domingo, 5 de febrero de 2012

Comer en La Almazarica

Cochinillo al horno

Hoy el asunto va de gastronomía, alta gastronomía, diría yo, y no solo porque el lugar de degustación se encuentra en La Almazarica, un cortijo en lo alto de la sierra almeriense de Los Filabres con unas vistas de ensueño desde su Mirador de la Reina, sino porque cuenta con un cocinero de lujo, de esos mitad tradición, mitad autodidacta, que sabe cocinar más cosas que días tiene el año, y más.

Al ponerle el nombre atinaron de lleno, aunque mi “cuñao” mejora a su tocayo famoso, ya que mientras aquél sacó a su “David” de un bloque de mármol, este, que ha pasado su vida rodeado de mármol, esculpe sus mejores piezas a golpe de horno, de rodillo, de paella o de sartén.

Pan, pan, pan.

Cuando en un mismo fin de semana se saca del horno un cochinillo con manzanas asadas de guarnición, que ya querrían en Segovia, prepara unas migas con tropezones de esas que con el frío entran de lujo, o guisa un arroz con costillejas y pimientos, que te da vergüenza rebañar el plato por no parecer ansioso, es porque tiene madera de artista.

Ese desayuno con hermosas rebanadas del pan horneado la tarde anterior, recubiertas generosamente de tomate rayado con su aliño, el plato de jamón recién cortado y los embutidos acompañando el festín, donde el café o el té son la excusa, y el chato de buen vino se hace indispensable para rematar un almuerzo que te pone las pilas para el resto del día y de la semana si te pones; solo ese desayuno, ya justifica el viaje.

Arroz y migas, migas y arroz. Difícil elección.


Sería absurdo pasar por la báscula después de tanto festival, así que lo dejaremos un par de días y mientras tanto nos comeremos el último botín recolectado antes de regresar: unas acelgas silvestres, que de tiernas y frescas se deshacen, y unos ramilletes de brócoli para equilibrar el sistema. ¡Muchacho, que manera de comer y que rico todo!

Para el lucimiento del artista, siempre hacen falta días de preparación y mucha colaboración: trabajo de pinche, ayudantes, recogecosas,  ponedores de mesas,  friegaplatos manual, arreglacuartos, limpiacosas, y el resultado acaba siendo un éxito redondo, así que,

¡Gracias cuñaos!

sábado, 4 de febrero de 2012

Felipe IV El Rey Planeta. Perspectivas.

Felipe IV. 1. Plaza de Oriente. Madrid

Felipe IV. 2. Plaza de Oriente. Madrid

Felipe IV. 3. Plaza de Oriente. Madrid


Curiosidad:  Como creía que el simple título de "Rey de España" era pobre para describir los reinos y poderíos bajo su mando, utilizó el siguiente título: "Don Felipe, por la gracia de Dios, rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Portugal, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de Los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canarias, de las Indias orientales y occidentales..."

Fuente: Wikipedia

jueves, 2 de febrero de 2012

Bodas Notariales

Los notarios están de enhorabuena, o no, ya veremos. Resulta que el flamante ministro de Justicia ha anunciado que los notarios podrán celebrar bodas civiles y autorizar separaciones de mutuo acuerdo.

Teniendo en cuenta que los notarios son unos señores tradicionalmente serios, formales y muy capaces, las ceremonias resultarán todo un éxito. Claro, que yo me pongo en el pellejo de un notario dispuesto a entrar en el negocio de las bodas, y me plantearía preparar un paquete completo para el cliente, con la posibilidad de que este elija los complementos que más le interesen.  
Incluso podrían ofertarse diversos tipos de paquetes, según las necesidades del personal; por ejemplo:

- El paquete solo boda: que incluiría  la búsqueda de los trajes, de la iglesia, de las flores, la ceremonia, por supuesto, el convite nupcial y hasta el viaje de novios.

- El paquete familiar básico: Boda, testamento e hipoteca.

- El paquete familiar completo: Boda, capitulaciones, testamentos, compraventas, hipotecas, herencias, separación, liquidaciones de impuestos y lo que se tercie.

También podrían plantearse celebrar el convite en la propia notaría, que tiene su punto eso de que te reciba el notario en la puerta con la copa de champán, con una orquestina en el despacho del primer oficial y el piscolabis en la sala de reuniones. Y el notario, venga a dar fe: de que se casan, fe al canto, de que los regalos llegan en buen estado, más fe, de que cortan la tarta como Dios manda, otra fe. Y así, tras los postres y la barra libre, se hace más asequible firmar unas capitulaciones seguidas de un testamento y, ya en el colmo de la felicidad, la compra de una casa con su correspondiente hipoteca, a pagar alegremente en los siguientes 30 o 40 años.

