasta la vuelta.

He de reconocer que soy un patológico puntual y vivo con ello. Una más de las autoimposiciones humanas que ni se comen, ni se beben, ni se respiran, pero sin las cuales nos sumergiríamos en el caos más absoluto. El tiempo nos gobierna con mano de hierro; no ponemos en tela de juicio su dictadura y nos recogemos bajo su manto protector para dar sentido a nuestro devenir diario.

 En mi reloj dan las 13,30h. ¿Y qué más da?

sábado, 17 de diciembre de 2011

Las Torres de Bullas

Torre de la Iglesia del Rosario. Bullas

La iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Bullas comenzó a construirse a principios del siglo XVIII, culminándose casi un siglo después. Está declarada Monumento Nacional y Monumento de Interés Cultural. La torre del campanario está formado por tres cuerpos rematado por un capitel.

Torre del Reloj. 1900. Bullas

La Torre tiene 16 metros de altura, con un campanario metálico en su parte superior y fue inaugurada el 25 de julio de 1900, día del Apóstol Santiago.

Situada en un lugar alto y bien visible, su principal función era regular el horario de riegos con el agua de la acequia principal de la villa, y por ello se orientó la esfera de su reloj hacia la huerta.

Esta torre, bautizada "de Santiago", y conocida popularmente como la "del Reloj", confiere a Bullas su característico perfil de conjunto urbano asentado sobre dos montículos coronados por sendas torres, la religiosa y la civil, que se alzan como símbolos arquitectónicos de ambos poderes.

Campanario de la torre del Reloj. Bullas

viernes, 16 de diciembre de 2011

Gorrión Moruno

Gorrión Moruno. (Passer hispaniolensis) 1

Gorrión Moruno. (Passer hispaniolensis) 2

En verano, los machos del Gorrión Moruno, Passer hispaniolensis llaman en seguida la atención por tener la cabeza y la nuca de vivo color castaño y la garganta y el pecho negros, color que, en forma de estrías más o menos marcadas, se extiende a los flancos. También en la espalda y plumas escapulares el marrón oscuro, casi negro, les da una apariencia diferente al Gorrión Común: los carrillos son muy blancos y hay una conspicua banda blanca en las alas formada por el borde de las plumas cobertoras. El vientre es blanco y la cola oscura. El pico es negro y fuerte y los tarsos y los pies parduscos. A través de los ojos tiene una lista negruzca que los hace aparecer como muy oscuros.

Gorrión Moruno. (Passer hispaniolensis) 3

Son simpáticos y descarados estos gorriones morunos observando tus movimientos desde una rama cercana con la cabeza ladeada, prestos y dispuestos a lanzarse sobre cualquier resto de comida que les parezca apetitoso, migas de pan, trocitos de patatas fritas... no se lo piensan dos veces, te sobrevuelan dejándose caer a plomo sobre su objetivo y lo desmenuzan a tamaño transportable antes de alzar de nuevo el vuelo. Y así una y otra vez, por turnos, casi por oleadas, rebañan los platos y el suelo sin importarles tu presencia mientras guardan una prudencial distancia de seguridad por si las moscas, pues tontos no son.


jueves, 15 de diciembre de 2011

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Optimismo

Barandilla con banco en el rio Segura

Optimista es lo menos que se puede pensar del autor de esta obra que remata los muros de contención del río Segura a su paso por Murcia y si no, ¡cómo se explica que a tramos regulares instalara bancos como el de la imagen, para solaz y descanso de los paseantes, y los situara a no menos de un metro sobre el nivel del suelo?

Quizá cuando lo hizo, la previsión de crecimiento del murciano medio estuviera por los estándares de la NBA americana y en un intento de adelantarse a su tiempo instaló los bancos a tan respetable altura. Según un estudio colombiano de estimación de la talla a partir de la medida de la tibia, para una tibia de 39 cm, se obtendría una talla de 1,71 m, por lo que si estimamos una tibia de 100 cm. para alcanzar el banco con cierta comodidad, la talla del propietario de tan estimable tibia, andaría nada menos que por los 4,38 m.

