miércoles, 3 de noviembre de 2010

El viento

El aire en movimiento es un meteoro caprichoso, silbando a través de las ramas y las hojas de los chopos hace la ilusión de la mar cuando sopla entre las velas y los aparejos de los veleros, y si además te trae gotas de agua que te azotan la cara cuando brilla el sol, la ilusión es casi completa, solo falta el balanceo bajo los pies para sentirte navegando.

Dependiendo de la intensidad, el aire puede ser agradable, cuando consiste en una brisa suave, o insoportable cuando te sacude en condiciones. Gracias al viento, los energético-verdes-negociantes han llenado de molinos de viento, -perdón, aerogeneradores- las alturas de nuestras sierras medias y muchas costas de tradición ventosa; la energía limpia que producen, carisima y subvencionada, nos la venden como la más ecológica, cuando lo cierto es que para instalar los dichosos molinos, que tanto afean el eco-paisaje, previamente han machacado los lugares de emplazamiento y han construido esplendidas pistas de acceso, que al menos pueden servir de cortafuegos. Especialmente horrendo es el Parque Eólico de Cabo Villano -Cabo Vilán- en la Costa de la Muerte, cerca de Camariñas, que arremete visualmente contra la abrupta y salvaje costa batida continuamente por la mar.

El viento que tan bien les viene  a los navegantes a vela y a los molinos de todo tipo, no siempre sopla a gusto de todos y te arruina el paseo cuando se te cuela por las rendijas de la ropa y del cuerpo, te trae polvo y arena a la boca y a los ojos, te empuja y te zarandea, te zumba en los oídos, te revuelve el pelo (a quién lo tiene), te aturde y a la postre, derrotado, te obliga a buscar refugio.

Ya sea en km, millas o nudos por hora, el viento sopla a gusto de unos y disgusto de otros; no pide permiso para darle vida a lo inanimado, lo hace de norte a sur, de este a oeste y viceversa, tiene mil nombres y como curiosidad diré que al dios-viento del Noroeste los griegos le llamaban Coro y los romanos, Corus, un viento frío y seco que se asocia con el comienzo del invierno y al que los marinos llaman Mistral.

Este puente de Todos los Santos el viento del Noroeste se adueño de las tierras altas murcianas con bastante intensidad, zarandeando árboles, barriendo hojas, trasladando nubes e incordiando los paseos campestres del turismo rural en sus días de descanso. A fe mía que Coro ha hecho de las suyas incluso en los cementerios, arruinando más de un adorno floral con los que con tanto esmero, los vivos homenajean a los muertos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Los peregrinicos

A última hora de la tarde de este último día del mes, llegamos al Santuario de la Vera Cruz, cuesta arriba de los Caballos del Vino. Solos en la cuesta, solos en la explanada del Santuario y solos en su interior; todo para nosotros solos, el altar mayor iluminado, la música religiosa de fondo, el silencio, un rato de meditación, sin peregrinaje, sin Jubileo, sin parafernalia. 

Aun siendo hora de cerrar, un joven de pocas palabras nos ofrece abrir la capilla en la que se venera el lignum crucis, dentro de su conocido estuche con forma de cruz patriarcal de dos brazos horizontales. No es muy grande la reliquia, ni el relicario que la contiene; tampoco lo es la capilla que los acoge, apenas dos bancos y un pequeño altar. Un lugar sobrio y sencillo y una oración agradecida por tantas cosas.

Nuestro cicerone, tras cerrar la capilla, nos acompaña a la puerta del Santuario, cansado, son las ocho, lleva todo el día al pie del cañón, recibiendo visitantes, calcula que tres mil en este día, y en la puerta, de improviso, se confiesa: está triste, después de casi un año de Jubileo, de miles de visitantes, le queda la impresión de que el sentido religioso no es lo que mueve a la mayoría, no hay valores, -ni se les conoce-, son otros principios o afanes los que la motivan. Un día duro, procurando hacer su trabajo con la mejor voluntad, dirigiendo a la masa visitante que en muchos casos más parecen de picnic que de peregrinaje, unos intentando una oración y junto a ellos, otros vociferando sin, en su ignorante falta de educación, saber estar ni donde están.
 