Un chollo,  lo que les ha caído a los notarios, un chollo. Ya te digo.

Ilustraciones: Internet

miércoles, 1 de febrero de 2012

Por la calle

Monociclo

Caricatura

Lectura

Castizos


Don Manuel (Fraga Iribarne, para más señas), durante su mandato en el Ministerio de la Gobernación en 1976, acuñó la frase «La calle es mía», tras el intento de la oposición de manifestarse el Primero de Mayo, al cual se negó.

 Desde entonces, ha llovido un montón y de la calle se ha adueñado todo el que se ha echado a ella, con permiso o sin él, que para eso estamos en democracia. Los últimos, los del Movimiento del 15-M, hasta que se aburrieron y se quedaron sin mecenas que les apoyasen y les jaleasen. Que no digo yo que el contenido de sus reivindicaciones no fuera justo, que en muchos casos lo era, pero, como casi siempre ocurre, les perdió la instrumentalización que de ellos hicieron los interesados de siempre y la cosa se marchitó poco a poco.

Ahora la calle es de todos, y los parques y los jardines y las plazas y hasta el wifi es de todos, tanto, que hace unos días me zumbaron los oídos y yo creo que fue un “güifi” de esos que me entró por uno y me salió por el otro, dejándome unas megas de batiburrillo por el camino, que me descompuso la señal.

Que a lo mejor no es buena tanta onda cargada de información sobrevolando los espacios públicos, juntándose con las de la radio, las de la tele, las de la telefonía móvil y tantas otras. Al final el aire se va a volver tan denso, que los pájaros van a caer exánimes, y los que no caigan volarán desorientados como la abejas, e irán al norte en vez de al sur y viceversa, y los murciélagos se volverán locos por los extraños ecos que les devuelva su radar, y cuando crean que su señal ha rebotado en un árbol, la realidad sea que lo ha hecho contra la Wikipedia que les recuerde aquello que dijo Fraga de:

¡La calle es mía!

lunes, 30 de enero de 2012

Historia de un Cumpleaños


A mi personaje de hoy lo conocí hace ya mucho tiempo, pero me acuerdo del momento exacto y de la foto fija que quedó grabada en mi memoria, como si este no hubiera pasado.

- ¡Quiero entrar en la pandilla!

Quién así se expresaba era un personaje menudo, enfundado en unos vaqueros con un suéter de cuello alto, botas de montar, cabello corto y ensortijado y moreno a más no poder, que con gesto firme se dirigió al grupo, -la pandilla-, en uno de los salones del Club Náutico de Campoamor.

El personaje tendría un par de años menos que el resto del grupo, rondaba los 14 o 15, y de primeras fue recibido con cierto recelo:

- ¿Y tú quién eres?

- Soy Silvia y tengo una moto.

Lo de la moto resultó definitivo. Aquella niña no era como las niñas al uso, tenía una determinación y un carácter que no se los llevaba el viento. Y además, tenía una moto, una Rieju de 49 c.c., que con el tiempo hizo las delicias del personal y a ella le dejó tatuada en la frente la buena estrella que le acompaña en la vida.

De su madre heredó una generosidad desbordante, una vitalidad a prueba de bombas y una alegría insultante. Aquella magnífica señora jamás torció el gesto cuando un día tras otro, cuatro o cinco bocas hambrientas se presentaban en su casa después de las clases de natación y devoraban enormes bocatas de foie-gras mientras planeaban el resto de la jornada. Ana Mari nos trataba como a sus hijos y en aquella casa nunca sentías que molestabas, (Y vaya si molestabas, más que las moscas, seguro)

Como siempre pasa, el más listo de la pandilla le echo el ojo y no cejó hasta ponerle el anillo en el dedo. Pero entre los bocatas y el anillo, nunca dejó de ser una amiga estupenda, conversadora sin fin, convencida de sus ideas y polemista como una sufragista británica.

En mi época universitaria residente en Murcia, frecuentaba las casas de mis amigos de la playa que vivían en la capital, y siempre encontraba madres comprensivas que me daban de comer, y de cenar si se terciaba. En la casa de mi personaje comí y cené en muchas ocasiones, aunque el buen doctor de digestivo, D. Joaquín, que me diagnosticó en su día mi hernia de hiato, no recordaba haberme visto a su mesa, cuando surgió el tema la última vez que coincidimos. No me extraña, en aquella época casi no se me veía de frente ni de perfil.