He pensado también en la aplicación muy murciana del principio del “tajo parejo”, que a costa de que la barandilla salga toda recta sobre el muro, no se tienen en cuenta ni se rellenan los desniveles del firme que queda por el lado de los transeúntes, y así, a lo largo del paseo, los bancos suben y bajan al capricho del terreno.

La primera explicación me gusta más por lo optimista, aunque a la hora de la verdad, me quede con la segunda por más cierta, y es que en la vida, un punto de optimismo es imprescindible, aunque nunca se ha de perder de vista la realidad de las cosas.

Nota: Me he permitido borrar las pintadas que afean el banco.

martes, 13 de diciembre de 2011

Ora et Labora

Rosarios y Estampitas

Buhoneras

En épocas críticas,  toda iniciativa es buena para conseguir recursos con los que salir adelante, y para eso, las mujeres se pintan solas, ya sea vendiendo rosarios en la puerta del convento, ya recorriendo mercados desde el alba al atardecer.
¡Bien por ellas!

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ingrávido


La Real Academia Española le da dos acepciones como adjetivo:
    1º Dicho de un cuerpo: No sometido a la gravedad.
    2º Ligero, suelto y tenue como la gasa o la niebla.

En el caso de mi personaje de hoy, por muy poética que sea la segunda definición, está claro que le cuadra más la primera. Salta a la vista que hay un cuerpo y por la postura, se le ve cómodo mientras desafía la gravedad. Por supuesto que hay truco, pero muy bueno, o al menos eso le parece a los viandantes que lo contemplan. Dos niñas en actitud entre reverencial y asustada, un caballero que echa humo perplejo, otro se frota los ojos incrédulo, dos más miran de reojo buscando el ardid y la mejor, la señora que mira al cielo buscando el hilo invisible que sujeta al individuo.

Cómo realiza la magia es lo de menos, lo de más es lo alegórico de la imagen en relación a la situación que estamos pasando: No acabamos de creernos la que se nos viene encima aunque la esperamos con espectación y un tanto asustados; estamos perplejos ante la ineptitud de nuestros gobernantes, y mientras esperamos que nos muestren el truco que nos saque del atolladero, miramos al cielo esperando la intervención divina.

Seguro que se merece unas monedas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Historia de un Rolls Royce Amarillo

El espíritu del Éxtasis

A veces las películas te recuerdan la realidad y en otras ocasiones sucede lo contrario.

Este es el caso del Rolls Royce de mi historia, que me recordó aquella divertida película de 1965, plagada de estrellas del momento, que nos cuenta como un lujoso Rolls Royce Phantom II amarillo va pasando por las manos de los conductores más extraños y pintorescos y vive las historias, ambientadas hacia finales de los años veinte, que les suceden a sus sucesivos dueños, todos ellos orgullosos de poseer el elegante vehículo. 

Reparto de El Rolls-Royce Amarillo

Y aquí va la historia:

Presentación.

Bar–Restaurante “Alameda”, Barranda, hora de comer y una decena de coches aparcados en batería. Todos normalitos, todos menos uno, un impecable Rolls Royce Silver Shadow II del 80 de color amarillo canario ocupa majestuoso una plaza. Matrícula de histórico, el volante a la derecha y sobre el salpicadero una gorra de plato de corte marino.

Con curiosidad entramos al comedor, en el que varias mesas ya están ocupadas por clientes que comen o esperan ser servidos mientras el fuego chisporrotea en la chimenea del salón.

Varias mesas están ocupadas por grupos de cuatro o más personas y otras tres, además de la nuestra, por parejas de mediana, tirando a más que mediana edad.


Desarrollo.

Como un juego, intentamos reconocer por la apariencia de los presentes a los propietarios del Rolls. Como primera medida, centramos nuestra atención en las tres parejas que comen solas como más probables candidatos y de entre ellas buscamos al caballero que más dé el perfil de marino, por lo de la gorra, aunque del resto del uniforme no hay rastro.