No pide religiosidad, ¡Allá cada cual con sus creencias!, no espera que sepan donde están ni lo que allí se venera, no le importa a quién recen ni qué motive su visita, solo pide respeto de los unos a los otros. Un día y otro observando, oyendo inconveniencias, hasta insultos, intransigencias, egoísmo. Hay de todo, ¡Claro, como no! Pero es triste escuchar de su boca qué ya no le quedan fuerzas ni para enfadarse.

Ya es oscuro, ya se cerró el Santuario y el portón de las murallas. Mañana comienza un nuevo mes, nuevo horario, nuevos peregrinos, nuevas ilusiones y promesas y nuestro amigo seguirá allí, con la renovada esperanza en la bondad humana. 

sábado, 30 de octubre de 2010

El buitre murciano


Buitre leonado (Gyps fulvus)
De nuestros veranos pirenaicos tenía constancia directa del vuelo majestuoso de los buitres; ya los conocía del Hombre y la Tierra, cuando Félix Rodríguez de la Fuente nos metía la Fauna Ibérica en casa a través de la tele. No es lo mismo, al natural el espectáculo gana más, puedes seguir las lentas espirales ascendentes propiciadas por las corrientes térmicas, que les aupan en el cielo sin aparente esfuerzo, seguidas de vertiginosos descensos con su envergadura replegada buscando tierra. 


En el Pirineo digo, pude observarlos por primera vez y en gran abundancia, en los roquedales próximos al Monasterio de San Juan de la Peña, desde unos fantásticos miradores en la carretera que sube serpenteando  desde Santa Cruz de la Serós hasta el monasterio antiguo, primero, y  al monasterio  nuevo, después.

También los vi, en cantidad, en las inmediaciones del Ibón de Estanés, -subiendo por el lado francés- tras una larga caminata, dando buena cuenta de un caballo muerto y organizando un tremendo escándalo de aleteos, graznidos y furiosos picotazos, que aun en la distancia producía una fuerte impresión, muy diferente a verlo por televisión. El ciclo de la vida, que diría aquél.

Cuando llegamos a Archivel, poco conocíamos del noroeste murciano, de sus sierras, de sus bosques y de su fauna, por eso, me sorprendió agradablemente observar el plácido vuelo de los antiguos conocidos sobre mi cabeza, en los cielos murcianos.

En la cercana Sierra de Mojantes, declarada Zona de Especial Protección de Aves, tienen su base estas espectaculares aves, que desde sus buitreras se descuelgan a diario por los limpios cielos, buscando su sustento en una zona en la que abunda el ganado lanar, y cuyos ejemplares muertos en muchas ocasiones constituyen su alimento.

jueves, 28 de octubre de 2010

La colleja de Aznar y El Arrebato de Morón

Según la Agencia EFE, "Aznar saluda a Rajoy con un golpe cariñoso en el acto donde fue premiado por su lucha contra ETA". Vale, será eso, pero mirando detenidamente la foto, se aprecian algunas sutilezas: La más evidente, la cara del Ex, que viene a expresar: ¡Con lo bien que te lo dejé y qué mal me estás haciendo los deberes!; la segunda, el golpe cariñoso viene a ser el eufemismo de una colleja bien dada por los motivos aludidos; la tercera, la cara de contrición con los hombros encogidos y los ojos cerrados del que se sabe merecedor del sopapo y la última, que parece cada vez más en forma Aznar y más su abuelito, Rajoy. Amén. 