En las sobremesas de aquellos días, en la cocina de Doctor Marañón, me enteré de que mi amiga Silvia andaba enredada en un negocio que sonaba a cristiano viejo de las catacumbas, de la época de las persecuciones de Nerón, los mártires, los circos romanos, los leones y los cristianos perseguidos por todas partes. Me contaba de su Comunidad, del Camino Neocatecumenal, de su fundador, de los ritos, de las celebraciones, de lo mucho que aquello le ayudaba en sus dudas y contradicciones.   

Ciertamente parecía haber descubierto el camino al paraíso y había puesto toda su voluntad en recorrerlo. Yo también había tenido mi época de fervor religioso, -no en vano vengo de una familia con fuertes convicciones religiosas, fui a colegio de religiosos y después de curas, y había sido monaguillo convencido-, me sabía la liturgia al dedillo y no andaba mal de los viejos y nuevos testamentos, con lo cual  tenía base suficiente para polemizar con aquella vehemente muchacha, el tiempo y las veces que hicieran falta.

Cuando el arroz solo era para cuatro

Mi amigo Ricardo, (siempre Kikar para mí) se llevó el gato al agua, se capuzó de lleno en el Camino y juntos iniciaron la vida para la que estaban destinados desde que ambos se cruzaron en sus respectivos caminos.

Ya los dos juntos, como buenos amigos que siempre fueron y lo serán mientras ellos quieran, andando el tiempo y bifurcados los caminos, nos rescataron a mi futura y a mí una aciaga noche en la estación de Atocha, en Madrid, sin un duro en el bolsillo, con los billetes del último tren en la mano, perdido por los pelos y completamente desamparados. Ellos, recién llegados a Madrid, para pasar unos días con su familia, no dudaron en volver a su Seat 850 azul, dejar a la familia, recogernos en Atocha, llevarnos hasta una gasolinera de Getafe y esperar allí hasta que un buen samaritano, pasada la media noche nos recogió y nos llevó hasta Albacete donde enganchamos nuestro tren perdido. Otro buen amigo, residente en Madrid y a quién primero recurrimos, se excusó por estar ya en pijama.

Cuando llegó mi boda, en su casa me vestí de novio, en su casa, allí, detrás del Museo Arqueológico, me hicieron una comida especial, y desde allí, en su 850 azul, (el “gorrino”, por una mancha blanca de pintura en una aleta trasera), me llevaron a la ceremonia.

Y con el paso de los años, recorriendo cada uno nuestro camino, siempre han intentado acercarme al suyo ¿Por qué? Porque  me quieren y quieren lo mejor para mí. Así de fácil y así lo he entendido siempre. Cuando una y otra vez me ofrecieron ser padrino de sus hijos a condición de hacer las catequesis y una y otra vez me negué porque nunca he sido amigo de condiciones, no hacían otra cosa que demostrarme su cariño. 

Bueno, tiene que haber de todo en la viña del Señor y no me han hecho falta las catequesis para querer a esa familia y disfrutar con ella todos los momentos que me han permitido compartir. Y he disfrutado cada comunión, cada boda, cada rato que he pasado con ellos, como en aquellos lejanos tiempos del bocata de foie-gras en los que me sentía, me siento, uno más de la familia.

Por eso, ayer, cuando caminaba despacio con Minimiriam en brazos, alejándola de los humos por el largo pasillo de aquella bulliciosa casa, mientras la madre, Silvia, como una Mamma italiana, recibía el cariño y las felicitaciones de sus gentes por el medio camino recorrido en la vida, rodeada de sus hijos, de sus nietos, de sus yernos y nuera, de sus hermanos caminantes, yo le daba gracias a Dios por haberme permitido conservarla como amiga. 

Silvia, gracias por ser mi amiga, gracias por mi fiesta sorpresa, como siempre, en el momento oportuno.