El caballero qué da mejor el perfil de marino, resulta que bebe vino con gaseosa, y no se maneja con la delicadeza supuesta al dueño del Rolls, así que la duda se reduce a dos posibles candidatos y de entre ellos, una de las parejas resulta descartada por no reunir un mínimo de requisitos que uno, en su mente calenturienta le atribuiría al feliz propietario del vehículo.

El caballero de la gaseosa y esposa, desfilan los primeros y el Rolls no se mueve del sitio. ¡Vamos bien!. Poco después hace lo propio nuestro principal candidato junto a su pareja y ... ¡Oh decepción!, el Rolls se mantiene inmóvil. Bueno, parece que las dotes de observación andan algo oxidadas y al final, la tercera pareja será la victoriosa. Pues no, también se van y el coche sigue en su lugar.

A estas alturas, Sherlock y Watson tiene un poco tocada la autoestima y dirigen sus miradas a las mesas de grupo, con poca esperanza de encontrar la solución al enigma. De los tres grupos, sin mucho entusiasmo, se decantan por uno que parece más postinero. Otro chasco; el Rolls parece clavado al asfalto.

El juego ha durado toda la comida y a los postres, entre los chupitos, el té y la leche frita –que está de pecado-, el interés inicial está más que marchito, y valiente lo que nos importa a estas alturas, quién sea el propietario del llamativo coche.


Rolls Royce Silver Shadow II. 1980


Desenlace.

Al salir del comedor y entre las despedidas, ya rendidos al fracaso, pero con un punto de curiosidad, Watson le pregunta a la camarera que nos ha atendido, si conoce al propietario del Rolls.

Pues claro que lo conoce, es uno del pueblo, ese señor que está en una esquina de la barra con su mujer y dos zagales tomándose un cafelito.

- ¿Quieres que le diga que te enseñe el coche?

- Si no es mucho molestar ... (después de tanto cavilar, qué menos)

Y allá que nos presenta al orgulloso propietario, quién adquirió el vehículo hace dos años, (por mucho menos de lo que la gente piensa), porque en una boda vio uno y se quedó prendado. Y mientras Watson se sienta al volante, rodeada de cuero y madera trabajados hace más de treinta años, nos enteramos que no es caro de mantener, que las piezas las mandan por mensajero con gran rapidez, que consume 25 litros de gasolina cada 100 kilómetros y que la gorra de plato la compró hace poco, pues buscaba una gorra de chofer ...

Moraleja.

¡Qué sabio el refrán español “Las apariencias engañan”, que nos enseña a no hacer caso de todo lo que se oye o lo que se ve a simple vista!

Carteles película: Internet

sábado, 10 de diciembre de 2011

Iglesia Mayor de El Salvador. Caravaca de la Cruz

Rosetón

Columna y bóveda. 1

Columna y bóveda. 2

Columna y bóveda. 3

Columna y bóveda. 4

Retablo Altar Mayor

Simetría

El Salvador constituye una bella muestra de arquitectura renacentista, edificada entre los siglos XVI y XVIII, está ubicada en el centro de la ciudad de Caravaca de la Cruz y es la última parada de los peregrinos antes de ganar el Jubileo. 

La iglesia es de planta de salón con tres naves de similar altura, separadas por cuatro gigantescas columnas de orden jónico estriadas, de 1,70 m de diámetro, que sostienen las bellas bóvedas estrelladas de crucería con nervaduras góticas, combadas y terceletes. (Se proyectó por Jerónimo Quijano con tres pares de columnas que servirían de división entre las tres naves. La traza quedó inconclusa, permaneciendo en la actualidad dos pares de columnas, faltándole por tanto, un tercio más del espacio –entre el último par de columnas y la proyectada entrada—que seguramente albergaría el coro)

La capilla mayor exhibe el retablo barroco de José Sáez, procedente de la desamortizada Iglesia de la compañía de Jesús de Caravaca.