De la impactante e hilarante noticia de que El Arrebato de Morón promociona su negocio con descuento, nombre, apellidos y dirección de contacto, lo que más me ha sorprendido ha sido el cuajo con que la representante de la policía, en un "arrebato" de profesionalidad, vino a decir que se enteraron del tema cuando los vecinos les llevaron a la comisaría algunas de las octavillas repartidas por El Arrebato S.L. ¡Sólo les faltó a los vecinos llevarlo esposado y con la mercancía, para hacerles el trabajo completo! ¡Pedazo de investigación de los antidroga policiales de Morón de la Frontera!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Halloween. ¿Truco o trato?

Se acercan las festividades de Todos los Santos y Difuntos y aquí tradicionalmente se estila visitar en los cementerios, a los familiares queridos que ya se fueron; se limpian lápidas, se llevan flores, se les recuerda in situ y se cumple con un ritual que desde tiempos remotos se renueva cada año.

 Los anglosajones celebran Haloween o Noche de Brujas la víspera de Todos los Santos, y nosotros, que nos gustan las fiestas como a pocos, no hemos tenido el más mínimo problema en incluirla en nuestro calendario festivalero, así que ¡Hala!, a comprar calabazas, esculpirles una mueca e iluminarlas por dentro, a disfrazarnos de brujas y brujos, de monstruos y monstruas, de sustos, de esqueletos ...

Los esqueletos, según y como, dan risa o susto; estos que invaden las calles con su truco o trato, sus bromas y sus botellones, son de los que dan risa. Los que no dan tanta risa y sí, más bien, susto y desazón son los esqueletos que aquí y allá jalonan nuestras ciudades como testigos mudos del fracaso de un sistema pretencioso, acostumbrado al éxito fácil, al todo vale, a los negocios rápidos y sustanciosos, a la falta total y absoluta de previsión.

Esos esqueletos nos recordarán durante mucho tiempo tanto despropósito, tanta ambición desmedida, tantas ansias de poder, tanto materialismo, tan poca cordura. ¡Qué lástima, cuantas oportunidades perdidas! ¿Truco o trato? 

domingo, 24 de octubre de 2010

Santateresa

Cresta del Gallo
Esta mañana de domingo, hemos salido de paseo con la idea de desmantelar en lo posible un antiguo y carcomido poste de la luz al que le eché el ojo hace unos días, con la sana intención de aumentar mi colección de aislantes eléctricos con un modelo desconocido entre mis trofeos.

El poste en cuestión ha sido víctima de las obras del nuevo vial a doble calle, que arrancando del puente de La Fica, se adentra en la huerta en dirección a Beniaján, más o menos paralelo al río. A pesar de ir bien armado de herramientas, el oxido ha podido conmigo y no ha habido manera de hacerme con el trofeo mayor, aunque me he consolado con dos menores que me han salvado de la frustración.

De ahí a la Cresta del Gallo subiendo por el lado de San José de la Montaña, (que ya no me acordaba de lo estrecha, sinuosa y peligrosa que es la carretera y encima de doble dirección), sorteando ciclistas que bajan sin importarles un pimiento su integridad física. Tras varios sustillos durante la subida, dejamos el coche convenientemente aparcado en linea con otro buen montón de ellos, cerca del mirador que hay nada más llegar a la zona de ocio.

Como la mañana invitaba y mucho al paseo, hemos dejado atrás el mogollón humano que se apiñaba en torno a sus coches y mesas, dándole al yantar desde que aterrizan en el lugar, y hemos seguido a buen paso, pista adelante en dirección al Relojero, aunque en un momento determinado la hemos cambiado por un sendero entre los pinares marcado de corto recorrido.
Al subir a un pequeño collado para disfrutar del paisaje nos hemos encontrado con nuestra amiga en medio del sendero, mirándonos con esos ojos de extraterrestre y en la típica postura de la que toma el nombre: mantis religiosa o santateresa, porque al tener las patas delanteras recogidas parece que esté orando. No se ha movido un milímetro, retadora y sin quitarme la vista de encima, me ha dejado retratarla.