¡Felicidades, de corazón!

viernes, 27 de enero de 2012

El Reloj del Fin del Mundo



El reloj del Juicio Final avanza un minuto

El equipo de científicos que lo regula ha adelantado las manecillas, que indican cuánto le queda a la especie humana para su destrucción total, debido a la posibilidad de un conflicto nuclear o una catástrofe climática


Las manecillas del llamado Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock), que representa en «minutos para la medianoche» cuánto le queda a la especie humana para su destrucción total, han avanzado un minuto. El motivo es el mayor riesgo de un posible desastre nuclear o una catástrofe causada por el cambio climático, según ha anunciado el grupo de científicos que lo regula en el «Boletín de los Científicos Atómicos». Este reloj, situado en la Universidad de Chicago y creado en 1947 por un grupo de científicos preocupado por el posible estallido de una guerra nuclear, se ha convertido en un indicador universalmente reconocido de la vulnerabilidad del mundo.

El reloj se acerca o se aleja de la medianoche según la situación política, científica y militar a nivel global. La última vez que el reloj del Juicio Final movió sus manecillas fue en enero de 2010, cuando los científicos retrasaron las agujas un minuto desde los cinco a los seis minutos antes de la medianoche. Las perspectivas eran buenas. Sin embargo, «frente a los avances insuficientes en la reducción de armas nucleares y la proliferación y la falta de acción continua sobre el cambio climático», han decidido avanzar la maquinaria un minuto hasta las 23.55. Simbólicamente, representa que la humanidad está a cinco minutos de la hecatombe.

En un comunicado emitido por el comité de científicos que forman parte de la junta directiva de la revista se señala que «hace dos años parecía que los líderes mundiales podrían confrontar las amenazas globales a las que nos enfrentamos». Pero «en muchos casos, esa tendencia no ha continuado o se ha revertido. Por esa razón, el Boletín de los Científicos Atómicos ha movido la manecilla del reloj un minuto más cerca de la medianoche, de vuelta a la hora que marcaba en el año 2007».

Como horario inicial, la junta de directivos del Boletín decidió colocar las agujas en siete minutos para la medianoche. En sus primeros 60 años, el reloj ha tenido 18 movimientos, que dependían especialmente en sus primeros años por la actividad nuclear de las potencias. Las agujas del reloj han estado en varias ocasiones muy cerca de la medianoche, lo que significa estar muy cerca del día del desastre.

El peor momento

El peor momento fue en 1953, cuando se colocaron a dos minutos de las cero horas a raíz de la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de Estados Unidos. La Guerra Fría tuvo uno de sus momentos más críticos durante el mes de octubre de 1962, con Rusia instalando misiles nucleares en territorio cubano. Durante la duración del conflicto, el reloj no registró cambios, y se mantuvo en doce minutos. Otro punto crítico fue durante 1984, cayendo a tres minutos debido a un aumento en la carrera armamentista entre ambas potencias, mientras que en 1991 alcanzó su punto más alejado gracias al tratado START de reducción de armamento nuclear entre Estados Unidos y Rusia.

La nueva decisión de los científicos atómicos sobre el reloj del Juicio Final es una llamada de alerta sobre la situación del mundo. 


¡Agarraos, que vienen curvas!

miércoles, 25 de enero de 2012

Fuentes I

Palacio de Cristal. Madrid

Jardines de Sabatini. Madrid.

Templo de Debod. Madrid.

lunes, 23 de enero de 2012

Mini Pisos

Adosados

Apiñados

La patronal española, esto es, los empresarios de este país, han propuesto, entre otras medidas económicas, un modelo de contrato de trabajo, que bajo la denominación de Mini JOBS, supondría la posibilidad de colocar al personal joven en tareas productivas, a cambio de un estipendio que rondaría los 400 euros.

De esta manera le harían la competencia al Estado, que de momento, le da 400 euros por cabeza a los parados que se han quedado sin ayuda de ningún tipo y sin previsión de encontrar empleo por los siglos de los siglos.

Que digo yo que eso está bien y que a falta de pan, buenas son tortas. El único problema que le veo a este tinglado es el cómo se las ingeniarán los minijobers para sobrevivir con 400 euros, pagándose la manutención, la vestimenta, la electrónica y la vivienda con esa pasta gansa.

Para el apartado de la vivienda quiero aportar mi granito de arena, y dado que ahora nos encontramos inmersos, entre otras muchas, en la crisis del ladrillo, yo aconsejaría a los minijobers, que se pasaran al adobe, que es más barato y que se hagan con un adosado o un apiñado, según gustos, como los que traigo a modo de ejemplo en este post.

Son íntimos y acogedores, con buenas vistas y suficientemente ventilados. Seguro, segurísimo, que más de uno de la patronal ya les ha echado un ojo para mudarse o para invertir.

¡Al tiempo!

domingo, 22 de enero de 2012