¿Qué me pasaría a mí por la cabeza si, de repente, un ser chiquicientas veces mayor que yo se parara de repente, para escrutarme a cinco centímetro de mi cara con un cacharro que hace ¡clic!? Huiría despavorido, como el 99% de los bichos vivientes, en cambio esta ni se inmuta, ¡Con un par!

Mi carro

Cuando hoy día cualquier relación con un personaje conocido puede retorcerse hasta límites insospechados, traigo aquí un recuerdo divertido de uno de nuestros viajes.

Hace seis años Marián se hizo esta foto con Manolo Escobar, fue un encuentro casual en el bar de carretera El Molino, que está al salir de Albacete camino de Madrid; el buen hombre estaba tomando café en la barra y charlando con el camarero, lo reconocimos, le pedimos una foto de recuerdo y él amablemente se ofreció; después, seguimos nuestro camino. Un personaje conocido y amable, fin de la historia, sin más.

sábado, 23 de octubre de 2010

Acortamos distancias, acercamos personas...

... Gobierno de España.

Esto dice el anuncio de Adif (antigua Renfe), según el cual los 391 km que hay entre Madrid y Valencia, se van a recorrer en una hora y media en el recién inaugurado AVE. Entre Murcia y Madrid hay aproximadamente 9 km más y el trayecto en tren se cubre en cuatro horas y pico, casi tres veces más que en el recorrido anterior.

Más que nadie, por supuesto que no, pero mucho menos que todos los demás, pues tampoco. Murcia es una de las seis ciudades más populosas de España y la única que no cuenta con un cinturón de autovías que la circunden para aliviar los accesos y facilitar los trayectos de los que pasando por aquí, no vienen a vernos. Tampoco tenemos aeropuerto de entidad como las demás (de momento). Se frustró el trasvase del Ebro y andan a vueltas con liquidar el del Tajo; entre unos y otros se están cargando el macropuerto previsto en El Gorgel y que tan bien vendría para situar a Murcia en la órbita logística de los transportes.

Murcia presentó su candidatura a Capital Europea de la Cultura, y a las primeras de cambio, se quedó fuera en la selección. A pesar de todo, poco a poco se va invirtiendo la tendencia: Murcia ha sido incluida en el corredor europeo de transportes ferroviarios y el proyecto de  Campus Mare Nostrum ha logrado la calificación de Campus de Excelencia Internacional, con lo que eso supone en prestigio, inversiones e imagen.

En cuanto Adif se ponga las pilas y nos conecte con Madrid en una hora y media (aunque sean dos y pasando por Alicante, que manda narices), quién corresponda nos termine un par de autovías, para que las que tenemos no acaben en bancales como ahora, nos dejen el agua en paz, y alguna que otra cosilla pendiente, Murcia y sus murcianos no se sentirán los convidados de piedra de la multicomunidad española en la que el que no llora no mama y cuanto más bruto te pones, más caso te hacen.

viernes, 22 de octubre de 2010

Midiendo el tiempo

Miles de años de evolución y los hombres y mujeres evolucionados durante tanto tiempo, no hemos conseguido ponernos de acuerdo en algo tan simple como debiera ser la medición del tiempo. Este es un tema recurrente, lo sé, pero no por ello dejaré de dedicarle unos pensamientos.

El tiempo es para el hombre un concepto matemático, y lógico es que se atribuya al hombre el invento del reloj, el primer reloj solar con cierta exactitud se le adjudicó al filosofo griego Anaximandro, aunque seguro que los egipcios, los chinos y los incas ya coqueteaban con las mediciones solares con anterioridad. Luego vinieron el de agua, el de arena, el de péndulo, el de cuerda, hasta llegar al de Rafa Nadal que es lo más de lo más.

 Para la mujer, el tiempo es más un tema filosófico y de conveniencia que otra cosa; lo utilizan a su antojo y lo estiran o lo acortan a voluntad en función de sus necesidades del momento. Posiblemente esta fuera una de las razones que incentivaron a los maridos inventores de relojes, para intentar conseguir la mayor exactitud posible de sus artilugios: la despreocupación temporal de sus esposas.

No hay nada como algunos ejemplos para ilustrar el tema:

1º Cuando un hombre dice ¡Ya!, es ya; para la mujer "Ya" es: "Vete abriendo la puerta que me estoy retocando los labios y tengo que coger el bolso y darle una vuelta a la casa por si quedan luces encendidas, grifos abiertos o alguna hoguera sin apagar".

2º Un minuto para el hombre son 60 segundos; para una mujer, "Me queda un minuto" es sinónimo de: "No te desesperes que me estoy cambiando de blusa y aún no tengo claro si los zapatos me van con el conjunto, pero seguramente me decidiré pronto".

3º Dos minutos suponen para el hombre exactamente el doble que uno, 120 segundos, en cambio para la mujer, cuando asegura que "Me quedan dos minutos", se habre un amplio campo de posibilidades, desde "Estoy en la ducha y me voy a lavar el pelo", hasta "Tengo cinco posibilidades de atuendo para salir y no me decido por ninguna y me planteo un par más de conjuntos", pasando por "Tengo que terminar una conversación telefónica de última hora" y que se alarga indefinidamente.

4º Cinco minutos para el hombre son un lapso de tiempo suficientemente amplio como para bajar la basura, sacar el coche del garaje, bajar a comprar el pan y cosas por el estilo. Para la mujer, cinco minutos son, simplemente, una eternidad, un mundo de oportunidades en el que pueden caber, con facilidad, actividades suficientes como para llenar una jornada.

5º Un rato para el varón es solo eso, un rato. Para la mujer un rato es sencillamente inconmensurable, aunque a veces puede llegar a sorprender (raramente), y convertirlo en un lapso de tiempo parecido al del hombre.

A partir de aquí, las medidas de tiempo se distancian tanto entre sí, según su interprete, que resulta practicamente imposible conjugarlas, y por tanto, no merece la pena seguir con disquisiciones sobre el tema y lo que procede es llegar a una conclusión: Si el tiempo se rigiera por parámetros femeninos, no existiría el extrés, no se llegaría tarde al trabajo ni a la escuela, y lo que es más importante, las mujeres gobernarían el mundo y seguro que lo harían bien.

Yo aun no estoy preparado para tamaña involución, pero seguro que el futuro va en esa dirección, porque, en definitiva, en el 90% de las ocasiones, un rato arriba, un rato abajo no lo cambiará. Y por supuesto, todo esto no es más que una mera elucubración subjetiva de un maniático de la puntualidad.

jueves, 21 de octubre de 2010

¡Vaya valla!

Esto es una tarjeta de invitación de boda y lo demás tonterías, lo que no se es como hacen los anunciantes para que todos los invitados pasen por el cartel y tomen nota de la feliz noticia y del lugar de celebración. Quizá lo hagan mediante una quedada por internet y organicen un flashmob en el lugar para amenizarla.

La hemos encontrado esta tarde caminando por la nueva avenida de acceso a Beniaján; es una gozada pasearse por una hermosa vía recién asfaltada, pintada y afarolada, antes de que con su inauguración el paso de los coches le quite toda la gracia. Atraviesa una zona de huerta entre el río y La Azacaya, los huertos de limonerosa a ambos lados, y algunos granados y caquis intercalados con su fruta madura.

Era la caída de la tarde y numerosas bandadas de aves migratorias en perfecta formación en "V" amenizaban la imagen, junto con un pavo real muy serio encaramado en el tejado de una casa colindante que observaba su paso (y el nuestro)

Espero que los futuros esposos se quieran mucho y durante mucho tiempo, ¡Que menos para compensar el esfuerzo familiar por proclamar su amor a los cuatro vientos! Me preocupa sin embargo  pensar si cuentan con todos los que leamos el mensaje para la celebración y si es así ¿Qué podríamos regalarles? Quizá una cuña radiofónica de felicitación sería apropiada.